Medicina y Salud

PK-MS-343-BU Como afecta la comida procesada en el sistema nervioso

Salud y Bienestar

Asesor: Gabriela Nicanor de la Cruz

Pandilla Kids (3ro., 4to., 5to. y 6to. Año de primaria)

Resumen

Entendemos por alimentos procesados (UPF por sus siglas en inglés) aquellos cuyo estado natural ha sido alterado, por ejemplo, al congelarlos, deshidratarlos, molerlos, envasarlos y mezclarlos con otros alimentos; también pertenecen a esta categoría los alimentos a los que le se las ha añadido sal, azúcar, grasa u otros aditivos. Los UPF son preparaciones altamente procesadas, al punto que su fuente vegetal o animal original es irreconocible. La mayoría de estos alimentos son producidos para su consumo inmediato o para calentar y servir. No requieren preparación alguna; fueron diseñados para ser consumidos de modo rápido y fácil. Uno de los factores sustanciales que inciden en el sobrepeso y la obesidad ha sido el cambio en los tipos de alimentos “listos para comer”, “calentar y servir”, procesados, empaquetados y las bebidas que vende el comercio minorista. Se trata de un fenómeno particularmente importante en América Latina y el Caribe (ALC), donde hemos documentado modificaciones en el sistema alimentario regional vinculados al sobrepeso y la obesidad. Hoy, esta es una tendencia y un problema mundial. El consumo de alimentos ultraprocesados, con demasiada grasa y azúcar, podría estimular la dopamina, también modificando los hábitos alimentarios. La dopamina en el cerebro es capaz de gobernar la biología circadiana, que organiza los horarios fisiológicos habituales, como la hora de comer, la hora de dormir, entre otros. La dopamina es un neurotransmisor con funciones muy importantes en el cerebro, involucrada con las recompensas y sensaciones de placer que tenemos, además de estar asociada con el control de movimientos, emociones, memoria y cognición. .

Pregunta de Investigación

¿Cómo afecta la comida procesada al sistema nervioso central?

Planteamiento del Problema

La comida procesada (chatarra) produce en nuestro organismo el mismo efecto que una droga o el alcohol, que produce un sentimiento de alegría Y puede provocar dependencia.

El tipo de comida que provoca esto en la mayoría de las veces tiene altos contenidos de azúcar, grasa o sal asociados con la comida rápida. Una característica de la comida rápida es que carece de los nutrientes necesarios que el cuerpo necesita

Antecedentes

La fabricación de productos ultraprocesados se ha visto revolucionada en las últimas décadas a raíz de que factores económicos, sociales y culturales condicionan un cambio en el ritmo y el modo de vida de la sociedad. Los avances en tecnología han permitido una modernización de los sectores industriales que les otorgan la capacidad de producir prácticamente cualquier cosa que pueda ser diseñada. Además, el ritmo de vida frenético de la mayoría de la población mundial condiciona la dieta ingerida, resultando ésta cada vez más pobre en nutrientes, rica en grasas saturadas, azúcares añadidos y otros componentes de cuestionable calidad y efecto en el organismo. El consumo de ultraprocesados ha aumentado desde que hace 50 años, aproximadamente, las industrias del sector alimentario comenzaran a proliferar. Como una acción en conjunto de varios factores, tanto la oferta como la demanda en este mercado se han retroalimentado, es decir, el incremento de nuevos productos en paquetes y envoltorios llamativos en las estanterías incitaba la curiosidad de personas de todas las edades que, una vez probaron estos productos, comenzaron a modificar su dieta incluyendo bollería industrial, snacks, cereales azucarados, yogures de diferentes sabores, comida precocinada y procesados congelados, salsas industriales y un sinfín de productos que hoy se encuentran presentes en la mayoría de las despensas y frigoríficos. Las consecuencias de una alimentación no adecuada están fundadas en estudios que reconocen el efecto perjudicial de las sustancias que componen los productos ultraprocesados cuando interactúan con el organismo.Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el sobrepeso y la obesidad y algunos tipos de cáncer, entre otras, son solo algunas de las que afectan en mayor grado a la salud de las personas con dietas ricas en ultraprocesados.Durante las últimas décadas, hemos podido comprobar cómo la industria alimentaria ha penetrado en nuestros hogares para facilitarnos las tareas a la hora de la comida, simplificando y facilitando los procesos culinarios con la elaboración de sus productos, pero ¿qué supone esto para nuestra salud? Muchos hemos sido los que, durante este tiempo, nos hemos dejado llevar por la ingente cantidad de productos 0%, sin azúcar o “light” que el mercado nos ofrece sin pararnos a leer la etiqueta sobre su contenido. El resultado del exceso de consumo de ultraprocesados es, hoy en día, una de las consecuencias más dañinas para la salud y la economía mundial. Se ha llegado a la conclusión de que un altísimo porcentaje de personas alrededor del mundo, a raíz de la ingesta asidua de productos elaborados por la industria alimentaria, padece enfermedades que, en muchos casos, pueden resultar mortales. Desde que hace aproximadamente 50 años los nuevos descubrimientos y tecnologías comenzaran a modernizar el mundo, la industria alimentaria se ha adaptado a los diferentes estilos de vida que han surgido. Los ultraprocesados, todo aquel producto que está modificado o fabricado industrialmente de forma sintética o a partir de sustancias de otros alimentos, fueron entonces perpetuandose en las dietas paulatinamente hasta llegar a nuestros días. Debido a los multitudinarios cambios en la sociedad que han permitido la modernización de nuestras vidas, la forma de alimentarnos ha evolucionado y se ha mimetizado con el entorno. Es decir, no tomamos los mismos alimentos ni de la misma manera que hace cinco siglos, 90 años o dos décadas. De esta manera, también han surgido nuevas herramientas y tecnologías en la industria que han favorecido una metamorfosis rotunda en los procesos de alimentación

Ultraprocesados

Como su nombre indica, los ultraprocesados son productos fabricados por la industria alimentaria a partir de sustancias sintéticas o de alimentos, que reciben una serie de tratamientos mediante los que son adulterados y modificados por el hombre. Según la clasificación NOVA, herramienta encargada de categorizar los alimentos en función de su procesamiento en cuatro grupos distinguidos, los ultraprocesados son formulados con ingredientes generados por la industria y contienen poco o nada de alimento natural. Además, no aconsejan su consumo puesto que, debido a su naturaleza, estos productos contienen una gran cantidad de aditivos, azúcares añadidos y grasas transgénicas que, a la larga, son perjudiciales para la salud.  Según la clasificación expuesta por Carlos Ríos, nutricionista y dietista, además de divulgador e influencer nutricional en redes sociales como Instagram, los productos altamente procesados son insanos, ultra palatables, ultra calóricos y pobres en nutrientes. Además, existen factores externos que condicionan indirectamente el diseño de un ultra procesado. La publicidad y el marketing utilizados por las empresas del sector transmiten comportamientos alimentarios poco o nada saludables que se asientan en la sociedad y definen la cultura. El consumo de productos elaborados por la industria alimentaria desplaza la ingesta de comida saludable, natural y real, algo que puede acarrear enfermedades mortales. Los beneficios generados por la industria y, en algunos casos, los incentivos y subvenciones que recibe facilitan el acceso y la disponibilidad de estos productos en el mercado. Este factor se agrava cuando se trata de productos destinados a niños y adolescentes, ya que algunas empresas optan por incluir regalos en ellos para captar la atención de este sector de la población

El azúcar.

También conocida como la droga del siglo XXI, el azúcar se encarga de endulzar los alimentos que ingerimos para que sean más placenteros y gustosos en el paladar. De hecho, ciertos estudios han comprobado que cuando ingerimos cantidades de azúcar, nuestro cerebro atraviesa un proceso neurobiológico similar al que sucede cuando se consumen otras sustancias como las drogas. Según un trabajo publicado por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, “El azúcar, tan nociva como otras drogas”, desde sus orígenes, el azúcar era utilizada como sedante. “El hallazgo y su utilización [del azúcar] se basan en la necesidad de glucosa del cerebro para la producción de energía que requiere nuestro cuerpo”. De hecho, afirman que, actualmente, la dependencia a esta sustancia se ha convertido en algo que roza unos niveles desorbitados. Según el estudio de valoración nutricional ENIDE de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), el 20% de la ingesta total de hidratos de carbono procede de aquellos denominados como hidratos de carbono simples o azúcares simples (azúcar, chocolate y derivados, no lácteos y miscelánea).El azúcar es una de las sustancias que, debido a ciertas modificaciones en su composición, puede recibir multitud de denominaciones como sacarosa o azúcar simple, glucosa o dextrosa y fructosa.  Por ejemplo, la Sacarosa o azúcar de mesa está formada por dos moléculas de hidratos de carbono diferentes, una molécula de fructosa y otra de glucosa, lo que incluye a la Sacarosa en la categoría de los disacáridos. La fructosa es un monosacárido que podemos encontrar de manera natural en la fruta y en la verdura. Al contrario que el resto de los azúcares, este tipo de fructosa natural es beneficiosa para el correcto funcionamiento del cuerpo debido a la calidad de otros nutrientes que acompañan a este monosacárido en el alimento, como, por ejemplo, la fibra..La fructosa tiene un Índice Glucémico (IG) más alto que la glucosa, lo que provoca hiperglucemia. Un estudio publicado en The Journal of Physiology encontró que la fructosa tiene un efecto negativo en nuestro cerebro, pues afecta al funcionamiento de las células del encéfalo y cómo estas almacenan la energía necesaria para procesar tanto el aprendizaje como los pensamientos. Cuando ingerimos cualquier alimento compuesto de azúcar o glucosa, nuestro cuerpo comienza un proceso destinado a la recarga de energía mediante la extracción de la glucosa presente en nuestra dieta, ya que es este el impulso necesario para las células. La glucosa se distribuye hasta llegar a todas las células gracias a la secreción en el páncreas de la hormona insulina, que ejerce de llave de paso y transporta la glucosa por el torrente sanguíneo hasta llegar a su destino, donde se convierte en energía. Sin embargo, se ha demostrado que una cantidad ingente de azúcar consumida durante largos períodos de tiempo provoca una sobreproducción de insulina y, tras ello, el cuerpo desarrolla la denominada resistencia a la insulina, por la que esta deja de metabolizar correctamente los azúcares. A pesar de que el páncreas aumente su producción de insulina, la resistencia a ella por parte de las células provoca que la glucosa no se gestione correctamente, ya que no llega a ser totalmente absorbida por las células. Este hecho desemboca en una acumulación irremediable de glucosa en la sangre -hiperglucemia- y, por consiguiente, en las arterias y vasos sanguíneos del cuerpo como, por ejemplo, en los ojos, los riñones, el corazón y el cerebro. Un consumo continuado de azúcares,está intrínsecamente vinculado con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y la Diabetes Mellitus tipo 2.Un “depósito paulatino y constante de grasas en el interior de las capas de las arterias” conocido como arteriosclerosis, lo cual desencadena ciertos estrechamientos de las arterias y los vasos que impiden el tránsito fluido del torrente sanguíneo y provoca síntomas como anginas, infartos, parada cardíaca, insuficiencia renal, hipertensión e hiperglucemia cerebral.

 

 

Granos refinados y trigo moderno.

Los granos refinados y, por ende, las harinas procesadas conforman un grupo alimenticio presente en nuestras dietas.La ingesta energética diaria recibida a través del consumo de cereales y derivados es de un n     17% (394 Kcal/d), que ubica a este grupo en el segundo lugar de la lista, por detrás de los cárnicos y derivados (18%). Sin embargo, el grano refinado no posee las mismas cualidades nutritivas que el integral. En cuanto a la ingesta de hidratos de carbono, los cereales ocupan el primer lugar, aportando un 39% del consumo total. El trigo moderno es una nueva variación del grano que ha experimentado modificaciones en su morfología debido a la acción del hombre mediante tratamientos industriales.Es uno de los muchos cereales que se procesan eliminando dos de las tres partes en las que se divide: salvado, germen y almidón. El almidón, que supone entre un 80% y un 90% del total del grano, es la única sustancia de las tres originales que permanece en el cereal, convirtiéndose este en no integral y refinado. La carencia de salvado y germen en el cereal provoca que la asimilación del almidón sea rápida en el cuerpo. Esta sustancia se convierte en glucosa una vez es ingerida y, dado el alto porcentaje de almidón presente en el trigo moderno, los niveles de glucosa en sangre aumentan precipitadamente, dando lugar a un pico muy alto de saciedad incitado por la hormona de la insulina. Sin embargo, cuanto más alto es el pico de saciedad, más profunda es la sensación de hambre pasado este proceso. Finalmente, el almidón consumido y convertido en glucosa termina acumulándose en grasa a lo largo del torrente sanguíneo.Además, el trigo contiene gliadina, una glicoproteína -unión de proteínas y azúcares en una molécula- que libera endorfina cuando se descompone en el estómago. La endorfina es una sustancia natural del cuerpo conocida como péptido opioide, segregada por el encéfalo, que tiene varias funciones como regular el dolor, la respuesta inmune y el estrés entre otras. Esta sustancia se adhiere a los receptores cerebrales que, según la revisión de estudios “Non-Celiac 21 Gluten Sensitivity: The New Frontier of Gluten Related Disorders”, (2013) basándose en el estudio “What is the current status of research concerning use of a gluten-free, casein-free diet for children diagnosed with autism?” (2009), puede tener un papel importante en el desarrollo de algunas disfunciones neurológicas como ataxia cerebelosa, esquizofrenia y bipolaridad en adultos y autismo e hiperactividad en niños. Este estudio revela que la circulación de la endorfina como opioide unido al síndrome del intestino permeable podría ser la causa de ciertos comportamientos del autismo como la hiperactividad, la agresividad y/o la depresión.El Sistema Nervioso Central (SNC) reacciona a este “ataque” como suele hacerlo ante cualquier elemento o microorganismo que irrumpe en el equilibrio natural del cuerpo humano: una respuesta inflamatoria de los órganos y tejidos, generando líquidos y químicos que intentan aislar a los cuerpos extraños. “El sistema inmune y su función en el sistema nervioso central” (2014) menciona que la cronicidad de la respuesta inflamatoria “conlleva una parte negativa”, es decir, el tejido que se ve constantemente inflamado tiende a regenerarse, creando una permeabilidad que permite el paso a más toxinas y elementos nocivos para la salud. De esta manera, se ingresa en un círculo vicioso al que es complicado hacerle frente sin hábitos de vida saludables.

Aceites refinados

La grasa es la principal fuente de energía del cuerpo, actúa en la membrana celular y, además tiene otros beneficios como la absorción de ciertos tipos de vitaminas. Los ácidos grasos son aquellos poseen cadenas de hidrocarburo en su núcleo y, en función de la longitud de la cadena de carbonos y en la posición y el número de sus enlaces dobles, se dividen comúnmente entre Ácidos Grasos Insaturados (AGI), Ácidos Grasos Saturados (AGS) y Ácidos Grasos Trans (AGT).Dentro de los AGI encontramos dos subgrupos: los monoinsaturados (AGMI), como la carne y el aceite de oliva y, por otra parte, los poliinsaturados (AGPI), presentes en el aceite de girasol y en las nueces. A su vez, dentro de los AGPI, el carbono en el que se encuentre el primer enlace doble (carbono 3 o carbono 6), determinará si el AGPI es rico en omega (ω)-3 u omega-6, respectivamente. Sin embargo, el organismo del ser humano no posee todas las herramientas para absorber ciertos ácidos grasos esenciales para el metabolismo y, es por ello por lo que se deben ingerir mediante la dieta. Por ejemplo, y conforme se redacta en la revisión “Papel de los ácidos grasos omega-3 en la prevención de enfermedades cardiovasculares” (2013), dos de estos ácidos grasos esenciales son el ácido linoleico (ω-6) y el alfa-linolénico (ω-3), que únicamente podrán ser incorporados a nuestro organismo mediante alimentos como el pescado. Esta misma revisión revela que el consumo de AGPI ricos en ω-3 reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La revista Muy Interesante publicó un artículo en el que menciona que investigaciones recientes han indicado que el consumo de aceites refinados es perjudicial para la salud, ya que aumentan el colesterol LDL (Low Density Lipoprotein), denominado comúnmente como colesterol “malo”, además de los triglicéridos, “Triglyceride Concentration and Ischemic Heart Disease An Eight-Year Follow-up in the Copenhagen Male Study” (1998). Los productos que contienen grasas transgénicas son, entre otros, la bollería industrial, la comida rápida, las sopas y salsas precocinadas, congelados, helados, snacks y aperitivos, palomitas, galletas, donuts, magdalenas y algunos tipos de margarina (“Diez alimentos ricos en grasas trans” ABC, 2014).

 

Aditivos alimentarios

La OMS define los aditivos alimentarios como “sustancias que se añaden a los alimentos para mantener o mejorar su inocuidad, su frescura, su sabor, su textura o su aspecto”. Los aditivos son sustancias que pueden ser extraídas de animales, plantas y minerales o bien, se producen sintéticamente. Están compuestos de nitritos que, en un medio ácido como es el estómago, genera ciertas moléculas que desencadenan enfermedades como el cáncer de colon (Carlos Ríos, 2017).Existen varios tipos de aditivos, cada uno de ellos cumple una función diferente: conservantes, colorantes, emulsionantes, potenciadores de sabor y edulcorantes.El glutamato monosódico (GMS) es un aditivo muy empleado por la industria alimentaria, sobre todo en la cocina asiática, y es considerado un potenciador del sabor, pues resalta el matiz de otros sabores. Ahora bien, sus componentes afectan de forma negativa a nuestro cerebro a través de la sobreexcitación de las neuronas hasta el punto de daño cerebral.  A pesar de que la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) lo catalogó como un alimento seguro en 1958, algunos estudios de laboratorio con animales han dado como resultado que el consumo de esta sustancia causa daño en las células nerviosas del cerebro. Además, el consumo excesivo de GMS puede provocar dolores de cabeza, fatiga o desorientación.

Sal

Fuente principal de sodio en nuestra dieta, la FDA define su acción principal como “el mantenimiento de los fluidos del cuerpo”. La sal como alimento natural no supone un peligro alarmante para la salud de la población, el problema es que la mayor parte del consumo de sodio es a través de comida ultra procesada que lleva incluidas sales procesadas (“Lowering Salt in your Diet”, FDA). Un estudio que recoge la relación entre el consumo de socio y la presión arterial (“Intersalt revisited: further analyses of 24 hour sodium excretion and blood pressure within and across populations”, 1996), asocia una disminución en la ingesta de sodio con una reducción del riesgo de padecer enfermedades cardio y cerebrovasculares.Estudios recientes afirman, además, que la sal afecta a nuestra inteligencia y perjudican nuestra capacidad para pensar. Esto es lo que explica una investigación publicada en la revista Neurobiology, pues las dietas que contienen un alto contenido en sodio se asocian a problemas de corazón y provocan que el deterioro cognitivo sea más acelerado.

 

Ultra Palatables, ultracalóricos y pobres en nutrientes

Los productos elaborados por el sector alimentario poseen una característica que los hace atractivos al paladar, son palatables. La Real Academia Española (RAE) define el nombre palatabilidad como la “cualidad de un alimento de ser grato al paladar”, al modificar el color, el olor, el sabor y la textura del mismo. El estudio “Product reformulation will not improve public health”, (2014), reconoce a todos los factores expuestos con anterioridad como los culpables de que los ultraprocesados resulten ultra-sabrosos: alta carga glucémica, azúcares añadidos, grasas trans y saturadas, además de la acción de los aditivos. A medida que nuestro cuerpo se adapta a la comida ultra procesada, se inicia un periodo de “adicción” estimulado por la dopamina que liberamos al ingerir todos esos productos.Por otra parte, el alto nivel de grasas, sobre todo trans y saturadas en la comida elaborada por la industria, que, recordemos, son perjudiciales para la salud, convierte a los ultraprocesados en productos ultra calóricos. Un estudio de 2001 realizado mediante el desarrollo de una encuesta a lo largo de todo el territorio de Canadá comprobó que “más del 61,7% de la energía total procedía del consumo de ultraprocesados”, una cantidad que supera los límites establecidos por la OMS, y que la densidad energética recomendada por el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer y el Instituto Americano de Investigación del Cáncer se encuentra por encima de la media (“Consumption of ultra-processed foods and likely impact on human health. Evidence from Canada”, 2012). Por último, y tras los estudios observados hasta el momento, los nutrientes que reciben los alimentos ultraprocesados son de mala calidad. Además, el contexto nutricional en el que se encuentran resulta un entorno poco favorable para poder brindar cualidades nutritivas al organismo (Carlos Ríos, 2017).

 

Enfermedades asociadas con la ingesta de productos procesados

Autismo y esquizofrenia (asociado)

El Trastorno del espectro autista (TEA) o autismo es un “desarrollo anormal o deficiente de la interacción y la comunicación sociales” (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). La esquizofrenia es una disfunción cognoscitiva y emocional que impulsa a la persona que la padece a adoptar comportamientos exagerados, tanto de manera positiva como negativa, con una marcada disfunción laboral y social. El desarrollo de estas enfermedades no tiene por qué ser consecuencia de una mala alimentación, pero hay estudios que revelan que, debido a la relación con los opioides del cuerpo y su relación con el cerebro, el consumo de glucosa puede facilitar e impulsar comportamientos extremos de ambas enfermedades como la agresividad o la depresión. “Estudio observacional de un tratamiento biológico dietético de los trastornos del espectro autista” afirma que “los péptidos del gluten y la caseína ejercen una función etiológica en la patogenia del trastorno autista”, es decir, ambas proteínas (gluten y caseína -leche-), contienen ciertas sustancias opioides que permiten, por ejemplo, reducir el dolor. Una dieta rica en ultraprocesados supone la pérdida de la permeabilidad del intestino, por lo que las sustancias tóxicas pueden traspasar al organismo provocando que los péptidos opioides viajen a sus anchas. Este es el motivo por el cual los estudios creen que una ingesta continuada de alimentos ricos en azúcares, gluten y caseína favorece la acción de los péptidos opioides en el cerebro provocando “alteraciones psicológicas”.

Los refrescos

Los refrescos tienen un altísimo contenido en azúcar. Por ejemplo, la Coca-Cola contiene por cada lata de 330 mililitros, aproximadamente 39 gramos de azúcar, lo cual es equivalente a casi 10 terrones de azúcar. Aunque el consumo esporádico de estas bebidas no producen ningún daño para nuestra salud, el consumo prolongado y excesivo puede ser letal.

Además de los efectos negativos para nuestro cerebro que provoca el azúcar y que se han comentado en el punto anterior, los refrescos son compuestos preparados que contienen ácido Aspártico y Femilamina, sustancias que causan daños a las células cerebrales, tumores cerebrales y elevan la acidez de la orina creando susceptibilidad a las infecciones del tracto urinario. Por otro lado, distintos estudios han demostrado que los refrescos light, con altos contenidos de sustitutos de azúcar, hacen que aumenten las posibilidades de sufrir daño cerebral, pérdida de memoria y confusión mental con el paso de los años.Las bebidas gaseosas tienen grandes cantidades de ácido fosfórico y sodio que generan hipertensión arterial que deriva en la circulación imperfecta por los vasos capilares del cerebro produciendo trastornos cerebrovasculares. También puede afectar seriamente la vista, el sistema renal, el corazón y los huesos (provoca más expulsión de calcio por la orina). Además, estas bebidas producen más sed debido a estos componentes, lo que nos lleva a beber más líquido gaseoso del que realmente necesitamos.Estudios recientes indican como el consumo de bebidas gaseosas endulzadas producen con el tiempo reducción de la capacidad intelectual y enfermedades cognitivas y seniles. En algunos estudios se ha confirmado la reducción del cerebro en 1% frente a los que no lo consumían.

Objetivo

Conocer la morfología de los ultraprocesados, es decir, de qué están compuestos y sus características básicas, así como las consecuencias en el organismo. Determinar cuáles son las enfermedades que surgen como resultado de una exposición constante del aparato digestivo a los ultraprocesados, sus factores de riesgo y las posibles consecuencias.

Justificación

Elegí este tema para dar a conocer las consecuencias de una mala alimentación y cómo es que afecta al sistema nervioso,deteriorando las funciones cognitivas como razonamiento ,memoria y aprendizaje

 

Hipótesis

Si las personas supieran el daño que les hace la comida procesada entonces podrían llevar una dieta balanceada y rica en nutrientes que el cuerpo necesita.

Método (materiales y procedimiento)

Mediante la revisión de documentales y publicidad, consulta de páginas webs, bases de datos de estudios, bibliotecas electrónicas, libros, prensa, estadísticas, hemerotecas, revisiones, legislaciones y reglamentos, artículos y estudios científicos se ha podido acceder a la información.

En octubre de 2019 la cámara de diputados de Mexico aprobó una reforma en la Ley General de Salud para cambiar las etiquetads a sus alimentos procesados con mayor contenido de azucares y grasas saturadas.

La nueva legislación i,pone un etiquetado frontal y con mensaje de advertencia con el objetivo de brindar información nutricional mas clara y disminuir los altos índices de sobfepeso que afronta el paies.

En México, la Dirección General de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera (DGIAAP) de SENASICA puso en marcha desde el año 2001 programas voluntarios de Inocuidad, mediante la implementación de Buenas Prácticas de Producción en unidades de producción primaria y de Buenas Prácticas de Manufactura en establecimientos que procesan alimentos para consumo humano.

En México existen 2 agencias principales que se encargan de la inocuidad de los alimentos frescos y procesados. Dichas agencias son responsabilidad de dos Secretarías de Estado: la Secretaría de Salud (SSA) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA).

Conforme a la Ley General de Salud, la SSA ejerce las atribuciones de regulación, control y fomento sanitario, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y la SAGARPA se encarga de los aspectos de Inocuidad a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) (FAO 2005).

El Gobierno Mexicano, al comprender la necesidad de prevenir la contaminación de los alimentos, creó dentro del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) la Dirección General de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera, que desarrolla y ejecuta esquemas de aplicación voluntaria sobre temas de inocuidad para la parte primaria de la industria, que promueve la aplicación y certificación de los sistemas de reducción de riesgos de contaminación de los alimentos.

Sin embargo, no existe un marco legal y normativo en el país para la aplicación de estos programas, aunque en el 2007, se realizaron modificaciones en las leyes Federales de Sanidad Vegetal, Salud Animal, así como Pesca, para especificar que los alimentos tienen que tener algún sistema de reducción de riesgo de contaminación, aplicación de Buenas Prácticas de Manufactura, Buenas Prácticas de Higiene, Buenas Prácticas Agrícolas, sistemas para el control de plagas y trazabilidad y rastreabilidad de los productos.

Galería Método

Resultados

Siendo la alimentación una necesidad, está claro que lo que comemos puede ayudar o perjudicar nuestro cuerpo, y esto no excluye al cerebro. Una buena dieta es necesaria para que nuestro organismo funcione adecuadamente y se mantenga saludable, y si queremos mantener una mente igualmente sana, joven y activa aún en la vejez, empezar por cuidar lo que comemos es la clave.

Aunque está claro que algunos alimentos específicos producen efectos más negativos que otros mientras que existen aquellos que, al contrario, son ideales para mejorar el rendimiento cognitivo, lo recomendable no es pensar en ellos de manera individual, sino enfocarse en la dieta completa. Qué incluir y qué no, qué ingerir diariamente y qué podemos comer esporádicamente, qué reducir y qué aumentar en nuestra ingesta diaria es lo que hará que los componentes, vitaminas y nutrientes en general de los alimentos que consumamos interactúen con el cuerpo, beneficiando a la salud general.

Es importante recordar que todo en exceso es malo, por lo que el alcohol, la cafeína, el azúcar refinado o añadido, la sal de mesa, las bebidas gaseosas, los alimentos con glutamato monosódico y las grasas trans deben ser si no eliminados de la dieta, al menos reducidos al mínimo, aumentando, por el contrario, el consumo de vegetales, legumbres, frutas y granos. Estos alimentos nocivos para nuestro cerebro, pueden ser difícil eliminarlos totalmente de nuestra dieta, pero podemos llegar a hacerlo de forma progresiva consumiéndose de forma moderada hasta eliminarlos con el tiempo de nuestra ingesta diaria. Durante este proceso hacia una mente sana, recomendamos ingerir diariamente un tentempié de nueces y almendras para mejorar la memoria y las funciones cognitivas.Las investigaciones muestran que algunos alimentos, en particular los que tienen un alto contenido de grasa y azúcar (como muchos alimentos ultraprocesados), estimulan una mayor sensación de recompensa que otros.

Esto puede conducir a una “trampa del placer dietético”, según el psicólogo Douglas Lisle, ya que tus instintos biológicos te dicen “que busques el mayor placer con el menor dolor y el menor esfuerzo”.

La dopamina también puede interactuar con el neurotransmisor glutamato, que juega un papel en el aprendizaje de hábitos, el deseo y la recaída.

En un documental de la BBC, el doctor Chris van Tulleken comió un 80% de alimentos ultraprocesados durante un mes, el mismo porcentaje que consume una quinta parte de la población, según una investigación.

Durante el experimento de cuatro semanas, un escaneo de la actividad de su cerebro mostró áreas responsables de la recompensa vinculadas con áreas que impulsan el comportamiento automático y repetitivo.

“Estas eran conexiones que antes no existían”, explicó, y agregó que es una respuesta similar a la que se espera de alguien que toma drogas adictivas, como alcohol o cigarrillos.

Los cambios duraron más de seis semanas después de que terminó el experimento.

Galería Resultados

Discusión

Conclusiones

Los productos elaborados por las industrias del sector alimentario, denominados ultraprocesados, están compuestos de una serie de factores que condicionan negativa, directa e indirectamente la salud del consumidor. El consumo prolongado de ultraprocesados -ligado a una serie de condicionantes que, en general, suelen ser factores como la predisposición genética, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de otras sustancias perjudiciales como el alcohol- es el factor de riesgo de enfermedades como la Obesidad, el Sobrepeso y la Diabetes, así como deterioro cognitivo , debido a los comportamientos de sus componentes nocivos en el organismo. La liberación del neurotransmisor dopamina en el cerebro crea una sensación de placer.

Registra todo el placer de la misma manera, ya sea en respuesta a las drogas, el dinero, las experiencias positivas o la comida.Por lo que al consumir dichos alimentos pueden considerarse como una droga adictiva que produce placer y saciedad.

Bibliografía

Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography