Medio Ambiente

PJ-MA-32-HA Aerosol para la eliminación de plagas a base de ácido acético, tabaco y ajo

Salud y Bienestar
Vida de ecosistemas terrestres

Asesor: Laura Saldaña

Pandilla Juvenil (1ro. 2do. y 3ro. de nivel Secundaria)

Equipo [Equipo 8] Diego Alejandro Gonzalez Aguilar[2 cozumel], Dante Leonardo Salmoran Marin[2 cozumel], Abraham Hernandez Garcia[2 cozumel]

Resumen

Las plagas son plantas, animales, insectos, microbios u otros organismos no deseados que interfieren con la actividad humana. Estos pueden morder, destruir cultivos de alimentos, dañar propiedad, o hacer nuestras vidas más difíciles. Para  evitar que éstas plagas dañen las plantas se utilizan plaguicidas, desafortunadamente muchos de éstos plaguicidas contienen muchos químicos altamente dañinos al ser humano y al ambiente, tales como químicos organofosforado, sílice y el ácido bórico entre otros, el Ing. Carlos Reyes en el año 2018 publicó en la Revista de Agricultura un artículo llamado “Efectos nocivos los plaguicidas en la Salud Humana” comenta que pueden causar daños en el sistema nervioso, cáncer, alteraciones hormonales, afectación del sistema inmunológico y daños reproductivos, por eso la importancia de hacer uso de las propiedades de diferentes materiales y productos naturales que además de ser efectivos contra plagas como el aphididae, eviten causar los daños que ya se mencionaron, por ejemplo el ácido acético que debido a la fermentación del alcohol, el tabaco que por la nicotina es tóxica para gran variedad de insectos a los cuales mata por contacto, y el ajo que contiene alicina que les ocasiona trastornos digestivos dejando al insecto sin alimentarse incluso en algunos como las orugas les provoca cierta irritación en la piel. La efectividad de estos productos es buena sin ocasionar efectos secundarios al ser humano o al medio ambiente.

 

Documento Aerosol para eliminación de plaga aphididae base de acido acético, ajo y tabaco

Lonas Aerosol para eliminación de plaga aphididae base de acido acético, ajo y tabaco

Pregunta de Investigación

¿Cómo elaborar un aerosol a base de ácido acético, tabaco y ajo para eliminar la plaga de aphididae?

Planteamiento del Problema

De acuerdo a la revista Ecología Verde publicada el 6 de octubre del 2021 por Marina Gago comenta que el pulgón (Alfiradei) aunque sea la plaga más común también es la más dañina y difícil de quitar para las plantas, sus daños pueden ser directos e indirectos. Los primeros son debidos a su alimentación, son insectos chupadores que extraen la savia elaborada, lo que traduce en un debilitamiento de la planta y la deformación de las hojas, las cuales suelen curvarse hacia abajo. Estos daños son especialmente graves en el primer periodo, en caso de fuerte infestación, puede producirse la defoliación de las plastas y en cualquier caso el crecimiento se ralentiza con el consiguiente retraso y la producción de unos entrenudos cortos.

El Instituto Nacional de Salud Pública, en su artículo publicado en agosto del 2020 comentan que los insecticidas incluyen compuestos organofosforados (como el malatión), compuestos organoclorados (como el DDT), carbamatos, piretro, piretroides sintéticos, reguladores del crecimiento de insectos y fumigantes. El sílice y el ácido bórico son dos tipos de insecticidas inorgánicos.

Además de que el Ing. Carlos Reyes en el año 2018 publicó en la Revista de Agricultura un artículo llamado “Efectos nocivos los plaguicidas en la Salud Humana” comentando que Los principales daños crónicos causados por los plaguicidas son afectación del sistema nervioso, cáncer, alteraciones hormonales, afectación del sistema inmunológico y daños reproductivos.

Antecedentes

Los insecticidas.

Los insecticidas son compuestos químicos utilizados para controlar o matar insectos portadores de enfermedades. El origen etimológico de la palabra insecticida deriva del latín y significa literalmente matar insectos (hormigas, cucarachas, mosquitos, moscas, piojos, polillas, escarabajos, pulgas, avispas, termitas, ácaros, caracoles, babosas, pulgones, orugas, trips, moscas blancas, infecciones parasitarias de gusanos, polillas, escarabajos y otras plagas).

Los insecticidas están disponibles en muchas formas diferentes, las cuales incluyen polvos humectables, aerosoles, gases, gránulos, soluciones oleosas, concentrados emulsionables, tratamientos de semillas, aerosoles líquidos a base de aceite, concentrado de nebulización, líquidos de ultra bajo volumen y aerosoles de volumen ultra bajo.

 

 Tipos de insecticidas

De acuerdo con su composición química, acción toxicológica o método de penetración, los insecticidas se clasifican en orgánicos (contienen carbono) e inorgánicos.

Los insecticidas orgánicos atacan el sistema nervioso central o interrumpen el crecimiento de los insectos. Incluyen compuestos organofosforados (como el malatión), compuestos organoclorados (como el DDT), carbamatos, piretro, piretroides sintéticos, reguladores del crecimiento de insectos y fumigantes.

El sílice y el ácido bórico son dos tipos de insecticidas inorgánicos. El primero es un agente desecante que absorbe la capa cerosa de los insectos, llevándolo a la deshidratación y asfixia. Este tipo de insecticida es ligero, blanco y esponjoso. El ácido bórico, mientras tanto, es una cera de absorción, así como un veneno estomacal. Cuando se mantiene seco y se coloca en los lugares apropiados en la concentración adecuada, es útil en el control de insectos.

Es importante tener en cuenta que algunos insecticidas son perjudiciales para otros animales, como las abejas, que juegan un papel benéfico para el ecosistema, por ello su utilización debe ser informada y considerando sus efectos en el medio ambiente.

 

Efectos secundarios en el ser humano

Todo insecticida es nocivo para la salud, pero los menos nocivos para el ser humano son los eléctricos.

El contacto extendido con insecticidas puede producir indigestión, dolores de cabeza, vómitos, manchas en la piel, dolor en los ojos y ocasionar reacciones alérgicas en el ser humano.

Los insecticidas de mayor toxicidad son:

  • Los piretroides (pyrethroids) como permethrin, cyfluthrin, cypermethrin y bifenthrin, los cuales, si llegan hasta las vías fluviales, matan a los organismos acuáticos.
  • Los organofosforados como malathion, disulfoton y acephate, tóxicos para los enemigos naturales.
  • Carbaryl daña a las abejas, enemigos naturales y lombrices de tierra.
  • Imidacloprid es un insecticida sistémico que puede ser tóxico para las abejas y avispitas parásitas, especialmente si se aplican a plantas en flor.
  • Metaldehyde, cebo para caracoles, el cual es tóxico para perros y animales silvestres.

 

 Tipos de insecticidas 

  • Insecticida en polvo. Este producto es de acción rápida, actúa frente a muchos insectos. La forma de aplicación es muy sencilla, solo consiste en espolvorear sobre las superficies donde habitan los insectos, o bien, donde transitan. El producto se adhiere en el área, para después formar una barrera mortal para los insectos.
  • Este producto es ideal para superficies eléctricas, donde no sea adecuado el insecticida líquido. Recomendamos no se utilice en lugares donde haya corrientes de aire. En los hogares, el polvo se debe utilizar donde los habitantes no lo vayan a revolver, ni inhalarlo, es decir, se debe aplicar en en espacios escondidos, como detrás de los electrodomésticos, del refrigerador, etc.
  • Insecticida en aerosol. Este producto es de los más utilizado, gracias a que es muy práctico. Para formular este aerosol, se disuelve un solvente con presión de un propulsor de gas. Estos aerosoles son eficaces solamente si el líquido se pone en contacto con el insecto de manera directa.
  • Insecticida líquido. En este caso, es el más fácil y práctico de usar. El único problema de estos líquidos es que el método de aplicación es por un aspersor o un rociador, el cual puede ser un poco complicado de usar. Estos insecticidas no necesitan mezclarse con ningún otro químico.
  • Bombas aerosoles. Es un aerosol de manera completa, la cual es realmente fácil de usar, consiste en esparcir todos sus contenidos en una sola aplicación. Una de las desventajas de este producto es que mientras se está esparciendo la sustancia, los habitantes y mascotas necesitan estar fuera de este espacio. Otra desventaja es que pueden ser peligrosas, necesitas ser precavido y apagar todas las llamas de fuego.

 

Recomendaciones para el uso de insecticidas:

  • Guardar alimentos, utensilios de cocina y juguetes de los niños para que no se contaminen.
  • No rociar todos los ambientes de la casa con insecticida, porque solamente se lograría contaminar el hogar en forma excesiva.
  • Fumigar donde haya más presencia de insectos, Como por ejemplo alrededor de las puertas y ventanas, bajo la cama, esquinas y armarios.
  • Utilizar mascarillas y evitar la presencia de más personas durante la aplicación del insecticida. Los habitantes de la casa tienen que ingresar después del tiempo que indique el producto y ventilar la casa por 30 minutos.
  • Leer siempre las instrucciones del envase.

Para reducir la contaminación ambiental es necesario:

  • Aplicar tratamientos localizados donde la plaga sea más abundante.
  • Evitar hacer aplicaciones generalizadas por todo el jardín o la casa.
  • Aplicar correctamente en las plantas o lugares afectados, evitando se desplacen a otras plantas o lugares fuera del sitio de aplicación.
  • No aplicar cuando haga viento, porque los pesticidas pueden ser transportados a lugares donde no se los necesita o requiere.
  • Evitar el escurrimiento o penetración en alcantarillas, arroyos u otras masas de agua, a fin de prevenir la contaminación de las fuentes de agua.
  • Evitar la aplicación inmediatamente antes del riego o de una lluvia, a menos que las etiquetas requieran que se irrigue justo después de la aplicación.
  • Evitar la aplicación en superficies duras tales como aceras, entradas para autos y cimientos, ya que pueden escurrirse fácilmente e ir a parar a las alcantarillas.

El INSP y la evaluación de los insecticidas

El Centro Regional de Investigación en Salud Pública (CRISP) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) cuenta con una Unidad de Evaluación de Insecticidas (UEI), cuyo fin es evaluar la calidad y efectividad de diversos productos que se utilizan en los programas de control de vectores.

La UEI cuenta con la autorización como “Terceros Calificados para Dictaminación” de Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (CENAVECE) para realizar evaluaciones de insecticidas utilizados en salud pública en México, y dictaminar su efectividad y calidad. El mejoramiento en el control de los vectores a través de la medición de la efectividad de los insecticidas es su objetivo central.

La vasta experiencia de sus investigadores en estudios sobre insecticidas y control de vectores, tanto a nivel experimental como operativo, así como la de su equipo de técnicos en la aplicación de técnicas y manejo de insecticidas, mezclas, manejo de vehículos, equipos y máquinas para aplicación de insecticidas, así como en la cría y manejo de material biológico (mosquitos), ha permitido que instituciones vinculadas al uso de insecticidas en salud pública así como empresas productoras de estos soliciten los servicios de la UEI en estudios de evaluación y aplicación de sus productos y fórmulas nuevas.

 

Daño al ser humano de los plaguicidas

La mayoría de los plaguicidas químicos, clasificados por su uso como insecticidas, fungicidas, herbicidas, acaricidas, etc, son en menor o mayor grado sustancias tóxicas para los humanos. El efecto tóxico que presentan se divide en dos tipos: toxicidad aguda y toxicidad crónica.

El efecto tóxico agudo es el que se manifiesta a corto plazo provocando síntomas de envenenamiento e incluso la muerte. Los plaguicidas comerciales en su etiqueta muestran información acerca de su categoría toxicológica, estas son: I Extremadamente tóxico, con etiqueta color rojo, II Altamente tóxico, color de etiqueta amarillo, III Moderadamente tóxico, con etiqueta color azul y IV

Ligeramente tóxico, con un color de etiqueta verde. Para problemas de intoxicación aguda por plaguicidas se recomienda conseguir asistencia médica inmediatamente y comunicarse al teléfono de emergencias 01-800- 009-2800, sin costo y con atención las 24 hr. Esta información se presenta en la etiqueta de todos los plaguicidas autorizados para su comercialización.

El efecto tóxico crónico, no se manifiesta de manera inmediata, sino a largo plazo, semanas, meses o años después del contacto repetido a pequeñas cantidades con los plaguicidas, con excepción de los disruptores hormonales que con exposiciones únicas en el desarrollo fetal puede causar daños a largo plazo. Los principales daños crónicos causados por los plaguicidas son afectación del sistema nervioso, cáncer, alteraciones hormonales, afectación del sistema inmunológico y daños reproductivos.

“Los plaguicidas altamente peligrosos” se definen como los que presentan una o más de las siguientes características: 1. Toxicidad aguda alta. 2. Toxicidad crónica. 3. Los incluidos en convenios ambientales internacionales y 4. Los ingredientes activos o formulaciones de plaguicidas que muestran una alta incidencia de efectos adversos o irreversibles o severos en la salud o el ambiente.

La FAO y la OMS han propuesto un conjunto de indicadores de peligrosidad más amplios: 1. Toxicidad mortal por inhalación. 2. Alteración hormonal (perturbación endocrina). 3. Toxicidad alta para las abejas. 4. Muy persistentes en agua, suelo y sedimentos. 5. Muy tóxico para los organismos acúaticos. 6. Muy bioacumulables.

En México existen 183 ingredientes activos de plaguicidas altamente peligrosos con autorización del Catálogo Oficial de Plaguicidas de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS, 2016), autorizados en más de 3000 presentaciones comerciales entre insecticidas, herbicidas, fungicidas, fumigantes, etc, principalmente para uso agrícola a pesar de que 140 de esos plaguicidas están prohibidos o no autorizados en otros países.

En el estado de Sinaloa de noviembre de 2011 a octubre de 2012 se identificaron 263 plaguicidas comerciales utilizados, correspondientes al registro de 40,486 envases recolectados en el programa “Campo Limpio”, dicha cantidad de envases representa 246 t de plaguicidas aplicados en el tiempo mencionado (Leyva et al., 2014). Sinaloa es uno de los mayores consumidores de plaguicidas en todo el país, conllevando con ello a la exposición cotidiana con esos agroquímicos, de las personas que habitan y trabajan en los campos agrícolas. Por otra parte, aunque en Sinaloa existen estudios para determinar el efecto de los plaguicidas en la salud humana, estos no son concluyentes, debido en parte a que muchos de los casos de intoxicación no se reportan o pasaron desapercibidas quizá, por otra parte, los efectos en el sistema endocrino a veces son difíciles de asociar con los plaguicidas. Sin embargo, algunos de los datos corroborados son muy significativos, por ejemplo: en Sinaloa cada año se presentan 80 casos nuevos de cáncer infantil y se cree que se debe a la contaminación originada por la actividad agrícola. Algunos de los plaguicidas altamente peligrosos utilizados en el estado son Clorpirifos, Dimetoato, Malatión, Metomilo, Oxamil, Betaciflutrin, Bifentrina, L. Cyalotrina, Cipermetrina, Permetrina, Zeta cipermetrina, Acetamiprid, Clotianidim, Imidacloprid, Tiametoxam, Ciromazina, Abamectina, Novaluron, Sulfoxaflor, Glifosato, Nicosulfuron, Benomil, Mancozeb, Tiram, Azoxystrobin, boscalid, Tiabendazol, por mencionar algunos.

Los insecticidas de los grupos fosforados y carbamatos afectan al sistema nervioso de manera inmediata, pero también pueden provocar efectos retardados, como debilidad, movimiento tembloroso y paso inseguro, parálisis de las extremidades y pérdida de reflejos. Pérdida de la memoria y falta de concentración, debilidad muscular, etc. Los plaguicidas son especialmente peligrosos para el desarrollo neurológico de los niños durante su desarrollo en el embarazo, debido a que son capaces de traspasar la membrana del cerebro del feto que se está formando.

Los cánceres relacionados con la exposición a plaguicidas incluyen enfermedades que se producen a partir de las células formadoras de la sangre (leucemias y linfomas), cáncer en la medula ósea, linfoma no-Hodgkin, entre otros; tumores malignos en el sistema nervioso central (cáncer de la piel, tumores cerebrales, cáncer gastrointestinal, en testículos, en próstata, de mama, en la tiroides); y tumores malignos en niños, incluyendo tumores cerebrales y leucemia infantil, entre otros. Los plaguicidas pueden afectar a los cromosomas en la división celular, lo que puede derivar en cáncer años más tarde.

También pueden causar problemas reproductivos como: la muerte del feto, malformaciones (labio y paladar hendido, defectos del pene, malformaciones cardiovasculares, espina bifida, hidrocefalia, otros), abortos espontáneos, bajo peso de los bebés al nacer, retardo en el crecimiento del feto, alteraciones en los cromosomas, reducción del tiempo de lactancia y la contaminación de la leche materna.

Alrededor de 50 plaguicidas, entre ellos el malatión, el endosulfán, el lindano, la atrazina, el 2-4-D, entre otros, están asociados con la disminución en la producción de espermatozoides. Además los plaguicidas causan infertilidad. Por otro lado, existen evidencias de efectos asociados con alteraciones hormonales por plaguicidas (disruptores hormonales o endócrinos), los cuales han provocado disminución del tamaño del pene en lagartos, feminización de la conducta sexual de machos y mascunilización de hembras, afectación del sistema inmunológico, disminución de la función cognitiva en niños, etc.

Ciertos plaguicidas deprimen directamente el sistema inmunológico; se ha encontrado evidencia de una mayor incidencia de infecciones respiratorias (faringitis, bronquitis, reacciones alérgicas y asma), digestivas e inflamaciones renales agudas en la población expuesta a dichos agroquímicos.

Toda la población en menor o mayor grado, directa o indirectamente estamos expuestos a los plaguicidas y sus efectos. Pero por la naturaleza propia de cada individuo la reacción a ellos es diferente; de manera natural, la susceptibilidad para adquirir la enfermedad provocada por la intoxicación crónica (e incluso aguda) y el tiempo en que se desarrollan los efectos nocivos presentan cierta variabilidad. Por otra parte, algunos plaguicidas que por su toxicidad aguda se ubican en el grupo IV (etiqueta verde; ligeramente tóxico) pueden tener efectos tóxicos crónicos graves, por lo tanto no hay plaguicida inocuo para la salud humana.

Ácido acético

La aplicación práctica del AA como un fumigante para insectos es aún una posibilidad, particularmente se podría aplicar en sitios cerrados como lo podría ser invernaderos. Sin embargo, es necesario investigar sí dosis tan bajas como 0.5 a 2 µg ml-1 pudiesen ser efectivas al incrementar el tiempo de fumigación. Si bien, en este trabajo, se determinó que al incrementar el tiempo de fumigación hasta ocho horas, la supervivencia de B. tabaci descendió, lo mismo ocurrió al incrementar el tiempo de confinamiento del insecto por más de ocho horas (sin fumigar). Para evitar tiempos largos de confinamiento que afecten la supervivencia de la mosquita, se podría fumigar repetidas ocasiones, usando dosis bajas (0.5 a 2 µg ml-1) en tiempo igual o menor a ocho horas. Otra forma de mantener confinada a la mosquita tiempos mayores a ocho horas sin afectar su supervivencia, como se mencionó, podría ser el incubarla en recipientes de mayor volumen, sí esto funciona, entonces se podría ver el efecto del AA sobre el insecto a mayor tiempo. En contraste, el ácido acético aplicado en un sistema cerrado, semejante al de atmósferas modificadas, podría incrementar la eficiencia de la dosis y disminuir el tiempo de fumigación, es decir, al incrementar la presión atmosférica en un sitio donde se mantenga confinado al insecto y se fumigue con ácido acético, el ácido podría penetrar con mayor eficiencia al insecto y matarlo.

Otras formas de aplicar el ácido acético como insecticida podría ser diluido en agua (volátil) y en forma líquida (aspersión). Al diluir 2 µgml-1 de ácido acético en agua en una proporción 1:10 este se volatilizó en poco más de dos min. Actualmente, las constantes de volatilización del ácido acético y de otros ácidos grasos volátiles diluidos en agua ya se determinado experimentalmente (Khan et al., 1995). Si el ácido acético se aplicara asperjado, se tendría que asegurar que penetrara B. tabaci, por esto, se requeriría por lo menos evaluar algún adherente y un coadyuvante.

El vinagre es conocido como un herbicida eficaz y barato. A pesar de que el vinagre se ha mostrado que tiene buenos resultados, la realidad es que no funciona igual de bien en todas las malas hierbas que puedas encontrarte en el jardín. El vinagre será eficaz dependiendo del tipo de maleza que tengas, de la edad que tenga y de la concentración del ácido acético que hay en el vinagre.

El vinagre de cocina es una solución que tiene un ácido acético del 5%, pero existen otras soluciones con concentraciones más fuertes como del 15%, del 20% y hasta del 30% y también están disponibles en la venta al público y funcionan bien para matar las malas hierbas, pero siempre deberán usarse con cuidado, ya que igual que pueden quemar las plantas, pueden dañar tu piel y tus ojos.

Todas las concentraciones de ácido acético, incluyendo el vinagre de uso doméstico, deberían hacer que las malas hierbas se vuelvan marrones, se sequen y se mueran en unas 24 horas aproximadamente. Pero debes tener en cuenta que en ocasiones las raíces a menudo no se matan por completo y pueden volver a aparecer a las pocas semanas. Es por eso que deberás asegurarte de que tienes una concentración suficiente para que las malas hierbas no vuelvan a crecer. Descubre en este artículo de Ecología Verde todos los detalles sobre el vinagre, el ácido acético y las malas hierbas.

El ácido acético se crea por la fermentación de alcohol y el vinagre de cocina tiene una solución del 5% de ácido acético a partir de la fermentación de productos vegetales como las uvas y las manzanas. Hay fuertes concentraciones de ácido acético disponibles incluso si se han creado de forma sintética. Cualquier vinagre contiene ácido acético, pero no todo el ácido acético es vinagre.

Si el ácido acético en el producto es creado por la destilación o congelación – evaporación de fuentes vegetales, como el vinagre de cocina o concentraciones más fuertes-, se pueden vender para conservas caseras y se puede considerar como un producto orgánico.

El vinagre al ser un ácido puede bajar el pH del suelo un poco, aunque es un efecto temporal. El ácido acético que se descompone rápidamente en el agua puede borrarse y no tendrá un impacto demasiado negativo, ya que cualquier residuo puede desaparecer después del primero riego o de la lluvia.

El vinagre no está etiquetado para usarlo como un herbicida ni tampoco como un plaguicida, por eso no es fácil encontrar a personas que recomienden su uso. Sin embargo, puedes experimentar para ver los resultados, ya que el vinagre de cocina funciona bien sobre las malas hierbas más jóvenes. Son muchas las personas que han probado su eficacia.

Es tan fácil como pulverizar directamente sobre las malas hierbas y tratarlas mojándolas del todo pero sin que lleguen a chorrear. No pulverices las plantas con si parece que va a llover o si vas a regar, porque entonces estarás haciendo que el ácido acético no haga nada porque desaparecerá por completo.

También deberás evitar rociar cualquier herbicida en días de viento para evitar que el producto caiga en otras plantas que no quieres matar. También puedes echar vinagre en las malas hierbas que crecen entre las baldosas de tu jardín, en la acera de tu casa o en cualquier lugar donde no deben salir las hierbas. Si se recuperan y vuelven a nacer deberás rociarlas un par de veces cada dos días hasta que acabes con ellas del todo.

Recuerda que si utilizas un vinagre con un concentrado mayor deberás usarlo con mucho cuidado y además protegerte los ojos y la piel. Otra opción es utilizar herbicidas comerciales que conozcas en el mercado.

 

 

Tabaco

Todo el mundo, medianamente informado, sabe del tabaco y de sus efectos dañinos para la salud en las personas que lo fuman. Pero lo que ya menos personas conocen es que el tabaco también tiene un uso en la agricultura y en la ganadería, por sus efectos como insecticida, fungicida y fertilizante, 100% orgánico.

Y así, ocurre que hay empresas que se dedican a la preparación de tabaco en polvo para comercializarlo como producto fitosanitario. Es el caso de la empresa que dirige Jesús Guirau en Elche dedicada a esta actividad. «Lo primero que hay que aclarar es que la materia prima con la que nosotros trabajamos, hoja de tabaco y residuos de tabaco, entre otras plantas, no son en absoluto aptas para el consumo humano. Es más, si alguien quisiera fumárselo con seguridad requeriría de asistencia sanitaria», afirma Guirau.

a lo largo de los años se ha extendido el uso del tabaco al saberse de su efectividad como insecticida agrícola y esto se debe precisamente a la presencia de nicotina en la planta. Para ello se pueden aprovechar el polvo y los restos de la planta. Obviamente, en la empresa de Jesús Guirau, se manipula y procesa este tabaco y, según los casos, se combina con otras plantas hasta conseguir tabaco en polvo 100% producto orgánico listo para su uso como insecticida y fertilizante. «El tabaco en polvo es un excelente abono orgánico así como un producto repelente 100% natural contra las plagas. Pero también es un producto insecticida, acaricida y fungicida ya que se ha comprobado experimentalmente que la nicotina, su principio activo, es tóxico para una gran variedad de insectos, a los cuales mata por contacto», explica de forma pormenorizada Guirau.

Los entendidos en la materia indican que a la hora de aplicar el producto se emplee 1 kilo de tabaco en polvo por cada 100 litros de agua. Si la plaga es persistente se puede doblar la dosis diluyendo 1 kilo por cada 50 litros de agua.

El ajo

“El ajo puede ser un aliado para el productor familiar a la hora de ahuyentar plagas de forma natural”, afirma Francisco Pescio técnico del programa Prohuerta (Ministerio de Desarrollo Socia de la Nación / INTA) del INTA AMBA.

Desde el INTA se propone la utilización del alcohol de ajo para ahuyentar insectos que ataquen los cultivos de la huerta. Su elaboración consiste en triturar una cabeza de ajo y mezclarla con un litro de alcohol, dejar descansar en heladera por una hora, agregar dos litros de agua, agitar y filtrar.

La aplicación se realiza con pulverizadora a razón de un litro de preparación cada cuatro litros de agua.  Este debe guardarse en heladera para evitar descomposición y la pérdida de propiedades insecticidas entre una pulverización y otra.

En esta línea, en la cartilla de divulgación El control de plagas en la huerta familiar (y el jardín) del programa Prohuerta (Ministerio de Desarrollo Social de la Nación / INTA) se propone al ajo como infusión para repeler posibles plagas.

“El producto logrado se debe aplicar puro (sin diluir) sobre plantas y también sobre suelos. La época de aplicación es en primavera, tres veces con intervalos de tres días”, recomienda la cartilla y recuerda que esto inhibe la aparición de enfermedades causadas por hongos y es efectivo contra el ataque de pulgones y ácaros (arañuela roja).

 

Ahuyentarlos

La alicina, principio activo del ajo, también produce un accionar errático de los insectos ahuyentándolos del cultivo.

“Este tipo de repelente ecológicos y bio-degradables no son tóxicos para animales ni personas y no altera los cultivos de la huerta que tanto esfuerzo llevan para cosecharse”, destaca Pescio.

El ajo es también una planta muy valiosa para incluir en la huerta ya que su cultivo asociado con el resto de las hortalizas es “un potente repelente de insectos dañinos que además tiene propiedades antifúngicas, es decir que sirven para combatir a hongos en plantas”, detalla el técnico.

Objetivo

Elaborar un aerosol a base de ácido acético, tabaco y ajo para eliminar la plaga Aphididae

 

Justificación

La plaga Aphididae son pequeños insectos que succionan la savia de la planta y que poseen una gran capacidad reproductora, es por esto que es una de las plagas más destructivas en horticultura, agricultura, silvicultura y en espacios verdes y jardines que pueden ocasionar daños como extraer nutrientes de la planta lo que reduce el crecimiento, el exceso de azúcar que absorben es secretado en forma de melaza, transmitir sustancias tóxicas a la planta, entre otras. El uso de plaguicidas que se venden de manera comercial pueden contener productos químicos que está comprobado provocan daños al ser humano provocando incluso enfermedades como el cáncer,  de acuerdo al artículo publicado por Paco González Ulibarry “Efecto de los plaguicidas sobre la salud humana” para la Comisión de Agricultura en el marco de “Proyecto
que prohíbe plaguicidas de
elevada peligrosidad”, además de los daños al medio ambiente, es por eso que quisimos elaborar un plaguicida que pueda eliminar una de las plagas mas comunes utilizando materiales orgánicos como el ácido acético, el tabaco y el ajo que por sus propiedades naturales son capaces de eliminar dicha plaga.

Hipótesis

Si elaboramos un aerosol a base se ácido acético, tabaco y ajo entonces podremos eliminar la plaga aphididae.

Método (materiales y procedimiento)

MATERIALES

  • 100 ml de ácido acético
  • 30 gr de tabaco
  • 15 gr de ajo
  • 2 litros de agua
  • Olla
  • Trapo de algodón
  • Papel filtro

PROCEDIMIENTO:

 

  1. Colocar en un recipiente los 30 gr tabaco en agua para que libere las sustancias durante 24 horas.

 

  1. Posteriormente se realiza el filtrado.

 

  1. Se preparar los dientes de ajo y un litro de agua en otro recipiente.

 

  1. Se cortan los ajos en trozos pequeños y con ayuda de un mortero triturarlos.

 

  1. Colocar el agua en una olla y añadir el ajo, tapándolo con un trapo de algodón para dejarlo en reposo durante 24 horas.

 

  1. Después de este tiempo, destapar la olla y ponerla a fuego lento para que hierva durante 20 minutos.

 

  1. Retirar la olla del fuego, dejar que se enfríe y filtrar la infusión.

 

  1. Mezclar un litro de vinagre por cada 10 litros de agua.

 

  1. En otro recipiente añadir tabaco en agua para que libere las sustancias durante 24 horas. Después se deberá filtrar

 

  1. Mezclar las infusiones en un envase atomizador

Galería Método

Resultados

Se obtuvieron 500 ml de una mezcla homogénea, tiene un olor fuerte e incluso algo desagradable.

Al aplicarla en plantas que presentaban esta plaga se realizaron dos atomizaciones dos veces en una semana, logrando eliminar la plaga.

La planta no presentó ningún daño después del uso del plaguicida.

Galería Resultados

Discusión

Con el uso de productos naturales se pueden obtener los resultados esperados evitando el uso de químicos que pueden causar daño al ser humano y al medio ambiente, conocer las propiedades de los materiales nos ayudan a que se puedan utilizar de una manera efectiva.

En el caso de nuestro proyecto las propiedades fungicidas del ácido acético, el tabaco y el ajo son de gran utilidad para su aplicación en huertos caseros, plantas ornamentales y eliminar plagas comunes como es el aphididae (pulgón).



Conclusiones

Con el uso de productos naturales se pueden obtener los resultados esperados evitando el uso de químicos que pueden causar daño al ser humano y al medio ambiente, conocer las propiedades de los materiales nos ayudan a que se puedan utilizar de una manera efectiva.

En el caso de nuestro proyecto las propiedades fungicidas del ácido acético, el tabaco y el ajo son de gran utilidad para su aplicación en huertos caseros, plantas ornamentales y eliminar plagas comunes como es el aphididae (pulgón).

Bibliografía

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Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography