Medicina y Salud

Pandilla Petit, (preescolar y 1ro. y 2do. año de primaria)

PP-MS-157 Efecto nocivo del consumo de refresco en los niños

Asesor: Diana Laura Hernández

Resumen


Todo empieza siendo pequeño… la ironía de los efectos nocivos del refresco en la población infantil de nuestro querido México, la mercadotecnia gigantesca y publicidad masiva, la presencia en todos los establecimientos de comida rápida, tiendas y demás establecimientos aumentan el deseo de consumo por parte de los menores, sin embargo debemos tener cuidado ya que el consumo excesivo puede producir efectos muy negativos sobre la salud de los niños. Entre estos el elevado contenido de azúcar, una lata contiene hasta 10 cucharadas, esto ocasiona incrementa la posibilidad de tener caries, también puede resultar adictivo, en distintos estudios realizados se ha observado la relación entre el contenido de azucares de distintos alimentos con la adicción a consumirlos. Así mismo presentan un elevado contenido en calorías lo que incrementa el riesgo de producir obesidad y diabetes tipo 2, además se consideran calorías vacías, ya que no aportan ningún nutriente esencial para el organismo, otra sustancia es la cafeína, misma que se presenta altas cantidades y está relacionada con alteraciones en el sueño, nerviosismo e incluso agresividad, el ácido fosfórico se asocia al calcio impidiendo su absorción por lo que puede provocar una deficiencia de este importante mineral incrementado las posibilidades de sufrir una fractura ósea, esto entre otras consecuencias…es momento de actuar como sociedad y detener este problema de salud mundial

Pregunta de Investigación

¿Cuáles son los efectos nocivos del consumo de refresco en los niños?

Planteamiento del Problema

México es uno de los países con mayor obesidad infantil en el mundo, gran parte de ello es por el consumo de refresco y bebidas azucaradas, existe una gran desinformación sobre las consecuencias del consumo de las mismas, es indispensable y urgente desarrollar canales de información, contenido que coadyuven a una mayor concientización e información a los padres y alumnos en el país sobre las enfermedades y afectaciones que se tendrían

Antecedentes

Las causas principales de la obesidad y el sobrepeso en niñas y niños son el consumo alimentos procesados con altos niveles de azúcar, grasas trans y sal, así como bebidas azucaradas que son muy fáciles de adquirir por su amplia distribución , bajo costo y su promoción en medios masivos. Según la encuesta nacional de niños, niñas y mujeres 2015, el 48% de los niños y niñas de 2 años había consumido bebidas azucaradas en el día anterior a la encuesta realizada por la UNICEF.

Objetivo

Hacer de conocimiento de la comunidad infantil y de padres de familia las consecuencias del consumo del refresco en la población infantil.

Justificación

México es el primer mayor consumidor de refrescos en el mundo y también consume una gran cantidad de aguas aromatizadas con azúcar (“aguas frescas”). La proporción de familias que compran refrescos ha aumentado a lo largo de los años, así como los mililitros per cápita consumidos. La Encuesta de Salud en Escolares 2008 colocó los refrescos entre los cinco productos más consumidos en las escuelas primarias y secundarias públicas del país. Por otro lado, el Instituto Nacional de Salud Pública de México reveló que, según lo declarado por los niños, solamente el 28,1% de su consumo total de líquidos corresponde a agua o infusiones sin cafeína ni azúcar, contra el 44% correspondiente a bebidas de alto valor calórico. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de Medio Camino 2016 indicó que el 61,9% de los escolares (5-11 años) consume botanas, dulces y postres, el 81,5% consume bebidas no lácteas endulzadas y un poco más del 20% consume verduras. Dos de las encuestas de ingesta dietética representativas a nivel nacional de México (ENSANUT 1999 y 2006) estudiaron la ingesta calórica de bebidas en 17.215 niños y encontraron que el 27,9% de la ingesta calórica de los niños preescolares (1-4 años) y el 20,8% en niños escolares (5-11 años) proviene de bebidas calóricas, las cuales fueron clasificadas en tres grandes grupos: a) leche entera; b) jugos de frutas; y c) bebidas azucaradas. Independientemente del tipo de alimento que consuman los niños y la cantidad de calorías que les aporta, otros hábitos de alimentación pueden explicar la prevalencia de la obesidad. En un estudio realizado por Vilchis-Gil se encontró que los niños obesos tienden a no realizar los desayunos en casa y, además, es menos frecuente que lleven lunch a la escuela y, en su lugar, llevan dinero para comprar alimento dentro de las escuelas. Otros estudios han mostrado que los niños que omiten el desayuno experimentan un desequilibrio en su apetito y cambios metabólicos. Como resultado, los alimentos comprados en la escuela se consumen cuando tienen mucha hambre y eventualmente conducen a la obesidad abdominal y la resistencia a la insulina.

Hipótesis

Existe una gran desconocimiento e indiferencia por parte de los padres acerca de las consecuencias negativas del consumo de refrescos en la población infantil, aunado a la fuerza que tienen las campañas publicitarias para cambiar hábitos alimenticios y culturales sanos a consumos de bebidas edulcoradas, gaseosas y azucaradas.

Método (materiales y procedimiento)

Se realizaron 10 cuestionarios a padres de la comunidad referentes al consumo de refrescos y sus hijos.

Se visitó a 3 tiendas en el municipio de Coacalco para preguntarles sobre el patrón que se sigue de consumo de bebidas azucaradas y refrescos.

En televisión abierta se revisó el tiempo que se presentan comerciales referentes a los productos mencionados y marcas patrocinadas.
No se pudo tener información referente a las tiendas ubicadas en escuelas tales como el CENTRO ESCOLAR ZAMA SC sobre el consumo de refrescos y bebidas endulzadas por parte de la población estudiantil.

Galería Método

Resultados

La publicidad transmitida está relacionada con alimentos y bebidas altos en grasas saturadas, azúcares y sodio, en México se ha encontrado que, del total de publicidad en la televisión, más de 64% corresponde a productos que no cumplen con ninguna norma de acuerdo con los lineamientos de la Secretaria de Salud de México. Adicionalmente, se encontró que durante los programas de caricatura, cuyo público son principalmente los niños, los productos que se anuncian son mayoritariamente los que tienen un alto contenido calórico. Se ha encontrado que los niños mexicanos de cinco a 15 años de edad que pasan más de 1 h 25 minutos frente a la pantalla (películas y/o videojuegos) tienden a seguir un patrón de alimentación rico en azúcares y grasas. En términos de electrodomésticos que promueven un estilo de vida sedentario como los televisores, se encontró en un estudio de casos (200 niños obesos) y controles (200 niños no obesos) que el 59,4% de los niños obesos tenían de tres a cuatro televisores en sus hogares y duermen menos que los niños de peso normal. De manera interesante, se ha encontrado que, indirectamente, los padres fomentan un estilo de vida sedentario.
Se observó que la cantidad de publicidad en horarios estelares de películas, programas de T.V. , personales de temporada ( Santa Claus COCA COLA ) van insertándose en la población mexicana al punto de ser parte de la cultura, de su gastronomía y de su salud, no teniendo ningún contrapeso en materia regulatoria de exposición de comerciales, información de consecuencias por su consumo en forma directa , mas allá de las leyendas autorizadas en las etiquetas y el incremento en IEPS ( Impuesto especial sobre producción y servicios ) que al final del proceso de compra es trasladado dicho impuesto al cliente final, sin tener un efecto significativo e importante en la compra de los mismos.

Galería Resultados

Discusión

La publicidad transmitida está relacionada con alimentos y bebidas altos en grasas saturadas, azúcares y sodio, en México se ha encontrado que, del total de publicidad en la televisión, más de 64% corresponde a productos que no cumplen con ninguna norma de acuerdo con los lineamientos de la Secretaria de Salud de México. Adicionalmente, se encontró que durante los programas de caricatura, cuyo público son principalmente los niños, los productos que se anuncian son mayoritariamente los que tienen un alto contenido calórico. Se ha encontrado que los niños mexicanos de cinco a 15 años de edad que pasan más de 1 h 25 minutos frente a la pantalla (películas y/o videojuegos) tienden a seguir un patrón de alimentación rico en azúcares y grasas. En términos de electrodomésticos que promueven un estilo de vida sedentario como los televisores, se encontró en un estudio de casos (200 niños obesos) y controles (200 niños no obesos) que el 59,4% de los niños obesos tenían de tres a cuatro televisores en sus hogares y duermen menos que los niños de peso normal. De manera interesante, se ha encontrado que, indirectamente, los padres fomentan un estilo de vida sedentario.
Se observó que la cantidad de publicidad en horarios estelares de películas, programas de T.V. , personales de temporada ( Santa Claus COCA COLA ) van insertándose en la población mexicana al punto de ser parte de la cultura, de su gastronomía y de su salud, no teniendo ningún contrapeso en materia regulatoria de exposición de comerciales, información de consecuencias por su consumo en forma directa , mas allá de las leyendas autorizadas en las etiquetas y el incremento en IEPS ( Impuesto especial sobre producción y servicios ) que al final del proceso de compra es trasladado dicho impuesto al cliente final, sin tener un efecto significativo e importante en la compra de los mismos.

Conclusiones

Es evidente que la obesidad infantil en México es un problema de salud pública complejo, en el que se involucran, entre otros factores, el genético, la alimentación, el ejercicio físico y los patrones de alimentación actual, que van siendo heredados de los padres a los hijos y que llegan a persistir en la edad adulta. Además, otros aspectos sociales de la actualidad que se viven en el país están impactando de manera indirecta en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad infantil. Por ejemplo, que México sea el primer consumidor a nivel mundial de refrescos, y que este producto se publicite en horarios de programas televisivos infantiles, aunado al proceso de inseguridad nacional que vive el país y que implica que se realicen en su mayoría actividades que no involucran un gasto energético significativo dentro de los hogares, impactan de forma indirecta en el padecimiento de la obesidad en los niños y adolescentes mexicanos. Por lo tanto, es indispensable diversificar el tratamiento de la obesidad infantil en México para que se involucren en él autoridades gubernamentales, padres de familia e instancias sanitarias, así como reforzar temas de nutrición y alimentación saludable en la educación primaria del país. Por último, al ser la obesidad y el sobrepeso un tema complejo, es necesario continuar las investigaciones sobre tratamientos multidisciplinarios que permitan disminuir las cifras de este padecimiento en los niños mexicanos.

Bibliografía

Barquera S, Campirano F, Bonvecchio A, Hernández-Barrera L, Rivera JA, Popkin BM. Caloric beverage consumption patterns in Mexican children. Nutr J 2010.
Instituto Nacional de Salud Pública. ENSANUT. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016. Cuernavaca, México: INSP; 2016
Théodore F, Bonvecchio A, Blanco I, Irizarry L, Nava A, Carriedo A. Significados culturalmente construidos para el consumo de bebidas azucaradas entre escolares de la Ciudad de México. Rev Panam Salud Pública 2011;30(4):327-34.
Vilchis-Gil J, Galvan-Portillo M, Klunder-Klunder M, Cruz M, Flores-Huerta S. Food habits, physical activities and sedentary lifestyles of eutrophic and obese school children: a case-control study. BMC Public Health 2015;15:124.
Hernández-Pérez MG, León-Robles ME, López-Romo H, Rodríguez-Martínez M, Peza-Campos SC. Percepciones de escolares de 6-12 años y sus padres en relación con los factores que provocan obesidad. En: Meléndez G, ed. Factores asociados con sobrepeso y obesidad en el ambiente escolar. México: Fundación Mexicana para la Salud, Ed. Médica Panamericana; 2008. pp. 91-128.

Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography