Ciencias de los materiales

PJ-CM-281-JG Almácigos con fibra de coco y caña

Hambre cero

Asesor: MARISA CALLE MONROY

Pandilla Juvenil (1ro. 2do. y 3ro. de nivel Secundaria)

Dana Saraí Orozco Lopez[3° Xcaret], Miguel Angel Contreras Reyes[3° Xcaret], Ivan Alexander Vivas Medina[3° Xcaret]

Resumen

Este proyecto se basa en la elaboración de almácigos de fibra de coco y caña, y de esta forma apoyar al medio ambiente ya que no se usan materiales que pueden contaminar como el plástico que actualmente es uno de los materiales que más se usan, ya sea para fabricar bolsas, fabricar empaques, botellas, popotes y muchos productos. Y asimismo a que la planta que germina en este no sea maltratada o manipulada al momento de ser trasplantada a la tierra ya que al realizarse está acción se manipula la planta porque necesitamos extraerla del envase e integrarla a la tierra, esto provoca que en ciertas ocasiones se lastime a la planta, haciendo que el porcentaje de esperanza para la supervivencia de ella disminuya. El almácigo es cuando sembramos las semillas de alguna verdura u hortaliza, no directamente en la huerta, sino que en algún cajón o recipiente de tamaño manejable (también se les llaman semilleros) hasta que la planta tenga un tamaño adecuado para trasplantarla a la huerta, más o menos, cuando tienen 3 o 4 hojas. El almácigo elaborado está hecho con fibra de coco que ayuda a que el oxígeno fluya hacia las raíces de la planta además de tener una alta proporción en vitaminas A y C, también fue elaborado con fibra de caña que posee un efecto positivo en el crecimiento y desarrollo de la planta, además de contribuir con la disminución del problema con los desechos industriales de la industria cañera. Gracias a estos compuestos la planta posee una alta cantidad de nutrientes que ayudan al crecimiento de la planta.

Pregunta de Investigación

¿Cómo elaborar almácigos a base de fibra de coco y caña?

Planteamiento del Problema

La contaminación es uno de los principales problemas de la humanidad ya que esto podría acabar poco a poco con el planeta tierra, los almácigos convencionales están hechos de polipropileno el cual es un plástico que al ser incinerados provocan gases dañinos para el medio ambiente, un almácigo de un material natural y que ayude al medio ambiente.

Un almácigo sirve para que germine la planta, posteriormente debe ser transplantada al huerto, al realizarse está acción se manipula la planta porque necesitamos extraer del envase e integrar a la tierra, esto provoca que en ciertas ocasiones se lastime a la planta, haciendo que el porcentaje de esperanza para la supervivencia de ella disminuya,  

La fibra de coco ayuda a que el oxígeno fluya hacia las raíces de la planta, manteniendo el equilibrio adecuado entre la retención de agua y la porosidad del aire, también absorbe el calor y con ello facilita el desarrollo de las raíces al ceder el calor con gran rapidez y tiene una alta proporción en vitaminas A y C y oligoelementos, no tiene una cutícula cerosa que repele el agua, por lo que no necesita un agente humectante. De hecho, es posible que los cultivos a largo plazo no requieran una aplicación de mantenimiento de un agente humectante, además de ayudar en ciertos aspectos a la planta, la fibra de coco nos proporciona otros beneficios hacia el almácigo. Por sus propiedades tiene alta capacidad de resistencia, esto nos puede beneficiar para que nuestro almácigo tenga la dureza y resistencia necesaria para no quebrarse, también tiene una excelente capacidad de humectación y rehumectación. Tiene un rango de pH entre ligeramente ácido y neutro, por lo que no requiere piedra caliza para regular el pH. 

La fibra de caña propone la utilización de los residuos de caña como medio de cultivo de cepas microbianas, que son microorganismos benéficos para el suelo y control de plagas. Este material posee un efecto positivo en el crecimiento y desarrollo de la planta, además de contribuir con la disminución del problema con los desechos industriales de la industria cañera.

Antecedentes

El almácigo es cuando sembramos las semillas de alguna verdura u hortaliza, no directamente en la huerta, sino que en algún cajón o recipiente de tamaño manejable (se les llama almacigueras o semilleros) hasta que la planta tenga un tamaño adecuado para trasplantar (llevarla) a la huerta, más o menos, cuando tienen 3 o 4 hojas. Aquí se siembran las semillas  de hortalizas y frutales para que salgan los brotes que después trasplantamos a las camas de cultivo. Los almácigos nos permiten reproducir plantas a partir de sus semillas, en aquellos casos en que la siembra directa sobre el terreno presenta dificultades.

Permiten adelantar las cosechas, ya que  cuando en el exterior el clima es propicio, las plantas ya han realizado una parte de su desarrollo en el almaciguero. Y por el otro lado, hemos dado más tiempo a terminar su ciclo a aquellas plantas que están de la temporada anterior en el huerto.

Permiten aprovechar el espacio, ya que en las almacigueras las plantas crecen bastante juntas.

Facilitan las labores de riego (corres menos peligro de que se sequen y además utilizan menos agua) y de vigilancia de hierbas competidoras.

Podemos proteger mejor las plantas en sus primeras fases de desarrollo, tanto del excesivo frío como de las heladas nocturnas, el viento, las lluvias, el exceso de humedad, la radiación solar demasiado intensa, de los parásitos o los caracoles.

Hay plantas que se siembran en almácigos y hay otras que deben sembrarse directamente en la tierra.

Podemos hacer almácigos de: tomates, cebollas, pimientos, berenjena, lechugas, acelgas, brócolis, coliflor, repollo, zapallitos italianos, pepinos, zapallos.

Siembra directa: Las papas, porotos, habas, arvejas y zapallo amarillos (de guarda), quinoa, amaranto son mejor sembrarlos directamente.

Podemos usar recipientes reciclados, como los potes de helados, tetrapacks, etc.

Comienza utilizando una buena tierra, se puede utilizar compost, puedes mezclarlo con la tierra que tienes para nutrirla y entregarle materia orgánica.

Proporciona un ambiente acogedor, que le de sol y esté a una buena temperatura. Las semillas germinan (brotan) con calor.

Escoge las almacigueras que utilizarás (puedes reutilizar cajas de leche, helados, botellas, o cajones de feria, etc) donde sembrarás las semillas.

Siembra la semilla que tengas, no esperes a encontrar la selección que deseas, comienza con lo que tienes, y puede que te sorprenda. Luego irás obteniendo más y más semillas.

La profundidad de siembra es de 2 veces el ancho de la semilla y antes de sembrar riega la tierra, así evitarás que las semillas pequeñas se hundan más en la tierra. y estará húmedo para que puedan germinar.

Riégalas con agua como llovizna.

Casi para todas las semillas; se siembran en líneas.Se realizan pequeños surcos con los dedos y dentro de estos surcos vas poniendo las semillas, ya sean una a una y si es que son muy chicas, como las lechugas; se rocían por el surco. De esta forma crecerán en línea y al momento del trasplante es más fácil retirarlas de la almaciguera.

Espera, pacientemente, revisa todos los días si la tierra está húmeda. No debe secarse. Nosotros ayudamos con el agua y la naturaleza se encarga de hacer todo lo demás

Y al momento de brotar, primero salen dos “hojitas” que no son sus hojas de verdad. Espera a que crezcan sus verdaderas hojas. Cuando ya son unas 4 hojas, podrás trasplantar a su lugar definitivo.

Al momento del trasplante agrégale algo de compost, es un abono natural.

Cómo trasplantar

El trasplante de una planta será más fácil y tendrá mayor probabilidad de éxito cuanto más joven sea la planta a transplantar y menor sea su desarrollo y dimensión.

Por otra parte, hay especies que aceptan mejor que otras un trasplante. Las especies más sensibles suelen ser plantas de crecimiento lento que desarrollan un sistema radicular amplio y profundo.

En caso de tratarse de una planta de gran dimensión, un árbol adulto o una especie sensible a los trasplantes, se aconseja solicitar los servicios de profesionales especializados.

Cuándo realizar un trasplante. Hay momentos del año que resultan más adecuados para realizar el trasplante, aunque en todo caso, se deben evitar días de fríos fuertes y heladas.

Finales de invierno – Principios de primavera. Para las plantas herbáceas y para arbustos y árboles de hoja perenne, la mejor época para el trasplante es finales de invierno o principios de la primavera, antes de que la planta haya iniciado su expansión vegetativa primaveral.

Mediados o finales de otoño. Para arbustos y árboles de hoja caduca, la época más acertada para realizar el trasplante es mediados o finales de otoño, una que vez la planta ha perdido sus hojas e iniciado su período de reposo vegetativo.

Preparación previa de la planta. Antes de iniciar el trasplante se debe podar la planta hasta un tercio de su tamaño aproximadamente. La poda se hace para compensar el recorte y pérdida de raíces que sufrirá la planta en el trasplante.

Este paso es importante puesto que si no se realiza la poda, es posible que las raíces que queden tras realizar el trasplante no sean capaces de alimentar toda la parte aérea de la planta provocando su muerte.

Fases de trasplante

1 Marcar una circunferencia alrededor de la planta tomando cómo diámetro la extensión que tenían las ramas antes de ser podadas. Para marcar la circunferencia se puede utilizar una pala.

2 Cavar una zanja profunda alrededor de la circunferencia soltando las raíces que quedan agarradas en la tierra. Finalmente se cava bajo el cepellón, introduciendo la pala y cortando las raíces leñosas que haga falta. La profundidad a la que se debe recortar el cepellón depende de la dimensión de la planta.

3 Traslado de la planta a su nueva ubicación. Para dañar lo menos posible a la planta se la puede tumbar de lado para sujetarla del cepellón. Una vez sujeta, se levanta de la tierra y se posa sobre una tela de arpillera, colocando la planta recta y centrada en la tela. Finalmente, trasladar la planta tirando de la tela con la ayuda de varias personas si el cepellón es grande y pesado.

4 Cavar el hoyo de plantación. Se cava un hoyo de doble anchura e igual profundidad que el cepellón. El cavado se debe realizar respetando las distintas capas del suelo y separándolas para mantener su posición inicial al rellenar el hoyo. Se deben eliminar las hierbas adventicias de la capa superior del suelo.

5 Colocar la planta en el hoyo. Se incorpora la planta en el nuevo lugar y se va rellenando el hoyo de tierra mientras se mantiene la planta recta. Al rellenar el hoyo se debe incorporar la tierra respetando la posición y estructura inicial de las capas del suelo. Una vez relleno el hoyo, compactar el suelo con el talón para eliminar bolsas de aire.

6 Riego y acolchado. Regar abundantemente la planta y si se necesita mantener la humedad del suelo, incorporar un acolchado o mulching alrededor de la planta.

Los vegetales que crecen de una plántula trasplantada te permiten adelantar tu cosecha y reducir el tiempo de siembra en campo abierto. Además, al sembrar directamente en el semillero, y cuidar el proceso en invernadero, proteges a la planta de condiciones de estrés, patógenos y plagas.

El trasplante ocurre cuando la plántula cumplió el ciclo de desarrollo necesario para poder continuar su ciclo vital en la tierra definitiva de cultivo.

Una semana antes del trasplante, se recomienda someter a la plántula a un proceso de endurecimiento de tejidos; esto se logra al reducir el riego con el fin de que la planta sufra una pérdida de humedad y entonces endurezca sus tejidos para que sean más resistentes a las condiciones que tendrá en el campo.  Una plántula con mucha humedad luce con raíces muy acuosas y débiles, mientras que una que tuvo una deficiencia de humedad tiene raíces gruesas y leñosas.

Tres o cuatro días antes del trasplante se puede aplicar en las plantas una solución rica en fósforo, con una mezcla que consiste en una base de 6 gramos de fosfato de amonio por cada litro de agua. La medida es entre 4 a 6 litros por metro cuadrado.

Además, tienes que dejar la tierra lista para recibir a las plántulas. Debes asegurarte que el suelo tenga un buen drenaje y esté libre de malezas y plagas que podrían dañar a la plántula.

¿Cómo saber si una plántula está lista para trasplante?

Si la plántula tiene por lo menos tres hojas y se muestra sana y vigorosa, con un buen sistema radicular y una altura de unos 15 centímetros, está lista para el trasplante.

Hay dos tipos de trasplantes, el de raíz lavada, sin tierra alrededor, y de cepellón, que es cuando las raíces están cubiertas por una capa terrosa; el primero se puede aplicar para las plántulas de tomate, chile, cebolla y brócoli debido a que pueden recuperarse de la pérdida parcial de raíces durante el proceso de trasplante. Sin embargo, el melón, la sandía y el pepino tiene que ser sólo por cepellón.

El trasplante se tiene que realizar en las primeras horas de la mañana o en las últimas de la tarde, para aprovechar los momentos más frescos del día. El suelo tiene que estar mullido y húmedo para que la raíz de la plántula se desarrolle con mayor facilidad y rapidez.

Además, dos o tres horas antes del trasplante, debes regar el semillero para facilitar la extracción de la plántula sin dañar las raíces y que lleguen al campo con humedad suficiente.  Evita trasplantar las plántulas que estén moradas, pues esto significa que les falta fósforo.

Finalmente, toma en cuenta la distancia entre camas y entra plantas para que las raíces puedan crecer adecuadamente. Por ejemplo:

Brócoli // Distancia entre camas: 90 cm // Distancia entre plantas: 30 cm

Cebolla // Distancia entre camas: 90 cm // Distancia entre plantas: 10 cm

Chile jalapeño // Distancia entre camas: 160 cm // Distancia entre plantas: 30 cm

Chile serrano // Distancia entre camas: 160 cm // Distancia entre plantas: 30 cm

Lechuga // Distancia entre camas: 90 cm // Distancia entre plantas: 30 cm

Tomate // Distancia entre camas: 160 cm // Distancia entre plantas: 30 cm

Tierra Blanca, Veracruz. 22 de marzo de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Los desechos agrícolas de la industria azucarera representan un peligro para el medio ambiente a consecuencia de su fácil combustión y tiempo de degradación, razón que impulsó al Instituto Tecnológico Superior de Tierra Blanca (ITSTB) —que forma parte del Tecnológico Nacional de México (Tecnm)— a generar alternativas para el uso de los residuos agroindustriales de la caña de azúcar, teniendo como resultado la producción de un bioinoculante mediante la fermentación sólida del bagazo.

 La investigación denominada “Producción de un bioinoculante de Trichoderma sp. y Bacillus sp. mediante fermentación sólida del bagazo de caña de azúcar” propone la utilización de los residuos de caña como medio de cultivo de cepas microbianas, que son microorganismos benéficos para el suelo y control de enfermedades (plagas). El proyecto cuenta con la dirección de la doctora Tannia Alexandra Quiñones Muñoz, la codirección de la doctora Gabriela Hernández Ramírez y la asesoría de los doctores Ricardo Hernández Martínez y Manuel Alejandro Lizardi Jiménez. En el mismo sentido, Alejandra María Villares Bueno, estudiante de la maestría en ciencias de alimentos y biotecnología del ITSTB, colaboró en el proyecto con su investigación “Producción de Trichoderma sp. y Bacillus sp. por cultivo en estado sólido con bagazo de caña”, en donde estudia el bagazo de caña de azúcar como sustrato para la producción masiva de estas cepas microbianas. Residuos con potencial biológico Tannia Quiñones, catedrática Conacyt e investigadora del ITSTB, explicó que el proyecto se encuentra registrado ante el Tecnológico Nacional de México y se desempeña en colaboración con el Ingenio La Margarita S.A. de C.V. para la obtención de la materia prima.

Según datos proporcionados por la especialista, en cada periodo de zafra se producen 20 millones de toneladas de bagazo de caña de azúcar, de los cuales solo dos millones son destinados para alimentación animal o producción de energía que requieren las industrias azucareras para su función. “Los altos volúmenes de bagazo producido representan un reto importante de manejo y almacenamiento, ya que generalmente los ingenios no cuentan con la infraestructura para su uso y almacenamiento, lo que se convierte en un problema constante”. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la caña de azúcar es un cultivo que produce una gran cantidad de biomasa, y parte de ella se emplea en la alimentación de especies ganaderas, siendo solamente utilizado 20 por ciento de las puntas de cañas y 10 por ciento del bagazo. La propuesta de los investigadores del ITSTB consiste en utilizar los residuos de caña de azúcar como sustrato para asentar cepas bacterianas que posteriormente se emplearán como un inoculante biológico, es decir, un producto a base microorganismos que favorece el crecimiento vegetal. 

Para utilizar el bagazo como medio de cultivo de las cepas, aplicaron tratamientos para eliminar la humedad y reducir el tamaño de los residuos para un mejor manejo en el laboratorio. Estos pretratamientos también aumentan el aprovechamiento de la materia por parte de los microorganismos. 

La doctora Quiñones resaltó que es posible utilizar el bagazo recién salido del procesamiento industrial, pues desean que la metodología para llegar al biofertilizante sea económicamente accesible para los productores.  El trabajo de caracterización del bagazo y creación del biofertilizante responde a la necesidad de los investigadores por dotar de un valor agregado a los residuos agroindustriales de la región, y pertenece al proyecto 694 de Cátedras Conacyt, denominado Proceso integral para aprovechar residuos agroindustriales, orientado a fortalecer la maestría en ciencias de los alimentos y biotecnología del ITSTB. Biofertilizante Las bacterias elegidas para la conformación del biofertilizante son Trichoderma sp. y Bacillus sp., por sus características antifúngicas y endófitas que le permiten a la planta absorber mejor los nutrientes. Respecto al género Trichoderma, la especialista Tannia Quiñones comentó que favorecen la planta al solubilizar nutrientes como el fósforo (P), que se traduce en tolerancia al estrés hídrico, capacidad de absorción de nutrientes y, en consecuencia, mayor crecimiento. “Se encuentran de manera natural en suelos agrícolas con una diversidad de más de 30 especies conocidas, viven en asociación con numerosas plantas, han demostrado tener un comportamiento endófito, parecido a las micorrizas, por lo que las plantas absorben mejor los nutrientes”. 

Al género bacteriano Bacillus le atribuyen efectos antagónicos de hasta 75 por ciento contra patógenos como Fusarium sp., un género de hongos asociados a la muerte de especies vegetales. Las cepas utilizadas en el estudio fueron aisladas de los campos de cultivo del Ingenio La Margarita, de donde también fue obtenido el bagazo empleado como soporte o sustrato de las colonias microbianas. El trabajo de investigación realizado por Alejandra Villares se enfocó en la producción de las cepas microbianas en el bagazo de caña de azúcar, por medio de una fermentación en cultivo sólido. “Las pruebas realizadas consistieron en la caracterización del sustrato (bagazo de caña), la colecta de las cepas, así como el aislamiento y caracterización morfológica. También se han realizado las cinéticas de crecimiento de todos los aislados y cálculo de parámetros cinéticos para descripción (tasa específica de crecimiento, tiempo de inflexión)”, detalló la investigadora. Para próximas fechas, se contemplan pruebas de compatibilidad entre los aislados de Trichoderma sp. y Bacillus sp. para determinar la viabilidad del bioinoculante de una o dos etapas. 

La realidad en el campo de acuerdo con datos de la Sagarpa, la industria azucarera se desarrolla en 227 municipios, que comprenden 15 estados de la república. El estado de Oaxaca reporta una producción anual de 306 millones de toneladas de caña de azúcar, lo que lo posiciona entre los estados de mayor empuje en la industria, con seis por ciento de la producción total del país. Regularmente, los productores de caña de azúcar utilizan fertilizantes comerciales para nutrir las tierras donde siembran, mismos que pueden contener ingredientes ligeramente tóxicos, además de representar un gasto elevado. El crecimiento de la planta de caña de azúcar hasta su madurez toma aproximadamente de 12 a 15 meses, así lo explicó el productor oaxaqueño Silvestre Cobos. Antes de realizar la cosecha, llevan a cabo una quema en los campos de cultivo, con el propósito de deshacerse de las hojas de la caña y dejar el tallo libre. Este constante proceso termina por erosionar la tierra y hacer el sustrato más propenso a las plagas. 

El productor indicó que para cubrir una hectárea plantada con caña de azúcar se requieren al menos 300 kilogramos de fertilizante; cada paquete contiene 50 kilogramos y tiene un precio aproximado de 350 pesos. El proyecto planteado por los investigadores del ITSTB propone el uso integral de la caña de azúcar, ya que después de obtener la pulpa, los productores pueden usar el bagazo como medio de cultivo de cepas microbianas que favorecen los suelos, es decir, un fertilizante biológico que disminuiría los gastos en fertilizantes.

Tierra Blanca, Veracruz. 22 de marzo de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Los desechos agrícolas de la industria azucarera representan un peligro para el medio ambiente a consecuencia de su fácil combustión y tiempo de degradación, razón que impulsó al Instituto Tecnológico Superior de Tierra Blanca (ITSTB) —que forma parte del Tecnológico Nacional de México (Tecnm)— a generar alternativas para el uso de los residuos agroindustriales de la caña de azúcar, teniendo como resultado la producción de un bioinoculante mediante la fermentación sólida del bagazo. La investigación denominada “Producción de un bioinoculante de Trichoderma sp. y Bacillus sp. mediante fermentación sólida del bagazo de caña de azúcar” propone la utilización de los residuos de caña como medio de cultivo de cepas microbianas, que son microorganismos benéficos para el suelo y control de enfermedades (plagas). El proyecto cuenta con la dirección de la doctora Tannia Alexandra Quiñones Muñoz, la codirección de la doctora Gabriela Hernández Ramírez y la asesoría de los doctores Ricardo Hernández Martínez y Manuel Alejandro Lizardi Jiménez. En el mismo sentido, Alejandra María Villares Bueno, estudiante de la maestría en ciencias de alimentos y biotecnología del ITSTB, colaboró en el proyecto con su investigación “Producción de Trichoderma sp. y Bacillus sp. por cultivo en estado sólido con bagazo de caña”, en donde estudia el bagazo de caña de azúcar como sustrato para la producción masiva de estas cepas microbianas. Residuos con potencial biológico Tannia Quiñones, catedrática Conacyt e investigadora del ITSTB, explicó que el proyecto se encuentra registrado ante el Tecnológico Nacional de México y se desempeña en colaboración con el Ingenio La Margarita S.A. de C.V. para la obtención de la materia prima. Según datos proporcionados por la especialista, en cada periodo de zafra se producen 20 millones de toneladas de bagazo de caña de azúcar, de los cuales solo dos millones son destinados para alimentación animal o producción de energía que requieren las industrias azucareras para su función. “Los altos volúmenes de bagazo producido representan un reto importante de manejo y almacenamiento, ya que generalmente los ingenios no cuentan con la infraestructura para su uso y almacenamiento, lo que se convierte en un problema constante”. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la caña de azúcar es un cultivo que produce una gran cantidad de biomasa, y parte de ella se emplea en la alimentación de especies ganaderas, siendo solamente utilizado 20 por ciento de las puntas de cañas y 10 por ciento del bagazo. La propuesta de los investigadores del ITSTB consiste en utilizar los residuos de caña de azúcar como sustrato para asentar cepas bacterianas que posteriormente se emplearán como un inoculante biológico, es decir, un producto a base de microorganismos que favorece el crecimiento vegetal. Para utilizar el bagazo como medio de cultivo de las cepas, aplicaron tratamientos para eliminar la humedad y reducir el tamaño de los residuos para un mejor manejo en el laboratorio. Estos pretratamientos también aumentan el aprovechamiento de la materia por parte de los microorganismos. La doctora Quiñones resaltó que es posible utilizar el bagazo recién salido del procesamiento industrial, pues desean que la metodología para llegar al biofertilizante sea económicamente accesible para los productores. El trabajo de caracterización del bagazo y creación del biofertilizante responde a la necesidad de los investigadores por dotar de un valor agregado a los residuos agroindustriales de la región, y pertenece al proyecto 694 de Cátedras Conacyt, denominado Proceso integral para aprovechar residuos agroindustriales, orientado a fortalecer la maestría en ciencias de los alimentos y biotecnología del ITSTB. Biofertilizante Las bacterias elegidas para la conformación del biofertilizante son Trichoderma sp. y Bacillus sp., por sus características antifúngicas y endófitas que le permiten a la planta absorber mejor los nutrientes. Respecto al género Trichoderma, la especialista Tannia Quiñones comentó que favorecen la planta al solubilizar nutrientes como el fósforo (P), que se traduce en tolerancia al estrés hídrico, capacidad de absorción de nutrientes y, en consecuencia, mayor crecimiento. “Se encuentran de manera natural en suelos agrícolas con una diversidad de más de 30 especies conocidas, viven en asociación con numerosas plantas, han demostrado tener un comportamiento endófito, parecido a las micorrizas, por lo que las plantas absorben mejor los nutrientes”. Al género bacteriano Bacillus le atribuyen efectos antagónicos de hasta 75 por ciento contra patógenos como Fusarium sp., un género de hongos asociados a la muerte de especies vegetales. Las cepas utilizadas en el estudio fueron aisladas de los campos de cultivo del Ingenio La Margarita, de donde también fue obtenido el bagazo empleado como soporte o sustrato de las colonias microbianas. El trabajo de investigación realizado por Alejandra Villares se enfocó en la producción de las cepas microbianas en el bagazo de caña de azúcar, por medio de una fermentación en cultivo sólido. “Las pruebas realizadas consistieron en la caracterización del sustrato (bagazo de caña), la colecta de las cepas, así como el aislamiento y caracterización morfológica. También se han realizado las cinéticas de crecimiento de todos los aislados y cálculo de parámetros cinéticos para descripción (tasa específica de crecimiento, tiempo de inflexión)”, detalló la investigadora. Para próximas fechas, contemplan pruebas de compatibilidad entre los aislados de Trichoderma sp. y Bacillus sp. para determinar la viabilidad del bioinoculante de una o dos etapas. La realidad en el campo De acuerdo con datos de la Sagarpa, la industria azucarera se desarrolla en 227 municipios, que comprenden 15 estados de la república. El estado de Oaxaca reporta una producción anual de 306 millones de toneladas de caña de azúcar, lo que lo posiciona entre los estados de mayor empuje en la industria, con seis por ciento de la producción total del país. Regularmente, los productores de caña de azúcar utilizan fertilizantes comerciales para nutrir las tierras donde siembran, mismos que pueden contener ingredientes ligeramente tóxicos, además de representar un gasto elevado. El crecimiento de la planta de caña de azúcar hasta su madurez toma aproximadamente de 12 a 15 meses, así lo explicó el productor oaxaqueño Silvestre Cobos. Antes de realizar la cosecha, llevan a cabo una quema en los campos de cultivo, con el propósito de deshacerse de las hojas de la caña y dejar el tallo libre. Este constante proceso termina por erosionar la tierra y hacer el sustrato más propenso a las plagas. El productor indicó que para cubrir una hectárea plantada con caña de azúcar se requieren al menos 300 kilogramos de fertilizante; cada paquete contiene 50 kilogramos y tiene un precio aproximado de 350 pesos. El proyecto planteado por los investigadores del ITSTB propone el uso integral de la caña de azúcar, ya que después de obtener la pulpa, los productores pueden usar el bagazo como medio de cultivo de cepas microbianas que favorecen los suelos, es decir, un fertilizante biológico que disminuiría los gastos en fertilizantes. 

Objetivo

Elaborar almácigos a base de fibra de coco y caña.

Justificación

Actualmente el plástico es uno de los materiales que más se usan, ya sea para fabricar bolsas, transportar cosas, fabricar empaques, botellas, popotes y muchos productos, los cuales generan un gran daño al ambiente y a los ecosistemas. El plástico afecta el aire, el agua y la tierra, por lo cual se considera uno de los principales aspectos para generar el calentamiento global. El almácigo es cuando sembramos las semillas de alguna verdura u hortaliza, no directamente en la Huerta, sino que en algún cajón o recipiente de tamaño manejable (se les llama almacigueras o semilleros) hasta que la planta tenga un tamaño adecuado para trasplantarla (llevarla) a la huerta. Al realizarse un almácigo, se suelen utilizar materiales como el plástico o el unicel, sin embargo, al elaborarlo con fibras naturales y materiales más amigables con el medio ambiente podríamos evitar el utilizar materiales plásticos los cuales no son biodegradables que generan gases químicos, los cuales provocan la destrucción en la capa de ozono, también estos materiales se fragmentan y producen cientos de partículas y micro-partículas que no se reincorporan a los ciclos de la naturaleza y quedan como micro-plásticos que contaminan sino visualmente el ambiente. 

Las ventajas de la cáscara de plátano, en comparación con los análogos de las tiendas, es que no contiene aditivos químicos. Los beneficios de la cáscara de un plátano son diversos, mejora de la microflora y la salud del suelo, estimulación inofensiva del crecimiento, entre otras cosas. La composición de la cáscara de plátano es casi similar a la pulpa de esta fruta, pero hay algunas diferencias. Los minerales contenidos en la piel son: potasio, sodio, fósforo, manganeso, calcio, hierro, magnesio y nitrógeno.

Más del 90% de la masa de cáscara de plátano está representada por nutrientes líquidos y orgánicos (proteínas, carbohidratos, fibra, lípidos).

Las ventajas de la cáscara de plátano, en comparación con los análogos de las tiendas, es que no contiene aditivos químicos. Los beneficios de la cáscara de un plátano son diversos, mejora de la microflora y la salud del suelo, estimulación inofensiva del crecimiento, entre otras cosas. La composición de la cáscara de plátano es casi similar a la pulpa de esta fruta, pero hay algunas diferencias. Los minerales contenidos en la piel son: potasio, sodio, fósforo, manganeso, calcio, hierro, magnesio y nitrógeno.

Más del 90% de la masa de cáscara de plátano está representada por nutrientes líquidos y orgánicos (proteínas, carbohidratos, fibra, lípidos).

Hipótesis

Si logramos elaborar almácigos a base de fibra de coco y caña entonces evitaremos el uso de materiales plásticos y dañinos para el ambiente y facilitar el transplante de una planta a la tierra.

Método (materiales y procedimiento)

Materiales

500g fibra de coco 

500g fibra de Caña

2L de Agua

500g harina de trigo

500ml vinagre de manzana

licuadora

4 recipientes de  gelatina o yogurt 125g 

recipiente profundo con capacidad de 2l  aproximadamente

Procedimiento

  1. Para que la fibra de coco y caña sea más fina la depositamos  en el interior de la licuadora con 750ml de agua y empezamos a licuar.
  2. Ya que está más fina la fibra de coco y caña la dejaremos secar de 6 a 12 horas 
  3. En el recipiente profundo colocamos los 500g de harina con 1.5L de agua y 500 ml de vinagre, mezclamos los materiales hasta que no haya grumos.
  4. Mezclamos la mezcla con la fibra de coco y caña para que despues le des forma de almácigo con los recipientes de 125g
  5. Dejaremos secar de 5-6 días y posteriormente retiraremos el molde de los recipientes de 125g

Galería Método

Resultados

Obtuvimos 22 almácigos de forma cilíndrica, con una altura de 3.8 cm y un diámetro de 3.5 cm, un color café oscuro con una consistencia húmeda y la mezcla de tipo heterogénea ya que se pueden distinguir los componentes de la fibra de coco y caña a simple vista. El olor que adquirieron los almácigos es de humedad.

Galería Resultados

Discusión

Los almácigos elaborados cumplieron su función, ya que la semilla logró germinar de una buena manera, sin ninguna complicación en su desarrollo ni en su trasplantación hacia la tierra, cumpliendo con las características de un almácigo convencional.

Los productos que se encuentran en el mercado suelen ser de materiales dañinos para el ambiente como el plástico en sus diferentes presentaciones.

Conclusiones

Nuestros almácigos a base de fibra de coco y caña logran su propósito, ya que no dañan a la planta y mantienen las mismas funciones que un almácigo convencional, de igual manera no daña el ecosistema por sus materiales naturales, además de beneficiar a la planta por sus componentes y ayudar a que no sea manipulada al momento de trasplantar a la tierra.

Bibliografía

  • Plantawa.(2020).Pantawa. SItio web: https://plantawa.com/blog/fibra-de-coco-todo-lo-que-necesitas-para-tu-huerto-urbano/

 

  • Fibra de coco: un componente de los medios de cultivo. (2021). PROMIX. https://www.pthorticulture.com/es/centro-de-formacion/fibra-de-coco-un-componente-de-los-medios-de-cultivo/

 

  • Cerón, A. (2021). Elaboran fertilizante con residuos de caña y bacterias. México Ciencia y Tecnología. http://www.cienciamx.com/index.php/ciencia/ambiente/13899-elaboran-fertilizante-con-residuos-de-cana-y-bacterias#:%7E:text=mediante%20fermentaci%C3%B3n%20s%C3%B3lida%20del%20bagazo,control%20de%20enfermedades%20(plagas).

 

  • Ensenar. (2020). Cáscara de plátano como fertilizante para plantas de interior y jardín. 23 de noviembre de 2021, de Ensenar Sitio web: https://ensenar.es/hogar-y-vida/cascara-de-platano-como-fertilizante-para-plantas.html 

 

  • Portal Fruticola. (2016). Pasos para fabricar y manejar una almaciguera. 23 de noviembre de 2021, de PortalFruticola.com Sitio web: https://www.portalfruticola.com/noticias/2016/11/24/pasos-para-fabricar-y-manejar-una-almaciguera/ 

 

  • Dioreleytte Valis. (2021). Elaboran fertilizante con residuos de caña y bacterias. 23 de noviembre de 2021, de cienciamx noticias Sitio web: http://www.cienciamx.com/index.php/ciencia/ambiente/13899-elaboran-fertilizante-con-residuos-de-cana-y-bacterias

 

Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography