Medicina y Salud

PK-MS-304-LE Larvas sanadoras

Salud y Bienestar

Asesor: Gabriela Nicanor de la Cruz

Pandilla Kids (3ro., 4to., 5to. y 6to. Año de primaria)

Resumen

La terapia larval es una técnica que permite aplicar las larvas de algunas especies de dípteros sobre heridas crónicas o sobre focos de infección localizados, con la finalidad de restaurar el tejido afectado. La velocidad y la eficacia del tratamiento, sumadas a la casi nula pérdida de tejido sano durante el proceso de reparación tisular, han hecho de la terapia larval o biocirugía una alternativa viable para la curación de heridas asociadas con entidades como pie diabético, úlceras venosas, úlceras crónicas de la piel y quemaduras, así como de ciertos tipos de tumores benignos, abscesos y osteomielitis. No todas las especies de insectos necrófagos son aptas para la terapia larval. No obstante, debido a su amplia distribución geográfica y a su eficacia terapéutica, Lucilia sericata es la especie necrófaga más usada en la clínica.Su ciclo de vida comprende cuatro estados: huevo, etapa larval (a su vez con tres estados o instares), pupa y forma adulta.

Pregunta de Investigación

¿Cómo se puede curar a pacientes con heridas crónicas, utilizando la medicina alternativa con la terapia de larva sanadora?

Planteamiento del Problema

Las heridas crónicas son una afección de importancia médica que se presenta en 0,18 a 1,3 % de la población adulta, con un impacto considerable sobre la calidad de vida, especialmente de los adultos mayores. Los pacientes con diabetes tienen un riesgo anual entre 2 y 5 %, y durante toda su vida uno de 15 %, de desarrollar úlceras en los miembros inferiores; además, el 3% de las hospitalizaciones de los diabéticos se atribuyen a úlceras en
los miembros inferiores. Otra de las causas más importantes de heridas crónicas son las úlceras por presión, una de las complicaciones más comunes de las lesiones que afectan el sistema motor, el sensorial y el cognitivo. La incidencia de úlceras por presión en el ambiente hospitalario ha sido reportada hasta en 38 %. Las úlceras por presión incrementan la duración y los costos de hospitalización, así como el riesgo de muerte, entre 4 y 6 veces.

Antecedentes

La terapia larval es una técnica que permite aplicar las larvas de algunas especies de dípteros sobre heridas crónicas o sobre focos de infección localizados, con la finalidad de restaurar el tejido afectado. la terapia larval o biocirugía una alternativa viable para la curación de heridas asociadas con entidades como pie diabético, úlceras venosas, úlceras crónicas de la piel y quemaduras, así como de ciertos tipos de tumores benignos, abscesos y osteomielitis.
Historia de la terapia Larval
La utilización de larvas de insectos en la curación de heridas data de épocas inmemoriales. Sus efectos benéficos en la curación de heridas han sido reportados en libros tan antiguos como la Biblia y el Hortus sanitatus, manual médico publicado en Maguncia, Alemania, en 1491.
En algunas sociedades primitivas, como las tribus Ngemba de Nuevo Gales, Australia, y los indios Mayas en Centroamérica, se acostumbraba aplicar las larvas de ciertas moscas sobre tumores superficiales y heridas gangrenadas. En 1557, Ambroise Paré, médico personal de Carlos IX y Henry II, observó los efectos benéficos de los gusanos cuando eran aplicados sobre las lesiones de los soldados heridos en combate.

Sin embargo, el verdadero pionero del uso de las larvas para el tratamiento de heridas fue William Baer, profesor de ortopedia en la Escuela de Medicina Johns Hopkins, de Maryland el doctor Baer atendió soldados con heridas que sanaron rápidamente, se dió cuenta que las larvas debían ser estériles, así que en los años siguientes. Una vez lo consiguió, el uso de la terapia larval se difundió rápidamente, y existen reportes de su utilización en más de 300 hospitales de Estados Unidos y Canadá se dedicara a desarrollar un método eficaz para producir larvas estériles.
Hacia los años cuarenta, con la aparición de las sulfamidas y de la penicilina, por una parte, y de técnicas quirúrgicas novedosas, por otra, la terapia larval cayó en desuso. En los años ochenta la utilización de larvas fue retomada por el doctor Ronald Sherman, de la Universidad de California, quien las aplicó en pacientes con úlceras crónicas.
En los últimos años se ha popularizado de tal manera la terapia larval que algunas compañías dedicadas a la producción de insumos para laboratorio están cultivando y comercializando las larvas estériles de la mosca Lucilia sericata, una de las especies más utilizadas en biocirugía.

Selección de especies para terapia larval

No todas las especies de insectos necrófagos son aptas para la terapia larval. No obstante, debido a su amplia distribución geográfica y a su eficacia terapéutica, Lucilia sericata es la especie necrófaga más usada en la clínica. Su ciclo de vida comprende cuatro estados: huevo, etapa larval (a su vez con tres estados o instares), pupa y forma adulta.
La mosca adulta presenta una coloración verde metálico. Esta especie es una de las primeras colonizadoras de los tejidos en descomposición. Los huevos son de color crema, miden aproximadamente dos milímetros de longitud y siempre se agrupan para formar una masa. El primer estado se inicia entre las 18 y 24 horas después de la colonización, cuando los huevos eclosionan. La secreción de enzimas proteolíticas comienza cuando la larva empieza a alimentarse. Debido a su fototropismo negativo, las larvas se concentran en los agujeros del cuerpo y se desplazan sobre el tejido, gracias a la ayuda de los ganchos presentes en su aparato bucal, que usualmente utilizan para alimentarse. En este momento alcanzan el segundo estado.

Durante el tercer estado, de tres a cinco días de duración (varía de acuerdo con la temperatura), la larva alcanza una longitud de ocho a diez centímetros, y se convierte en pupa. En este estado no se alimentan y se esconden en la tierra, desde donde emergen como moscas adultas, en un período de dos a cuatro semanas, según las condiciones medioambientales.
Cicatrización normal de las heridas
La cicatrización normal de las heridas ocurren fenómenos complejos de quimiotaxis, división celular, neovascularización, síntesis de componentes de una nueva matriz extracelular, así como de formación y remodelación del tejido cicatrizal. El proceso es regulado por la acción de ciertos mediadores solubles, como factores de crecimiento, citocinas y metaloproteinasas de la matriz extracelular, y culmina con la reparación de los tejidos lesionados.

Figura 1. Cicatrización normal

El proceso de cicatrización comprende cuatro fases: hemostasis, inflamación, proliferación y remodelación.

Figura 2. Proceso de cicatrización

Las heridas, de acuerdo con el tiempo de evolución en el proceso de cicatrización, se dividen en dos tipos: agudas y crónicas. Las primeras se caracterizan por la curación completa en el tiempo previsto y por no presentar complicaciones, en tanto que las agudas se mantienen retrasadas en el tiempo de curación y es común la ausencia de crecimiento de los tejidos, en razón a que se detienen en la fase inflamatoria, por lo general debido a un proceso patológico subyacente, tales como diabetes o insuficiencia vascular. Se ha demostrado científicamente que la terapia larval es una alternativa efectiva, segura y económica para el tratamiento de este último tipo de heridas que mantienen tejido necrótico y, por lo general, están infectadas.

Cicatrización de las heridas crónicas
En las heridas crónicas, el proceso de cicatrización está alterado en una o más de sus fases, generalmente en la inflamatoria o en la proliferativa. Hallazgos recientes han demostrado que en este tipo de heridas la concentración de citocinas proinflamatorias está elevada, mientras que la actividad mitótica se encuentra disminuida con relación a la encontrada en pacientes con heridas de cicatrización normal.
Otros estudios han revelado que los radicales libres derivados del oxígeno son los responsables de fenómenos indeseables asociados con las heridas crónicas como la ulceración venosa y la resistencia a la cicatrización. Así es como el óxido nítrico (NO), cuando se combina con radicales libres hidroxilados, forma un compuesto llamado peroxinitrato, que causa destrucción tisular y que cuando está presente en las úlceras venosas provoca retardo en la curación.

Los hechos descritos hacen que las terapias utilizadas para la cicatrización de heridas crónicas derivadas de la diabetes, la insuficiencia vascular o la isquemia estén enfocadas hacia la eliminación de las barreras locales que impiden la reparación tisular.

Figura 3. Herida de cicatrización crónica

Mecanismo de acción larval
En las heridas, las larvas actúan mediante la ejecución de tres funciones primordiales, a saber:
· Limpieza del tejido necrótico.
· Eliminación de bacterias y microorganismos.
· Estimulación del crecimiento del tejido de granulación.

El tejido necrótico presente en una herida crónica es generalmente el producto de un inadecuado aporte sanguíneo local. Contiene células muertas o no viables, y está asociado con material purulento, fibrina y otras proteínas. Tales características determinan que el tejido necrótico sea un promotor de la colonización de bacterias y que retarda e incluso evite la cicatrización de la herida. Las larvas necrófagas actúan mediante un proceso de digestión extracorpórea del tejido muerto. Ellas secretan enzimas proteolíticas como colagenasa, tripsina y quimotripsina, que digieren la matriz extracelular e incrementan el grado de oxigenación tisular de manera que el tejido necrótico es eliminado.
Se ha comprobado que las larvas promueven la desinfección de las heridas por medio de dos mecanismos:
Dentro del intestino larval se aloja el comensal Proteus mirabilis, que secreta ácido fenilacético y fenilacetaldehído, compuestos de reconocida acción antimicrobiana.

Las larvas secretan hacia el medio ambiente externo amoniaco y algunos de sus derivados, como el bicarbonato de amonio, que elevan el pH por encima de, lo que permite la eliminación de las bacterias.
Las larvas de la mosca Lucilia. sericata (Diptera: Calliphoridae)son consideradas las más eficaces para ser empleadas en los tratamientos de terapia larval. Las características biológicas y etológicas que hacen a las larvas de L. sericata las más convenientes para utilizar en biocirugía incluyen su rápido desarrollo larval, la relativa facilidad para criar estos insectos en condiciones de laboratorio y la continua disposición para la toma de los huevos y su esterilización.
Lo más relevante en el comportamiento biológico es la acción efectiva de las larvas al actuar como parásitos facultativos que se alimentan sólo del tejido necrótico en las heridas, sin intervenir los tejidos vivos del hospedero.
Mecanismos usados en la curación de las heridas. Las larvas al interior de las heridas efectúan tres funciones importantes, mediante las cuales contribuyen a la cicatrización de las heridas, éstas son:

1. Desbridamiento. Se ha podido demostrar que cuando la larva se encuentra con su cabeza en contacto con la herida o lesión y en especial sus espiráculos, éstos pueden disolver rápidamente el tejido muerto como resultado de la secreción y excreción colectiva de enzimas proteolíticas.

2. Desinfección. Una vez el tejido necrótico ha sido enzimáticamente licuado, la larva ingiere y digiere la “sopa” resultante. Esta acción implica que cualquier bacteria y posiblemente otros microorganismos presentes sean subsecuentemente lisados cuando pasan por el tracto digestivo de la larva. La actividad antibacteriana parece estar mediada por varios componentes entre los cuales se encuentra un comensal del intestino de la larva el Proteus mirabilis y dos agentes con actividad antibacterial identificados como ácido fenilacético y fenilacetaldehído con particular acción en el pH bajo del intestino.

3. Estimulación del tejido de granulación. Las iniciales teorías sobre el efecto de las larvas en las heridas señalan como importante la acción física de las larvas, a través de sus movimientos de rastreo en la lesión, para la estimulación del tejido de granulación en el proceso de curación.

Este criterio fue también, más tarde, apoyado por la observación de que las larvas mejoraban la oxigenación del tejido en heridas crónicas.
Las heridas crónicas más frecuentes son las úlceras venosas, con una prevalencia de 1 % para la población general (2). Los pacientes con diabetes tienen un riesgo anual entre 2 y 5 %, y durante toda su vida uno de 15 %, de desarrollar úlceras en los miembros inferiores; además, el 3 % de las hospitalizaciones de los diabéticos se atribuyen a úlceras en los miembros inferiores. Otra de las causas más importantes de heridas crónicas son las úlceras por presión, una de las complicaciones más comunes de las lesiones que afectan el sistema motor, el sensorial y el cognitivo. La incidencia de úlceras por presión en el ambiente hospitalario ha sido reportada hasta en 38 %. Las úlceras por presión incrementan la duración y los costos de hospitalización, así como el riesgo de muerte, entre 4 y 6 veces.

Objetivo

Dar a conocer sobre la medicina alternativa con insectos porque me interesa como es el método de curación de insectos en pacientes con heridas crónicas.

Justificación

Elegí este tema porque me llama la atención saber cómo los insectos (larvas) curan las heridas crónicas. Es necesario conocer la medicina alternativa utilizando la terapia con larvas.

Hipótesis

Si la larva sanadora puede sanar entonces puede ocuparse como medio alternativo para curar heridas crónicas.

Método (materiales y procedimiento)

Investigue por medio de un programa llamado “Operación ouch” con la aplicación de Youtube que hablará de las larvas sanadoras, también busqué información por medios electrónicos donde encontré boletines médicos para completar mi información.

Resultados y discusión.
En el artículo electrónico Biocirugía: utilización de larvas de insectos necrófagos en la curación de heridas, dice como es el proceso desde la captura, reproducción, esterilización y la terapia larval de la siguiente manera:
Captura y reproducción
El método utilizado para la producción de las larvas consistió en la captura ambiental de las moscas con trampa de hígado. Se criaron las moscas en cautiverio en el laboratorio, alimentándose con glucosa al 10 % (p/v) e hígado para inducir la ovipostura.

Esterilización
El proceso de descontaminación se siguió tomando los huevos del hígado, seguido de lavado e incubación por 20 minutos en una solución de formaldehído al 2,5 % (v/v) y sulfito de sodio al 1 % (p/v); posteriormente, se lavaron con solución de cloruro de sodio al 0,9 % (p/v), en una cabina de flujo laminar y, finalmente, se hizo control de contaminación en agar sangre, chocolate y tioglicolato.

Figura 5. Esterilización de huevos

Aplicación
Aplicación del tratamiento se tomaron larvas de primer estadio que pasaron los controles de esterilidad microbiológica a las 24 horas y se aplicaron de 5 a 10 larvas por cm2. La técnica de aplicación se hizo primero lavando la herida con solución salina estéril, cubriendo los bordes con cinta de papel adhesiva hipoalérgica (Micropore 3M®); posteriormente, se aplicaron las larvas en la base de la herida y se cubrieron con una malla de nailon estéril, la cual se había cortado previamente según la forma de la herida, y se pegó a la cinta hipoalérgica con esparadrapo. Finalmente, se cubrieron con una gasa estéril, la cual se cambió cada 12 horas.

Figura 6.  Aplicación de terapia larval

Galería Método

Resultados

Galería Resultados

Discusión

Conclusiones

De acuerdo a lo que investigué, si es posible curar las heridas crónicas por medio de la terapia larval utilizando un insecto necrofago lucilia sericata, cumpliendo ciertos procesos desde su captura hasta su aplicación.

Bibliografía

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Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography