Ciencias Sociales y Humanidades

Pandilla Kids (3ro., 4to., 5to. y 6to. Año de primaria)

PK-SH-191 Cómo afecta el celular en los niños de primaria.

Asesor: ROSALIA ORNELAS ENRÍQUEZ

Equipo [LUIS SANTIAGO FERNANDEZ CORTES]

Resumen

El mundo en el que vivimos, los desafíos a los que nos enfrentamos, modifican tanto la estructura como el funcionamiento del cerebro y algunas regiones de cerebro se especializan, algunas redes se crean y se fortalecen, otras se pierden, unas se vuelven más gruesas y otras más delgadas. Se ha observado que el tiempo que se pasa ante una pantalla por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro dentro de diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención.

Las actividades relacionadas con la escuela, el trabajo intelectual, la lectura, la música, el arte, los deportes, etc. tienen un poder estructurador y nutritivo del cerebro mucho mayor que las pantallas recreativas.

El cerebro se puede comparar con una plastilina. Al principio, es húmedo y fácil de esculpir. Pero con el tiempo se vuelve más seco y mucho más difícil de moldear.

El problema con las pantallas recreativas es que alteran el desarrollo del cerebro de nuestros hijos y lo empobrecen.

Pregunta de Investigación

¿Cómo afecta el celular en el aprendizaje de los niños de primaria?

Planteamiento del Problema

Estar frente a la pantalla del celular causa la disminución en la calidad y cantidad de interacciones intrafamiliares; la disminución del tiempo dedicado a otras actividades más enriquecedoras como: tareas, música, arte, lectura, etc.; la interrupción del sueño, que se acorta cuantitativamente y se degrada cualitativamente por la sobreestimulación de la atención, esta provocando trastornos de concentración, aprendizaje e impulsividad; subestimulación intelectual, que impide que el cerebro despliegue todo su potencial; y un estilo de vida sedentario excesivo que, además del desarrollo corporal, influye en la maduración cerebral.

Antecedentes

Los investigadores han observado en muchas partes del mundo que el coeficiente intelectual aumentaba de generación en generación. A esto se le llamó el ‘efecto Flynn’, en referencia al psicólogo estadounidense que describió este fenómeno, pero recientemente, esta tendencia comenzó a invertirse en varios países.

Pero si tomamos países donde los factores socioeconómicos se han mantenido bastante estables durante décadas, el ‘efecto Flynn’ ha comenzado a reducirse.

En esos países los “nativos digitales” son los primeros niños que tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres. Es una tendencia que se ha documentado en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Francia, etc.

Lo que sabemos con seguridad es que incluso si el tiempo que un niño pasa frente a una pantalla no es el único culpable, tiene un efecto importante en el coeficiente intelectual.

Varios estudios han demostrado que cuando aumenta el uso del celular, la televisión o los videojuegos, el coeficiente intelectual y el desarrollo cognitivo disminuyen. Los principales fundamentos de nuestra inteligencia se ven afectados: el lenguaje, la concentración, la memoria, la cultura.

En última instancia, estos impactos conducen a una caída significativa en el rendimiento académico.

¿Cuánto tiempo suelen pasar niños y jóvenes ante las pantallas?

En promedio, casi tres horas al día para los niños de 2 años, cerca de cinco horas para los de 8 años y más de siete horas para los adolescentes.

Esto significa que antes de llegar a los 18 años, nuestros hijos habrán pasado el equivalente a 30 años escolares frente a pantallas recreativas o, si lo prefiere ¡16 años de trabajo a tiempo completo!

Es simplemente una locura y una irresponsabilidad.

¿Cuánto tiempo deberían dedicar los niños a las pantallas recreativas?

Involucrar a los niños es importante. Necesitan que se les diga que las pantallas recreativas dañan el cerebro, perjudican el sueño, interfieren con la adquisición del lenguaje, debilitan el rendimiento académico, perjudican la concentración, aumentan el riesgo de obesidad, etc.

A partir de ahí, la idea general es simple: a cualquier edad, lo mínimo es lo mejor.

Más allá de esta regla general, se pueden proporcionar pautas más específicas según la edad del niño. Antes de los 6 años, lo ideal es no tener pantallas (lo que no significa que de vez en cuando no puedas ver unos dibujos animados con tus hijos).

Cuanto antes estén expuestos, mayores serán los impactos negativos y el riesgo de un consumo excesivo posterior. A partir de los 6 años, si se adaptan los contenidos y se conserva el sueño, se puede llegar hasta media hora al día, incluso una hora, sin una influencia negativa apreciable.

Otras reglas relevantes: nada de pantallas por la mañana antes de ir a la escuela, nada por la noche antes de irse a la cama o cuando estén con otras personas. Y, ¡sobre todo!, nada de pantallas en el dormitorio.

Pero es difícil decir a nuestros hijos que las pantallas son un problema cuando nosotros, como padres, estamos constantemente conectados a nuestros teléfonos inteligentes o a consolas de juegos.

¿Por qué muchos padres no son conscientes de los peligros de las pantallas?

Porque la información que se da a los padres es parcial y sesgada. Los principales medios de comunicación están repletos de afirmaciones infundadas, propaganda engañosa e información inexacta. La discrepancia entre los contenidos de los medios y la realidad científica a menudo es inquietante, por no decir exasperante.

Y para las empresas que valen miles de millones de dólares, es fácil encontrar científicos complacientes, lobistas dedicados y comerciantes entusiastas de las dudas.

Objetivo

Demostrar que el tiempo que se pasa un niño ante la pantalla de un celular por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro.

Justificación

Darle las herramientas al niño para que pueda llevar a cabo sus tareas sin la necesidad de la supervisión de un adulto y pueda ser autosuficiente.

Hipótesis

Si creo que el celular es una herramienta súper necesaria desde hace unos años y puede ayudar a la mejora continua de nuestras actividades pero no es ideal que un niño (a) debe tener uno, sin restricción, supervisión y/o control, entonces no, un niño (a) no debe tener un celular.

Método (materiales y procedimiento)

Se le otorgo a un niño un celular sin la supervisión de un adulto y se le asignó una actividad de contestar la página de un libro.

  • Se inicio tratando de resolver los problemas del libro de la escuela mientras tenia a la mano el celular.
  • 5 min después, ya estaba abriendo la aplicación de música para relajarme.
  • 7 min después, abrí el primer juego, paso un lapso de una hora y pensé que llevaba 10 minutos jugando.

Después de una hora y veinte minutos solo hice dos problemas de la tarea.

Galería Método

Resultados

No se pudo concentrar para realizar las tareas que debía terminar.

Galería Resultados

Discusión

En el teléfono celular existen múltiples aplicaciones que fungen como elementos de distracción para los niños, lo que con lleva a no cumplir con los objetivos. El uso excesivo del teléfono celular en los niños puede afectar su salud mental, física y psicológica, según varios estudios y especialistas, e incluso enojo al despréndelo del equipo celular. Los efectos que tienen en los niños pequeños un sueño inadecuado y el tiempo que pasan sentados mirando pantallas o sujetos en sillas y carritos.

Conclusiones

Se logró comprobar que el uso del teléfono celular no es apto para niños, esto se puede llevar a cabo de una forma correcta con la supervisión de un adulto responsable y determinar los objetivos iniciales, y una vez cumplidos fijar un horario corto para poder jugar.

Bibliografía

Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography