Ciencias Agropecuarias y de Alimentos

Pandilla Kids (3ro., 4to., 5to. y 6to. Año de primaria)

PK-AA-326 El uso correcto de las plantas medicinales

Asesor: REYNA ELIZALDE GONZÁLEZ

Christopher Javier Vivas Sánchez, Ana Laura Anselmo Pérez[6° Coyote],

Resumen

No debería sorprendernos el hecho de que algunas de las hierbas medicinales que usan en la actualidad tuvieron antiguamente un papel muy importante en la vida cotidiana de los pueblos que vivieron en la región montañosa de la antigua Palestina, quienes la usaban como alimento condimento y medicina. Muchos de los remedios que utilizamos hoy en día no llegaron a través de estos pueblos primitivos que, buscaron medicinas para sus propias enfermedades, nos proveyeron de conocimiento sobre las propiedades beneficiosas de muchas plantas o animales, o de partes de unas y otras

Pregunta de Investigación

¿Cuál es el uso correcto de las plantas medicinales?

Planteamiento del Problema

Las plantas medicinales contienen sustancias químicas similares a los medicamentos las que son responsables de las propiedades terapéuticas, pero también podrían ocasionar efectos adversos como diarrea, dolor de cabeza, vómito, intoxicación que termine en convulsión o incluso infarto que lleven a la muerte.

Antecedentes

La situación empeora cuando uno considera los obscuros métodos que se utilizaban para curar las enfermedades. Con todo, la ley de Moisés es un fenómeno único que no pierde nada de su valor a la luz de la ciencia moderna, y las prácticas de salud ya que ella prescribe aún se pueden aplicar en la actualidad. Consideramos, por ejemplo, la vigencia de las leyes que rigen la alimentación y la preparación de las comidas, las profilaxis, la lucha contra las enfermedades venéreas y la institución del Sabbat. El hecho de que los conocimientos médicos en la época de los profetas (aproximadamente del 900 al 500 a.C) no fueran muy avanzados se debe a que comúnmente se aceptaba la existencia de “milagros” médicos, como puede comprobarse en las prodigiosas curaciones de Elías, Eliseo Isaías. Tal vez la medicina forma parte de los estudios en las escuelas de los profetas, pero éstos nunca fueron considerados sanadores. Por la naturaleza religiosa de la ley de Moisés, los levitas (los sacerdotes) se convirtieron en “funcionarios” de la salud y posiblemente esparcieron sus conocimientos por medio de la tradición oral.

Sin embargo, tuvo que haber médicos profesionales en la época, tal como la señalan algunas referencias bíblicas.

Los métodos de curación y la medicina. 

En aquel tiempo se conocían algunos métodos para curar sólo unas pocas enfermedades, y la referencia de estos métodos son escasos en la Biblia. A pesar de que se menciona cierto número de baños de agua y algunas plantas y productos animales, lo que se suele hallar en ellas son referencias a remedios o bálsamos sin una específica descripción de sus componentes.

Teniendo en cuenta las estrictas normas de higiene que seguían los antiguos israelitas, es comprensible que, en primer lugar, se prescribiera el agua como medicina, tanto para uso interno como en forma de lavados y baños.

Los pueblos que aparecen en la Biblia solían tomar bebidas alcohólicas preparadas por medio de la fermentación de una variedad de materias primas; así encontramos referencias al vino de uvas y el vino de dátiles, que se utilizaban como purgante. Mediante la oxidación del vino preparaba un vinagre que, una vez mezclado con aceite y otros ingredientes, se usaba como remedio. 

También se aplicaban varios tipos de aceite interna y externamente. Y un número relativamente elevado de sustancias vegetales y animales tenían doble utilización: medicinal y doméstica. Muchas de ellas se usaban para los mismos fines, por lo que allí se describían por separado. Por ejemplo, la miel era muy popular, y la bilis de pescado era un remedio muy conocido para los ojos. También aparecen como remedios medicinales de algunas drogas analgésicas, así como fumar, en tanto que el efecto favorable de la música en las personas mentalmente perturbadas era de sobras bien conocido; un ejemplo de ello es el de David, que tocaba la cítara para Saúl.

Los boticarios.

Aquellos que en las antiguas tierras del Este se ocupaban de la preparación de aceites aromáticos, bálsamos, perfumes y mezclas de hierbas y especias pueden considerarse los precursores de los actuales boticarios.

En su traducción de la Biblia, Lutero se refiere repetidamente al “boticario”, en tanto que otras traducciones usan el término “perfumista”.

En hebreo, rokeach se traduce literalmente por “el perfumista del ungüento”, o sea, “el que mezcla aceite con hierbas”. Los farmacéuticos modernos pueden ver al boticario bíblico como un colega, alguien que comprendió muy bien su oficio.

Los boticarios poseían balanzas de brazos iguales y con dos escalas, y de brazos desiguales con una escala y una bandeja, y usaban pesas de metal y de piedra.

Los perfumistas de la antigüedad al parecer tenían un gremio, como se menciona en Nehemías “Ananías, de los perfumistas” que porque ayudó a reconstruir las puertas y los muros de Jerusalén. Por lo tanto, debe haber existido un gremio en el año 433a.C

Drogueros.

La Biblia no hace mención de los comerciantes que se especializaban en drogas y artículos relacionados con ellas. Pero no puede haber dudas de que los drogueros modernos tuvieron sus antecesores en la tierra de los antiguos hebreos.

Se mencionan con frecuencia mercaderes que llevaban drogas y especias, y estos comerciantes tenían, sin duda, sitios fijos dónde almacenaban sus mercaderías. Los mercaderes a los que José fue vendiendo por sus hermanos eran drogueros de ese tipo.

LA MEDICINA EMPEZÓ CON LAS PLANTAS 

¿Qué es la fitoterapia? 

Se ha dado el nombre actual de fitoterapia una ciencia, reconocimiento médico, que se remonta a miles de años en la historia de la humanidad.

Los seres humanos, en sus inicios sobre la tierra, muy pronto aprendieron que las plantas y hierbas que lo rodeaban, aparte de las pocas que podrían resultar dañinas o venenosas, en la mayoría de ellas, en su estructura a base de hojas, tallos y raíces, se podían encontrar numerosos principios de los medicamentos.

¿Cuándo apareció la terapia de las plantas?

Está comprobado que el estudio de las plantas medicinales, como parte integrante de las terapias naturales, es más antiguo que la ciencia llamada “medicina” y, lógicamente, tan antiguo como los seres humanos que las descubrieron. Los primeros productos curativos utilizados por el hombre fueron de origen vegetal, mezclándose los terapéuticos con los tóxicos, y los que se iniciaron consumiendo sólo como alimento, como el té, que ya era cultivado por los chinos 2.500 años antes de J.C.

¿Qué aportaron los egipcios a la terapia de las plantas?

La cultura de las plantas y de los demás vegetales estuvo muy extendida en Egipto, confirmándolo, los famosos “papiros “hallados en los templos egipcios, los relatos de los viajeros y las informaciones provenientes de viejas farmacias y los primitivos libros sobre medicina.

Uno de estos testimonios lo tenemos en el famoso papiro de Ebers, descubierto en 1872 y que dejar en claro que la botánica y la fitoterapia fueron muy populares entre los egipcios, que conocí en las características de muchas familias botánicas, descubriendo elementos purgantes, vermífugos, reconstituyentes, etc.

¿Cómo se extinguió el estudio terapéutico de las plantas?

Tanto en Asiria como en Babilonia, en las tierras regadas por los ríos Tigris y Éufrates, la cultura de los vegetales permitió encontrar fórmulas para elaborar aguas aromáticas, ungüentos y tintes, junto a productos medicinales a partir de las plantas.

Sin olvidarnos de China, donde el cultivo de las plantas medicinales se practicó por Sheuning, unos 3.000 años antes de J.C., destacando de la obra del emperador Cho-Chin-Kei, conocido como el “Hipócrates de China”, que descubrió y aplicó las ventajas de la práctica del “ging-seng”, destacando también el ruibarbo, acónito y el alcanfor, por sus virtudes sanadoras.

Paralelamente, gracias a su variada flora medicinal, la India consiguió una terapéutica propia, a base de sándalo, la canela, el cardamomo y otras especies como las que elaboraban purgantes, vomitivos y contra venenos.

¿Cómo se aplicó en Grecia la terapia vegetal?

Y los jardines de la primitiva sociedad griega se cultivan con valor terapéutico o tóxico, determinadas especies medicinales que formaban parte, en la antigua Grecia, de una especialidad misteriosa y de carácter sacerdotal, ejercida de casi siempre en los templos.

Cuando, finalmente, los filósofos griegos se atrevieron a comentar la terapia saludables, junto con la presencia de Hipócrates (459 a. de J.C), con su obra Hábeas Hipocraticum, desapareció el secreto del arte de la medicina.

El discípulo predilecto de Aristóteles, Teofrasto de Erasios (374-278 antes de J.C.), escribió varias obras médicas, destacando la Historia Plantarum y Causis Plantarum, donde describe los procedimientos para obtener incienso y mirra, señala las propiedades vermífugas del helecho macho y cita el regaliz, la altea, el anís, junto a zumos, resinas, bálsamos, perfumes, de medicamentos activos muy efectivos, de los venenos vegetales y de las raíces medicinales.

¿Qué terapia vegetal era conocida en Roma?

Debido a que los romanos utilizaban los conocimientos médicos de Egipto, Grecia y Asia Menor, se acostumbraron a importar las drogas y plantas medicinales de los diversos pueblos conquistados.

Por esta razón en Roma nunca faltaban productos vegetales como pimienta, canela, jengibre, cardamomo, mirra, goma arábica, adormidera, semillas de lino, de sésamo y de rábano, miel de abejas, materias colorantes y especies variadas.

También merece citarse a Plinio el Antiguo (Cajus Plinio Secundus), nacido en el año 79, mientras observaba como la erupción del Vesubio sepultaba Pompeya y Herculano. Abriendo toda la sabiduría de su época, escribió una Historia Natural de 36 libros, de los cuales del 23 al 27 trataban de materia médica y, 9 de Botánica.

Uno de los más famosos terapéuticos de qué época fue Galeno (Claudius Galenus) (130-200). Nacido en Pérgamo (Asia Menor), está considerado como el auténtico “Padre de la farmacia” por la forma cómo preparaban los medicamentos en su laboratorio. Escribió más de 200 obras sobre drogas, productos curativos y fórmulas de laboratorio. 

¿Cómo cambió la medicina natural en la Edad Media?

La práctica terapéutica de las plantas medicinales y la medicina general, sufrió un proceso de esta alma y olvido durante el principio de la Edad Media.

La gran difusión de las obras de Dioscórides, Columela, Plinio, Galeno, de consulta obligada, hizo suponer que ya no había nada más que investigar, en la creencia de que Dios orientar y a los pocos conocedores de la medicina de aquella época, recomendándoles lo más saludable y seguro. Sólo se permitían aplicar unas terapias muy simplistas.

Destacaremos a Avicena (Ibn Sina) (978-1036), entre los principales médicos árabes que se ocuparon de las plantas medicinales. Muerto supuestamente en Persia a causa de una intoxicación de opio, su fama como médico fue mayor que la de Hipócrates y Galeno. Su más importante obra fue el Canon Medicinae, compuesto de 5 libros, que contribuyó a la difusión de diversas plantas útiles y medicinales en las costas del Mediterráneo, Francia, Italia y España.

¿Qué aportaron los benedictinos a la terapia de las plantas?

Así de una manera es muy importante citar las plantas medicinales de la política llevada a cabo por numerosos miembros de la Orden Benedictina, dientes así como que nada por San Benito en el año 528, ya que sus desvelos y dedicación se debe la formación y conservación, durante la Edad Media, de numerosos huertos de plantas medicinales en las comarcas septentrionales de los Alpes.

También merecen ser citadas, como una continuación de estos jardines medicinales, los interesantes estudios y trabajos botánicos de laboratorio, realizados por estos monjes, quienes también se ocuparon de transcribir y multiplicar los manuscritos relativos a las plantas medicinales.

¿Cómo se recuperó la medicina natural en la época del Renacimiento?

La evolución de las ciencias de la naturaleza y empieza a ser una realidad, y se van reemplazando poco a poco los conocimientos antiguos. Y en el campo de la medicina, también va alcanzando gran desarrollo, porque yo mando a la terapéutica rápidamente su propia personalidad.

Hacemos mención de la importancia que tuvo la obra de Linneo, creando su conocida nomenclatura binaria, necesito quién fue adoptada rápidamente por todos los botánicos, y también de Jussie, que publicó su famoso método de clasificación natural.

Junto a Colón y Vasco de Gama, estaban Magallanes, Alpino, Le Condomine, Hernández, Ruiz y Pavón, así como tantos otros aventureros que con sus atrevidos viajes y sus descubrimientos geográficos, botánicos y farmacológicos, contribuyeron poderosamente al desarrollo de la botánica y con ella ante las plantas medicinales como el cacao, las quinas, la jalapa, la ipecacuana, y otras plantas exóticas.

¿Cómo se revoluciona la terapia de las plantas en la Edad moderna?

A partir del descubrimiento de América, con la llegada de numerosas plantas medicinales desconocidas, como el cacao, el tabaco, el ajo, el maíz, el aguacate, la papaya y otras plantas y frutas tropicales, se enriqueció el mercado europeo con nuevas drogas y plantas medicinales, cosas que obligó a conocer mejor sus orígenes, su cultivo y sus propiedades.

Con estas novedades se puso la primera piedra de una nueva ciencia, ayuda mucho a la que se empezó a llamar “farmacognosia”, entre cuyos investigadores destacan Valerias Cordes, nacido en Erfürt (Alemania), el año 1515 y Nicolás Monardes, nacido en Sevilla en 1493,cuyas descripciones de las plantas medicinales americanas son las más importantes de la época.

Con la llegada de los siglos XVI y XVII destacaremos al médico suizo Paracelso, el cual con sus teorías revolucionarias de la medicina de su época, contribuyó mucho al desarrollo de los extractos y tinturas, lanzando la hipótesis de que había que sacar de las drogas y plantas medicinales la “quinta esencia”, o “arcanum”.

Fue en el siglo XVIII cuando se pasó a estudiar profundamente las floras asiáticas y africanas, ya que aparecieron grandes compañías dedicadas al comercio de especies y vegetales de interés especial, como es el caso del opio.

¿Qué caracteriza la realidad contemporánea?

A partir del momento en que, en el siglo XXI, se empezó a utilizar el microscopio para estudiar y analizar las plantas medicinales, la terapéutica vegetariana adquirió gran importancia.

Coincidiendo con el inicio del siglo XIX se suceden y se multiplican los descubrimientos científicos y son ya muy numerosos los investigadores del mundo entero que se ocupan en desentrañar las diversas composiciones químicas de las plantas, base de muchos preparados de la industria farmacéutica actual, y la razón de ser más importantes de la fitoterapia.

RECOLECCIÓN DE PLANTAS AROMÁTICAS Y MEDICINALES 

El periodo de crecimiento activo de la hierba de relativamente corto, y aún lo es más el período durante el cual los aceites esenciales son más ricos. Por este motivo pedir el principal objetivo de cultivar hierbas si la recolección y desecación no se llevan a cabo en su momento.

Es esencial saber qué parte de la hierba se necesita (las semillas, la raíz, las hojas o la planta entera) y el momento de recolectar las para obtener los mejores resultados. En ocasiones, que cuidar el momento perfecto es crucial. Por lo general, las hojas son más ricas en aceites esenciales justo cuando las flores se empiezan a abrirse. Las semillas tienen que estar maduras pero ande recogerse justo antes de que la planta empiece a diseminarlas. Las raíces también deben estar maduras. El momento idóneo para recolectar cada planta depende del jardín y varía cada temporada. Sólo se puede aprender con una atención constante y experiencia. Alguna rama se recogen para usarlas inmediatamente, frescas, como el cebollino, la menta y el perejil ya que tienen hoja durante todo el año.

El neófito ha de tener en cuenta dos factores primordiales.

Primero, no recolectar más plantas de las que se pueden utilizar o preparar en el espacio y tiempo disponibles y, en segundo lugar, recoger las plantas cuando no estén húmedas. El mejor momento es cuando el rocío ha desaparecido y antes de que haga demasiado calor. A menudo, basta con sacudirlas a primera hora de la mañana para que se desprenda el Rocío rápidamente.

El objetivo de la desecación es eliminar rápidamente el agua que contiene la planta y, al mismo tiempo, retener los aceites esenciales. Por eso, insensato recolectar las plantas por separado y hacerlo en pequeñas cantidades. En la cesta u hoja de papel donde se recogen se marchitan pronto, por lo que es preferible recoger poca cantidad de una vez y volver más tarde por más. (Se considera que una planta está seca cuando tiene la consistencia del papel y se rompe limpiamente con los dedos. Retire los tallos y frutos las hojas lo más pronto posible almacene las inmediatamente en recipientes al vacío y póngala es una etiqueta con su nombre y la fecha de recolección).

Hojas

A menos que se esté podando un macizo, corté unos cuantos brotes completos de cada planta para no echarla a perder. Córtelos en vez de arrancarlos y seleccione sólo los brotes sanos e indemnes de insectos y enfermedades. Mantenga los brotes de una planta separados de los de otra, incluso si estás recolectando, por ejemplo: dos tipos de menta.

Raíces

La mayoría de las raíces de las hierbas ya están suficientemente gruesas y maduras en otoño como para poder extraerlas. Esta estación coincide con el final del período de crecimiento y es cuando tienen más alimento almacenado. Por lo general, el lirio, el helenio y el acónito están preparados a principios del otoño; el cardo corredor, el sello de Salomón la valeriana en primavera, y el malvavisco un poco más tarde. Extraiga las raíces enteras con una orca pequeña con cuidado de no perforar o dañar la piel exterior. Frote las Hola velas para que se desprenda la tierra, retire los restos de tallos y las raicillas fibrosas. Corte las en trozos o láminas y déjelas al aire para que se sequen.

Semillas

Si las semillas se van a sembrar, hay que dejar que maduren en la planta y recolectar sólo las de plantas bien desarrolladas.

Coloque un trozo de algodón o una bolsa de papel finos sobre la inflorescencia y átalos con una goma para evitar que se pierdan las semillas liberadas. Hay que almacenarlas en sobres de papel de aluminio o en cajitas con tapa y etiquetadas con su nombre y fecha de recolección.

Si las semillas de plantas como la alcaravea, el perifollo o el eneldo están destinadas a uso culinario, se puede arrancar todo el tallo o la planta entera. Si se cuelgan boca abajo en un lugar seco y a la sombra, las semillas se desprenderán solas y caerán sobre las bolsas que envuelven las inflorescencias. También se puede dejar que caigan en hojas de papel o tela .Si se decide por este último método, ha de tener cuidado de que las semillas de las diferentes plantas estén separadas.

Frecuentemente, las vacaciones de verano coinciden con la época de maduración de las semillas así que cubra las inflorescencias con bolsas de papel para salvar la mayor cantidad de semillas que sea posible.

Una vez maduras y recolectadas hay que retirar la cascara simplemente agitándolas, pasándolas por un tamiz o frotándolas con los dedos. En la práctica, colocarlas en una lámina de papel de cocina y removerlas y agitarlas es un procedimiento lento pero seguro.

Planta entera

Hay que cortar toda la parte aérea de la planta, especial mente si ésta se cultiva .El perejil se puede cortar en cualquier momento siempre que la planta no esté en flor y tenga hojas frescas. Otras se cortan antes de la floración pero después de que las hojas y los renuevos hayan alcanzado su tamaño definitivo. Una vez más, hay que respetar las reglas respecto a guardar las plantas por separado y a trabajar con pequeñas cantidades cada vez.

Corteza

Generalmente, la corteza se arranca de las ramas en otoño y se deja secar .La cantidad de elementos activos varían dependiendo de la estación. La homeopatía, por ejemplo, estipula en qué época del año debe arrancarse la corteza .Es importante

No dejar grandes trozos de madera desnuda después de haberla quitado; es preferible cortar ramas enteras y desprender de ella la corteza.

Flores

Las flores se recolectan por su color, forma y atributos decorativos. Cójalas justo cuando alcancen su forma perfecta y evite dañar los pétalos.

Recolecte unas pocas de una vez y dispóngalas en una bandeja dejando una separación entre ellas. Las flores de lavanda recogidas para hacer bolsitas y los capullos de rosa que se incluyen en popurrís han de recolectarse cuando aún no están maduros para que retengan su forma y esencia.

Algunas flores hospedan tijeretas u otros insectos. Si se las mete en agua antes de utilizarlas, los insectos quedarán flotando. Sea cual sea el uso que se haga de las plantas, es fundamental tratar las, no nada más recogerlas.

Las flores que se vayan a cristalizar han de estar frescas para que no se arruguen. Las que se vayan a congelar se escaldan antes sujetas ramilletes en agua hirviendo. Luego se guardan en bolsas, se les etiqueta, fecha y coloca en el congelador.

Existe la posibilidad de congelar una selección de hierbas diferentes mezclándolas en bolsas en pequeñas cantidades. Así ya estarán preparadas para usar.

Las hojas grandes y tiernas, como las de la albahaca, se untan con aceite de oliva o de girasol, se extienden entre hojas de papel parafinado y se congelan. Otro método consiste en poner diminutas ramas en una bandeja para hielos con agua y dejar que se congelen en cubitos. Se pueden hacer cubitos de hielo con flores de borraja para enfriar y aromatizar las bebidas.

Secado

No existe ninguna hierba que se pueda almacenar fresca. Gran parte de su valor y sabor se pierde si no se ha secado convenientemente. Si se quieren preservar sus propiedades y color, habrá que llevar a cabo el proceso de secado tan rápido y uniformemente como sea posible. Los requisitos fundamentales son sombra, aire y calor (la temperatura ha de ser constante). Las hierbas secadas en casa con cariño pueden resultar mejores que la mayoría de los productos comercializados. En cualquier caso, el secado de todas las hierbas no resulta igual de satisfactorio (el del cebollino y el hinojo fracasa con facilidad).

El método de secado más simple consiste en hacer ramilletes con cada tipo de hierba por separado. Se atan flojamente por los tallos para que pueda circular el aire y se cuelgan en un lugar a la sombra (en el ático, el trastero, el cobertizo o el ranero). En las regiones con clima muy seco y cálido se pueden colocar ramos de hierbas en el exterior a la sombra, del techo alto de una habitación caliente si se dejan las ventanas abiertas, o incluso en un dormitorio por donde corra el aire a través de las persianas. Este método es difícil de controlar y el resultado final es impredecible.

Secado controlado

Se obtiene un resultado más rápido y consistente si se extienden las ramitas de hierbas uniformemente sobre bandejas, tapas de cajas, prensas de hojas o simplemente hojas de papel. Disponga las ramas por tipos y sepárelos. Es más fácil trabajar con ramitas (sólo hay que retirar las hojas para dejar los tallos desnudos antes del secado en el caso de plantas con hojas de gran tamaño como el levístico y la consuelda).

Las prensas para secado se confeccionan con un material ligero y poroso como el algodón, o una malla estirada sobre un bastidor de madera rectangular. Hay que dar la vuelta a las hierbas con la mano varias veces durante los dos primeros días.

Se pueden colocar las bandejas en un armario aireado o en una sala de calderas con las puertas abiertas. El compartimento para calentar platos de un horno es otra posibilidad y seguramente produce excelentes resultados en el secado de flores como la manzanilla. Una vez más, la puerta debe permanecer ¡abierta! para permitir que el agua se evapore.

Calor artificial

Para obtener los mejores resultados, hay que acelerar y controlar el proceso de secado. A la hora de proveer calor artificial hay que tener en cuenta que la temperatura ha de ser uniforme y que debe haber algún tipo de ventilación para que el aire esté en movimiento. Durante las primeras 24 horas hay que mantener una temperatura de unos 32 °C para reducir el agua contenida en la planta lo antes posible. La temperatura puede disminuirse a 25 °C para completar el proceso. Si éste se lleva a cabo correctamente, puede durar de tres a seis días.

En los microondas es fácil que las hojas se sequen en exceso, lo cual suele desembocar en su desintegración total. Dos o tres minutos son suficientes para el secado.

Las hojas están lo suficientemente secas cuando se quiebran fácilmente entre los dedos. ¡Algunos tallos se secan lentamente!

En estos casos, se puede optar por retirar y almacenar las hojas, y desechar los tallos. Si se almacenan las hierbas antes de estar lo suficientemente secas, reabsorberán la humedad ambiental y se deteriorarán con rapidez.

Habitaciones para el secado

Si hay que secar gran cantidad de hierbas o si se van a comercializar, vale la pena acondicionar una habitación.

La habitación ha de alcanzar la temperatura correcta antes de meter las plantas. Tal vez sea buena idea colocar en el techo un extractor de olores para que el aire se mantenga en movimiento. Cuanto más caliente sea el aire, más humedad retendrá y es necesario eliminarla, para lo cual resulta muy útil un extractor. La mayoría de la plantas contienen un setenta por ciento de humedad y el objeto de secarlas con rapidez es transformar la condición de la hoja más que su contenido químico.

Las bandejas se disponen en estanterías. Si hay que almacenar material fresco en una habitación donde otras hierbas están aún secándose, la humedad evaporada de las plantas frescas será reabsorbida por las secas. Por eso, las bandejas de hierbas frescas habrán de colocarse en la parte superior de la habitación, lo más cerca posible del extractor de olores.

Desmenuzado

Una vez que las hierbas se han refrigerado después de secarse. Se puede proceder a frotarlas para desmenuzarlas. Lo mejor es llevarlo a cabo en un lugar con una buena ventilación. Usted deberá llevar puestos unos guantes y una mascarilla en el caso de que vaya a trabajar con una cantidad importante de material. Arranque con la mano las hojas de los tallos. 

En algunas plantas, como la mejorana, basta con pasar los dedos a lo largo del tallo para que se desprendan las hojas. ¡Deseche! los tallos y machaque las hojas con un molinillo casero, un rodillo de cocina o, simplemente, extendiendo aquellas que sean de un mismo tipo sobre un paño que a continuación se enrollará y estrujara.

Almacenamiento

Después de frotadas y desmenuzadas, hay que guardar las hierbas secas inmediatamente en envases que se cierren al vacío y que sean opacos para evitar que vuelvan a absorber la humedad del aire. Los frascos de cristal son ideales siempre que se guarden en armarios que no permitan el paso de luz (en este estadio nada destruirá la calidad de una hierba tan rápidamente como su exposición a la luz). Ponga inmediatamente una etiqueta a los frascos en la que aparezca el nombre de la hierba. Si las hierbas son para uso doméstico, no hace falta almacenar muchas, ya que no tiene sentido guardarlas para la posteridad. Lo mejor es conservar justo las imprescindibles para cubrir las necesidades durante el invierno. 

Llegado este momento, finalizada una semana muy ajetreada y un verano de cultivo, la cantidad de hierbas secas parece verdaderamente pequeña y posiblemente infructuosa. El producto final seguramente pesará la octava parte de lo que pesaban las hierbas cuando estaban frescas. Sin embargo, estas conservarán todo su aroma y esencia.

ACEITES, JARABES Y LICORES MEDICINALES

Todas las sustancias que utilizamos para preparar remedios naturales son seleccionadas teniendo en cuenta sus principios activos y los efectos beneficiosos que éstos pueden producir en el organismo humano.

Grupos destacados de principios activos de los vegetales (1)

Aceites grasos: Son lípidos en los que el hidrógeno ha sido sustituido por un alcohol. Estos aceites vegetales son líquidos a temperatura ambiente. Entre ellos figuran el aceite de oliva, el de almendras, de girasol colza, y también el de lino y el de ricino. Según sus propiedades, se utilizan en la preparación de remedios, como alimento o en la industria.

Aceites esenciales: Las esencias naturales o aceites esenciales son volátiles y tienen diversos componentes aromáticos y sustancias químicas derivadas del terpeno (terpenos oxigenados derivados incluyen alcanfor, mentol, boricol, etc.).

Alcaloides: Son compuestos nitrogenados complejos. En general, poseen un potente efecto tóxico, de modo que su administración debe reservarse a los especialistas, capaces de hacer una dosificación exacta, para evitar posibles intoxicaciones.

Antibióticos: Existen sustancias antibióticas en algunas plantas superiores, pero en general los antibióticos empleados por los médicos se obtienen a partir de hongos.

Amargos, principios: El gusto amargo de ciertas plantas hacía que se las considerara particularmente activas contra determinados trastornos. Se agrupan bajo el nombre de principios amargos sustancias vegetales de diversa estructura bioquímica. Tienen efecto sobre el apetito y la secreción de jugos gástricos. Algunas plantas con principios amargos son: la escarola (con lactucina y lactupicrina); el ajenjo (que contiene absintina), el cardo santo (contiene cincina) y la genciana (es la más amarga: contiene genciopicrina y amarogencina).

Glucósidos: Grupo de compuestos orgánicos, abundantes en las plantas, que por hidrólisis dan un azúcar y una segunda sustancia, determinante del efecto terapéutico. Se clasifican en varios grupos.

A uno de ellos, los cardioglucósidos, debemos la digitalina.

Grupos destacados de principios activos de los vegetales (2)

Glucoquininas: Algunos vegetales contienen estas sustancias, conocidas también como “insulinas vegetales”, con efecto sobre la glucemia.

Mucílagos vegetales o gomas: Son polisacáridos hidrofílicos que aparecen como exudación de diversos árboles y arbustos. En este grupo se incluyen también las pectinas, contenidas en muchos frutos.

Resinas: Mezcla de ácidos, aceites esenciales y terpenos. Las más conocidas son la colofonia y el bálsamo, que se obtienen de las coníferas. Las hay de origen más remoto: almáciga, copal, sandácara, dammar, etc.

Saponinas: Plantas muy comunes que se caracterizan por un compuesto soluble en agua que forma espuma.

Constituyen un emulsionante excelente. Poseen un radical glúcidico y un radical aglicono. Las saponinas irritan las mucosas respiratorias y digestivas, facilitan las secreciones bronquiales (de modo que se utilizan para aumentar la expectoración). También favorecen la absorción del calcio. Otra de sus características, el efecto hemolizante, hace que algunas de ellas no puedan consumirse. Pero esta última propiedad varía mucho según las especies. La raíz de ginseng, cuya fama ha traspasado las fronteras de sus países de origen, es rica en saponinas.

Taninos: El principal interés de las plantas ricas en tanino es su efecto astringente. En uso externo, se utilizan principalmente en heridas, quemaduras o inflamaciones, sobre las que forman una capa de coagulación aislante y protectora. Como remedio interno se preparan en tisanas, empleando plantas que contengan también alguna esencia (como la tisana de salvia): son útiles para la bronquitis y los trastornos intestinales. Los taninos actúan como antídoto en casos de envenenamiento con alcaloides vegetales. Es esencial la exactitud en la dosificación para evitar efectos negativos.

Los remedios naturales pueden preparase en forma de:

Aceites esenciales

 Los aceites esenciales son uno de los productos balsámicos de la neuropatía y la aromaterapia .Se trata de ciencias naturales aromáticas y generalmente volátiles.

Las esencias o aceites esenciales se obtienen por destilación. Una vez extraídas de determinadas partes de las plantas (flores, bayas, hojas, corteza, raíces o semillas), las esencias son líquidas al temperatura ambiente, volátiles, insolubles en agua, combustibles, con una coloración variable y el olor propio de las plantas de las que proceden. Se oxidan con la luz y se enrancian al absorber oxígeno, que modifica su perfume.

Para obtener un aceite de mayor pureza se procede a una segunda destilación al vapor, pero esto complica el proceso porque requiere dos clases de matraces: uno cónico y otro esférico, mientras que para la primera sólo hacen falta los elementos del aparato de destilación.

Normalmente los aceites esenciales se adquieren en comercios naturistas y en farmacias. Conviene asegurarse de que se trata de un establecimiento de garantía, porque sus efectos terapéuticos dependen en gran parte de su calidad.

Los aceites se conservaran en frascos o botes de cristal oscuro y cierre hermético en algún lugar fresco y preferiblemente oscuro.

En cuanto a su utilización, los aceites esenciales se usan externamente en masajes, baños, compresas o cremas para que entren en la piel. Como remedio aroma terapéutico, los especialistas recomiendan en especial la inhalación, con la que a veces se consiguen efectos curativos muy rápidos.

Para uso interno, se echa una gota del aceite esencial adecuado en un terrón de azúcar y se toma a continuación, o bien se incorpora a un vaso de agua endulzada con él se ponen directamente las gotas en una cucharadita de miel.

Sólo se trata de escoger el vehículo preferido. Sin embargo, muchos autores no se muestran partidarios de este sistema oral advierten que los aceites esenciales solo deben utilizarse así por recomendación del especialista, pues algunas sustancias de este tipo son tóxicas o pueden presentar contraindicaciones.

Existen también otros sistemas para utilizar los aceites esenciales y disfrutar la sensación de bienestar que proporcionan Unas gotas de la esencia escogida sobre un poco de algodón húmedo en la cabecera de la cama permitirán aprovechar su acción benéfica durante la noche. 

También se vaporizan mezclados con agua y aromatizan el aire de la habitación para este tipo de uso se escogerán los de perfume más agradable y refrescante. Con unas pocas gotas lograremos resultados sorprendentes.

Los aceites esenciales se utilizan a gotas y no hay que excederse en la dosificación. En un baño de agua caliente bastan unas seis gotas. Para inhalaciones, un par de gotas en agua caliente varias veces al día. Para gargarismos, tres gotas en una taza de agua caliente, previamente hervida.

Por tanto, conviene comprar los aceites esenciales en cantidades pequeñas, sobre todo cuando queramos tener un surtido para atender distintos usos. El precio, que de entrada puede parecer alto, no lo es si pensamos en la duración del producto.

En este tema tan amplio de los aceites esenciales suele haber más de uno adecuado para un mismo trastorno. En ese caso, muy frecuente, podemos guiarnos por nuestro propio gusto o, a veces, también por la facilidad de adquisición o por su precio. Resfriados, bronquitis, afecciones de la garganta, dolores de diverso origen, problemas de la piel, heridas, alteraciones nerviosas, cansancio…. todos estos trastornos y otros muchos pueden encontrar alivio con la ayuda de estas preciosas sustancias.

Aceites medicinales

Nos referimos aquí a las sustancias medicinales diluidas en un aceite graso para uso interno o externo. En rigor, el vehículo seria en este caso cualquier aceite vegetal. El de ricino, muy popular en otros tiempos como purgante, es también un aceite medicinal vegetal.

Entre los aceites animales que utilizamos con fines terapéuticos recordaremos el de bacalao, apreciado por su contenido vitamínico.

Tinturas

Las tinturas vegetales se obtienen mediante la maceración de una planta en alcohol más o menos diluido (45, 60, 70 o incluso 90 %); la graduación más utilizada es el 45 %. Se pone una parte de la planta o plantas en cinco partes de alcohol y se deja macerar en un recipiente cerrado herméticamente durante una semana o más. Pasado este tiempo, se prensa y se pasa a través de un papel filtro. El líquido obtenido se guarda en una botella de vidrio oscuro, para protegerlo de la luz, que podría alterar alguno de sus componentes. Las tinturas se conservan activas durante un año, como mínimo.

Las tinturas pueden ser de una sola planta (tinturas simples) o de varias (tinturas compuestas).

En homeopatía se preparan muchos medicamentos partiendo de una tintura madre (TM) obtenida de sustancias vegetales o animales (son más las de origen vegetal). Después, el medicamento homeopático sufre desconcentraciones (Diluciones) sucesivas, de modo que en el curso del tratamiento la sustancia medicinal es más o menos fuerte.

Muchas tinturas se emplean por vía oral, otras en tratamientos externos. La dosificación dependerá del tipo de droga y del trastorno a tratar.

La utilidad de estas sustancias, con la ventaja añadida de una conservación bastante prolongada, hace recomendable tener varias en casa para los usos más corrientes. Por ejemplo, para aliviar la gingivitis o inflamación de las encías se untan estas con tintura de agallas de roble o se hacen enjuagues bucales con esta misma sustancia. Las agallas y la corteza de roble poseen asimismo, en uso interno, propiedades astringentes; en uso tópico, alivian quemaduras y heridas.

Extractos

Estos productos, más o menos fluidos, se preparan macerando la sustancia medicinal en agua, alcohol o éter o en una mezcla de estos líquidos.

Las operaciones básicas para prepararlos son la disolución de los principios activos de la sustancia principal y la posterior concentración del producto mediante evaporación de la solución obtenida.

Según su densidad, los extractos son líquidos fluidos, blandos o pastosos y secos (evaporados por completo y pulverizados).

Los extractos líquidos se toman muchas veces a gotas o diluidos; los espesos o secos suelen deshacerse en agua caliente para beberlos como cualquier infusión o tisana.

 Jarabes

La sustancia medicinal se incorpora a un jarabe, hecho con azúcar y agua. La proporción es de dos partes de peso de azúcar de caña por una de líquido para el jarabe de base. Una vez obtenido éste, se añade el extracto medicamentoso (tres partes de jarabe y una de tintura o extracto).

Los jarabes se administran sobre todo a los niños, que los aceptan por su sabor dulce; se utilizan habitualmente para aliviar resfriados o problemas de garganta. La dosis habitual es de una cucharada grande (unos 10 ml), tres o cuatro veces al día, pero dependerá siempre de la edad del paciente.

El tomillo, el malvavisco o el llantén son algunas de las plantas habituales en la preparación de jarabes.

Jugos

 Se trituran en un mortero las plantas frescas seleccionadas; la pasta obtenida se deposita en un paño de algodón fino, se cierra la tela en forma de hatillo y se exprime. El líquido recogido se deja reposar unas horas y se filtra.

Cuando se trate de jugos de las frutas de consumo habitual, que se beben en bastante cantidad, será más práctico utilizar una licuadora.

Licores

Los llamados licores medicinales son de origen muy antiguo, y en general se buscaba con ellos un efecto estomacal, digestivo o aperitivo.

Ya en el siglo XII los monjes y los boticarios destilaban alcoholes y les añadían extractos de hierbas, especias, miel, etc.

De hecho, los licores pueden prepararse por destilación y, más fácilmente, por maceración de las hierbas aromáticas en el alcohol o por disolución en éste de la esencia escogida.

Aunque se haya perdido la noción de su carácter “terapéutico”, los licores monacales han llegado hasta nosotros: chartreuse, benedictine, curacao, etc. Y cabe recordar aquí las antiguas botellitas de agua del Carmen, para tomar como tranquilizante en caso de nervios o sustos. Las ratafías son también licores de hierbas que aún se siguen preparando de forma artesanal en muchos sitios, generalmente en zonas rurales. Otras bebidas alcohólicas perfumadas con hierbas son el pastís, en Francia; aguardientes daneses, vermuts! italianos, vodkas de distintos países, etc.

Sería posible la fabricación casera del famoso hidromiel, que se obtiene por la fermentación natural de agua y miel, pero su preparación es laboriosa y exige largo tiempo de reposo. Ya se conocía en Dinamarca en la Edad del Bronce, y más tarde se convirtió en la bebida típica de los guerreros sajones y celtas.

Vinos

El vino es un buen conservante de plantas frescas o secas, a las que se añaden, a veces, algunas especias y miel o azúcar, según el sabor final que se quiera lograr, aparte de los objetivos medicinales.

En tiempos de la dominación romana había empezado a extenderse el cultivo de la vid a los países del norte de Europa. Pero el vino obtenido era de escasa calidad y la adición de hierbas o especias aromáticas servía para mejorar su sabor.

Cuando se buscaban efectos terapéuticos, maceraban en el vino hierbas medicinales, habitualmente plantas con principios amargos.

El procedimiento es sencillo: en una botella de vino de buena calidad (blanco, tinto o rosado, dulce o seco), se introduce la planta cuyas virtudes se quieran aprovechar y se deja en maceración durante un tiempo, que se determina en cada caso. Después se filtra y ya estará listo para tomarlo. Como ya se ha apuntado, existe la posibilidad de modificar el sabor con otros ingredientes: miel, especias, cortezas o trozos de frutas.

Vinagres aromáticos

Algunos autores se refieren a los vinagres aromáticos como tinturas preparadas con alcohol y vinagre. El vinagre de saúco es uno de los citados.

Por otra parte, los vinagres de sidra, manzana o malta, aparte de su uso en cocina, aparecen en muchos remedios tradicionales de la medicina, natural, para tratar, de forma interna o externa, muy diversos trastornos: dolores de garganta, de cabeza, artritis, pie de atleta y otros. Es también un ingrediente apreciado en cosmética natural.

Tisanas

Llas grandes protagonistas entre todos los remedios naturales, la preparación de tisanas, en sus diferentes versiones, es tal vez el apartado más amplio y, sin duda, el método de utilización de hierbas medicinales más difundido. Incluso sin fines terapéuticos, como una bebida agradable para cualquier hora del día, muchas personas sustituyen el café o el té por una infusión de hierbas.

Las tisanas se preparan mediante infusión, decocción o maceración de las plantas medicinales.

La elección de un sistema u otro dependerá de la composición de la planta, de las partes de ésta que se usen (raíces, hojas, flores, etc.), del carácter de sus principios activos, etc. En rigor, existe un cuarto método: la extracción por goteo realizada a temperatura ambiente con la ayuda de un líquido (hay cafeteras que funcionan por este sistema). Las sustancias tóxicas suelen extraerse así en los laboratorios, pero no es un sistema corriente entre particulares. 

En todo caso exige un aparato especial. Las tisanas pueden ser simples (de una sola planta) o compuestas (de dos o más plantas).

Si una tisana, por el carácter de sus sustancias, medicinales, no tiene sabor o aspecto agradables, recomendamos añadirle algún complemento que mejore el conjunto.

Infusion

Para preparar una infusión se echa agua hirviendo sobre la planta y se deja reposar, bien tapada, de 5 a 15 minutos. Después se cuela, o se filtra, si se trata de hierba pulverizada. Cuando se toma con fines terapéuticos, es conveniente beber varias tazas diarias, durante unos 15 días. No hay que olvidar que las infusiones más corrientes (manzanilla o camomila, poleo menta y tila) se encuentran fácilmente en los supermercados en cajas de bolsitas de una sola ración, iguales que las de té.

Aunque siempre es mejor usar plantas frescas o secadas en casa, resulta útil disponer de esas bolsitas de sencilla utilización. Así, aun estando de viaje, nos podremos preparar nuestra infusión favorita: sólo necesitaremos el agua caliente y una taza o vaso.

Decocción

En general, las decocciones se preparan con las partes más duras de las plantas medicinales: raíces, tallos, semillas o cortezas. Las plantas se cortan, se echan en agua y se hace hervir ésta durante unos 15 minutos, aunque si se trata de partes muy duras, como las raíces, la ebullición se prolongara más tiempo, incluso una hora. Se deja reposar unos minutos y después se filtra. Las decocciones son para uso casi inmediato, entre 12 y 48 horas. 

De sabor fuerte, lo habitual es diluirlas: se echan en una taza una o varias cucharadas del extracto medicamentoso obtenido mediante la decocción y se acaba de llenar la taza con agua.

También pueden prepararse más diluidas y beber directamente el líquido filtrado. Se toman dos o más tazas al día y, si se persigue un fin terapéutico, durante un par de semanas como mínimo.

Maceración

En el caso de la maceración, para extraer los principios activos de las plantas se sumergen éstas en agua a temperatura ambiente (el líquido a emplear puede ser también alcohol, vino, vinagre o aceite), en un recipiente que no sea metálico. Una proporción habitual, pero siempre sujeta a los casos específicos, es de una parte de la planta medicinal por 20 de agua o alcohol. 

La maceración, utilizable tanto para plantas secas como frescas, se prolongará más o menos tiempo, según las propiedades de la droga vegetal empleada.

Los expertos recomiendan una maceración breve, de alrededor de media hora, para las drogas mucilaginosas (como el lino o el malvavisco); las aromáticas o amargas, de 2 a 12 horas. 

En ocasiones se prolonga incluso durante unas semanas para obtener remedios en forma de aceites o lociones de uso interno o externo. Transcurrido el tiempo de maceración, se filtra el líquido y queda listo para el uso.

En ocasiones se combinan los dos sistemas:

Maceración y decocción. Es frecuente hacerlo así cuando se mezclan plantas, duras y tiernas, o distintas partes de la misma: hojas y raíces, por ejemplo. En este caso, antes de cocer las plantas es aconsejable ponerlas en maceración.

Polvos

Para preparar polvos de plantas medicinales, se pone éstas a secar; después se cortan y se trituran en un mortero.

Algunas personas toman los polvos echándolos directamente sobre la lengua; otras, prefieren disolverlos en un líquido o mezclarlos con algún alimento. El sabor suele ser el factor que nos decide por una u otra elección. Otra opción, menos frecuente, es aspirar por la nariz los polvos medicinales.

Cápsulas

Constituyen una forma cómoda de tomar las hierbas. Para prepararlas en casa, se compran las cápsulas de gelatina, que se venden abiertas en dos mitades. Se rellena una de las mitades con las hierbas secas, trituradas o en polvo, y se cierra la cápsula con la otra mitad.

Como remedio en caso de problemas del tracto digestivo, las cápsulas son obligadas. Otras veces, esta forma de administración evita el mal gusto de ciertos remedios (que pueden no ser necesariamente vegetales). La comodidad es otra razón para utilizarlas: sólo es preciso disponer de agua abundante para tragarlas. Sin embargo, las tinturas y tisanas se consideran, en general, más efectivas.

Las cápsulas se conservan bastante tiempo, si las hierbas son recientes, en un frasco oscuro, guardado a su vez en un lugar fresco, seco y oscuro.

Comprimidos

Se obtienen con la ayuda de máquinas que compactan el polvo, obtenido previamente de las plantas medicinales deseadas. Permiten la administración de dosis altas sin necesidad de tomar grandes cantidades de líquido. Suelen tener una marca en forma de cruz, para dividirlas en cuartos. O una simple ranura central, para tomar mitades. 

Como las cápsulas, su administración es simple, se conservan largo tiempo y la extracción de sus principios activos en el estómago sea óptima.

Inhalaciones

En las farmacias encontramos inhaladores o nebulizadores para aplicar en las cavidades nasales o pulverizar en la garganta. Pero las inhalaciones a que nos referimos aquí son las tradicionales, preparadas con extractos vegetales medicinales, o plantas frescas, y agua hirviendo. El humo se inhala y sirve para descongestionar los bronquios y aliviar ronqueras, dolores de garganta, etc. Son eficaces: podemos probar, sobre todo en invierno.

Pomadas y ungüentos

Para uso externo, pueden ser muy eficaces las pomadas, cremas y ungüentos. El tipo y la finalidad de la aplicación determinarán el empleo de una fórmula u otra.

Básicamente, las pomadas, cremas y ungüentos se preparan con la sustancia medicinal y un soporte graso. Cuando su consistencia es ligera (cremas y pomadas), se funden en contacto con la piel, que absorbe los principios activos medicinales del producto; los ungüentos suelen ser más compactos y no se funden sobre la piel: forman una capa protectora y suavizante en su superficie.

Los soportes preferidos para este tipo de productos son aceite, vaselina, lanolina, cera de abejas, manteca y otros. Las cremas suelen contener como mínimo, un 10% de agua.

La preparación no es complicada; los ingredientes varían lógicamente según el objetivo que persigamos, pero no suelen ser difíciles de encontrar. Más adelante veremos algunas fórmulas sencillas.

Supositorios

Estos, además de los principios activos, requieren un soporte de manteca de cacao u otra sustancia parecida que se funda a la temperatura corporal interna. La introducción puede ser rectal o vaginal, según los casos.

Con los supositorios, la absorción de las sustancias se realiza a través de la pared intestinal, con ventaja, en determinados casos sobre otro tipo de administración, como, por ejemplo, cuando se trata de una medicina que podría dañar el estómago o perder toda o parte de su eficacia por otra vía de introducción.

Objetivo

Conocer el correcto secado, almacenaje, separado de componentes, y preparados derivados de las plantas medicinales para su correcto uso.

Justificación

Muchos creen que por ser un producto natural no produce efectos secundarios, pero  no es asi. Aunque son una alternativa para el tratamiento de diversas afecciones, también pueden producir a la larga efectos negativos si se consume de manera inapropiada. Para el efecto es esencial saber como usarlas y en que cantidad.

Hipótesis

Si en la actualidad continua el uso frecuente de remedios a partir de plantas medicinales entonces es de gran importancia conocer su correcto  manejo y preparación, para obtener.

Si no ocupáramos las plantas medicinales  entonces algunas enfermedades no serían tratables ya que se requieren de algunas plantas para realizar un jarabe, un ungüento o algo bebible como un te.

Método (materiales y procedimiento)

Lo primero que hicimos fue investigar y alquilar unos libros por internet para poderlo leer desde la computadora después fuimos obteniendo información buscando en Google sobre cuál era su uso y su importancia

Galería Método

Resultados

Los resultados que obtuvimos en nuestra investigación los podemos ver en la siguiente tabla:

Las plantas se secaron correctamente sin embargo tardaron entre 3 o 5 días

Plantas Secado en la caja secado en la red
Manzanilla 3 días  3 días
Hierbabuena 5 días 5 días
Tomillo 3 días 3 días
Menta 2 días 2 días
Eucalipto 3 días 3 días
Lavanda 2 días 2 días

Galería Resultados

Discusión

Conclusiones

Podemos concluir que no todas las plantas se secan en el mismo tiempo ni de la misma forma y que aunque las coloquemos al sol o en una caja el secado de estas plantas es correcto.

Y vimos que las personas usan las plantas medicinales para ayudar a prevenir o curar una enfermedad. Además las usan para aliviar síntomas, incrementar la energía, relajarse o perder peso.

Bibliografía

https://bibliotecavasconcelos.gob.mx/info_detalle.php?id=24 http://ciencia.unam.mx/leer/97/El_uso_tradicional_de_las_plantas_medicinales_un_aporte_para_la_ciencia https://www.hogarmania.com/salud/salud-familiar/remedios-naturales/plantas-medicinales-imprescindibles-hogar-29909.html https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-formas-administracion-mas-habituales-plantas-13026490 https://www.gob.mx/inifap/articulos/plantas-medicinales-tradicion-ancestral

Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography