Medicina y Salud

Pandilla Kids (3ro., 4to., 5to. y 6to. Año de primaria)

PK-MS-250 Barras energéticas con chapulines

Asesor: Jessica Barragan Garcia

Resumen

En México se consume una gran variedad de insectos del orden Orthoptera, mayormente los de la familia Acrididae conocidos generalmente como chapulines y designados con distintos nombres según su procedencia geográfica. Entre los chapulines comestibles se encuentran los géneros: Sphenarium, Schistocerca, Taeniopoda, Trimerotropis, Spharagemon, Plectotetra y Melanoplus.
Los insectos poseen una gran riqueza proteínica y vitamínica, tienen buenas cantidades minerales como sodio, potasio, fósforo y calcio y en algunos casos son ricos en grasas. Los chapulines contienen entre el 70 y 77% de proteínas, en comparación con la 174 cande de res que tiene entre 50-57%, y 14 de 40 especies de insectos estudiadas la superaron (Viesca-González, 2009).
El principal cometido de las barritas energéticas es el de aumentar la densidad calórica del organismo en momentos en los que necesitamos una energía extra o en aquellos en los que es necesario sustituir una comida por falta de tiempo para llevarla a cabo.
Hay que tener en cuenta que su aporte calórico es de 3 a 5 kilocalorías por gramo de producto, lo que significa que una barrita completa puede aportarnos una media de 150 calorías, aunque dependerá del peso de la barrita. Entre los nutrientes que nos aportan principalmente destacamos los hidratos de carbono, las grasas, las proteínas y las vitaminas y minerales que se encuentran en menor cantidad.

Pregunta de Investigación

¿Si los chapulines o grillos combinado con qué otro alimento puede ser una barra con nutrientes necesarios para nuestro organismo y dejar de consumir tanta carne u otros alimentos que nos pueden dañar en un futuro?

Planteamiento del Problema

Cada vez somos más gente y producir carne es costoso para alimentar a tanta población, el grillo contiene tres veces más proteína que la carne y producen 100 veces menos emisiones de gases de efecto invernadero.

Antecedentes

Antecedentes.
El artículo “La etnoentomología en la alimentación, la medicina y reciclaje” dice que, Los insectos constituyen el grupo de animales terrestres mayormente representados en el planeta. Su existencia data de 350 millones años atrás y los encontramos en todos los ecosistemas terrestres y dulceacuícolas, dominando desde el punto de vista numérico y de su biomasa. Se ha estudiado su adaptación a los fenómenos ocurridos en el planeta, con o sin la intervención del hombre, y se trata de los organismos que resisten mejor los efectos de las diversas radiaciones, incluyendo la atómica. Estos animales han elaborado compuestos múltiples para evitar ser destruidos por otros organismos. Nuestra convivencia cotidiana con ellos nos hace sorprendernos de su gran adaptabilidad y de la diversidad de vías que han utilizado para poder explotar los diferentes recursos.
A pesar de su importancia en el equilibrio del planeta, pues contribuyen a la preservación de los ecosistemas como consumidores primarios e integrantes de multitud de cadenas tróficas, y saber que nos otorgan beneficios variados (v.gr. alimento, ropa, comida, medicina, destrucción de compuestos orgánicos, entre otros aspectos), los insectos no han recibido la atención requerida desde el punto de vista de la concepción de la etnoentomología. Por ello, es necesario volver la vista atrás, para conocer su papel en las civilizaciones antiguas. El conocimiento del papel que desempeñaban y que aún desempeñan solo ha merecido atención escasa por los científicos, ahora dedicados al ‘progreso tecnológico’ y a la instrumentación de un sinnúmero de técnicas, de industrias para exterminarlos de una manera u otra, lo cual a menudo ha agravado la contaminación y ha propiciado la extinción de muchas especies de insectos benéficos, afectando ecosistemas terrestres y acuáticos.
La etnoentomología se ha definido como “todas las formas de interacción entre los insectos y el hombre, especialmente sociedades humanas primitivas y no industrializadas”. En ella se involucran áreas diversas, como la alimentación, la medicina, la historia, la antropología, la lingüística, la agricultura, la sociología, la teología, la taxonomía, la etología, la psicología, la mística, la artesanía, la literatura, la pintura, la escultura e inclusive el cine, entre otros.
Papel trascendente de los insectos
Los insectos han jugado un papel trascendente en las sociedades primitivas, preindustriales e industriales. La entomofagia data de la época de Aristóteles y llega hasta nuestros días (Ramos-Elorduy, 2000a). En el mundo existen registros diversos del consumo de insectos: Grecia, Roma, Alejandría, Asiria, Alemania, Italia, India, Rusia, África, Suecia, Arabia, toda Asia, Moldavia, Polonia, Francia, Indochina, Tailandia, Zaire, Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, Nueva Guinea, Nueva Caledonia, Congo, República Central Africana, Botswana, Nigeria, Marruecos, Tánger, Egipto, Guinea Portuguesa, Benin, Kinshasa, Mozambique, Tanzania, Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador, Panamá, Honduras, Guatemala, Costa Rica, San Salvador, Paraguay, Bolivia, Guyanas, China y otros. Igualmente, se los menciona en libros sagrados como la Biblia y el Corán, y en libros especializados que citan insectos comestibles en diversas partes del mundo (Bergier, 1941; Ramos-Elorduy, 1974, 1982, 1998, 2000b; Taylor, 1975; Posey, 1978, 1993; Lenko & Papavero,
1979; Mitsuhashi, 1980,1997a, b; Sutton, 1988; Arana, 1991, 2003; Ramos-Elorduy & Conconi, 1993, 1994; Malaisse, 1997; Ramos-Elorduy, Pino & Cuevas, 1998; Ramos-Elorduy, Ávila, Pino & Sandoval, 2002; Ramos-Elorduy, Motte Florac & Conconi, 2003, entre otros).
El tipo de vida de la gente asentada en las áreas rurales, generalmente con una economía natural o de subsistencia, unido a la necesidad imperiosa de buscar alimento para su supervivencia, incrementó su observación intuitiva y el análisis empírico que de la naturaleza hacían, lo que dio una continuidad a la explotación del recurso, haciéndolo sustentable; esto se ha probado en México.

Se ha investigado que Algunos insectos comestibles también constituían tributos para los emperadores aztecas, como los escamoles, el gusano de maguey y ciertas mariposas (Durán, 1867). Si el tótem no era ingerido, existía el peligro de que este insecto no existiera en número suficiente para ser utilizado como fuente de alimento, como las ‘witchey grubs’, las ‘honey pots’ u hormigas mieleras, y la mariposa ‘bugong’ (Spencer, 1914; Campbell, 1926; Flood, 1980) . No siempre los utilizaron como alimento, sino tan solo hacen referencia al insecto o a algún suceso referente a él, a algún apodo dado en la lengua de esa localidad; la toponimia quizás no nos indica nada a nosotros, pero en sus lenguas nativas tiene un significado particular del lugar. Lo mismo ocurre con alguna festividad en donde los insectos son personajes importantes, y que por lo común no conocemos por el significado que tienen en su cosmogonía. Y aún más aquellos de uso medicinal y aquellos con propiedades singulares, como los insectos usados como afrodisíacos, que tienen un lugar predominante entre los hombres de varias culturas. De las asociaciones hasta ahora registradas, el 89% es positivo. Con ello notamos el valor que las culturas antiguas les otorgaban como animales sagrados a escarabajos, mariposas, chinches, abejas, avispas, abejorros, libélulas, chapulines, grillos, moscas, y otros.

Algunas características sobresalientes de los insectos
¿Qué características han hecho de los insectos un grupo tan exitoso, y con ello ‘aprovechable’ por los seres humanos?:
1. Su tiempo de permanencia en la Tierra.
2. El 90% del reino Animal son invertebrados.
3. El 80% de éstos son insectos.
4. Presentan la mayor diversidad en el medio terrestre y en el dulceacuícola.
5. Grado reproductivo elevado.
6. Gran adaptabilidad.
7. Creación de vías bioquímicas para neutralizar venenos.
8. Fácil capacidad de mutación y readaptación.
9. Amplia territorialidad.
10. Colonizan diversos hábitats, en muchas especies los estados inmaduros se encuentran en un medio y los adultos en otro.
11. En general tienen poblaciones muy abundantes.
12. Generan una diapausa cuando las condiciones ecológicas son adversas.
13. Necesitan poco alimento.
14. Localización en todos los ámbitos de la Tierra, principalmente en áreas tropicales y subtropicales.
15. Se los encuentra en el suelo, hierbas, arbustos, árboles, madera, desechos, hojarasca, minas de sal, charcos de petróleo, y muchos otros.
16. Su germoplasma, si bien ha sido afectado, seconserva en su mayor parte.
17. Dominancia en el planeta.
La recolecta de los insectos puede ser de dos formas manual solo utilizando una bolsa de plástico o con una herramienta como, pala, cuchillo, palos, redes. En los valles centrales de Oaxaca, durante la temporada de lluvias se puede capturar 150 kg de chapulines por día/familia. En México hemos evaluado poco este aspecto, y solo tenemos algunos ejemplos, como el del chapulín del género Sphenarium, de Santa Inés Ocotlán en Oaxaca, cuya recolecta asciende a 10 toneladas al año
La preparación de los insectos, La gran mayoría de los insectos se consumen asados, en el camal, agregándoles sal y / o salsa de chile y, al enrollarlos en tortilla, se hacen tacos. Muy pocas especies se comen vivas, como es el caso de algunas especies de jumiles o la hormiga mielera. Los insectos comestibles también constituyen parte de platillos tradicionales como los tlacoyos rellenos de gusano rojo, las quesadillas rellenas de gusanos de los palos o del gusano blanco de maguey o de los gusanos del nopal, los tamales rellenos de chicatanas, axayácatl o de padrecitos, los sopes condimentados con gusano blanco de maguey, coxas, chiquereis o gusano elotero, en cuyo caso se incorporan los insectos asados, fritos y / o guisados con yerbas de olor. También se adicionan a diversos moles (escamoles, gusano de nopal, xamúes), a salsas con o sin picante (botija, chicatanas, jumiles) o bien se mezclan con cebolla, ajo, perejil y / o pápalo (gusano blanco, escamoles, gusanos de los palos) y / o revueltos con huevo (escamoles, chicatanas, abejas y avispas), en mixiote (gusano blanco y escamoles), o simplemente agregándolos en la sopa de arroz (xamúes, jumiles) o en la sopa aguada (coxas, xochiquetzal). O bien únicamente se ofrecen como botanas para los invitados especiales que se desea halagar (chapulines, chicatanas, cuecla).
Diversidad de insectos comestibles de México
El número de insectos comestibles censado hasta la fecha es de 504 especies para México (cuadro 14.1), las cuales han sido registradas mediante estudios de campo, entre diversas etnias del país; de éstas el 83% pertenece a insectos del ámbito terrestre y solo el 17% a ecosistemas acuáticos continentales. Asimismo, el 55.79% de ellas se consume en estado inmaduro (huevecillos, larvas, pupas, ninfas), y el 44.21% en estado adulto, pero algunas especies se consumen en cualquier estado de desarrollo. En algunos estados de la República Mexicana, corno Chiapas, Estado de México, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz, Guerrero, Puebla, Distrito Federal, Yucatán, Morelos y Michoacán, se comen muchos insectos (Ramos-Elorduy et al., 1 985, 1997.

Los chapulines (Fig. 14.2) se encuentran mayormente en el centro del país, y en el este y oeste también, que comprendería los estados de México, D.F., Hidalgo, Puebla, Morelos, Querétaro y Guerrero. También se consumen en el centro sur de Veracruz y en Oaxaca en su colindancia con este estado, siendo en estos últimos donde son más apreciados.

En México se consume una gran variedad de insectos del orden Orthoptera, mayormente los de la familia Acrididae conocidos generalmente como chapulines y designados con distintos nombres según su procedencia geográfica. Entre los chapulines comestibles se encuentran los géneros: Sphenarium, Schistocerca,Taeniopoda,Trimerotropis, Spharagemon, Plectotetra y Melanoplus. Los insectos poseen una gran riqueza proteínica y vitamínica (sobre todo del grupo B), tienen buenas cantidades minerales como sodio, potasio, fósforo y calcio y en algunos casos son ricos en grasas.
Ecosistemas relacionados con el consumo de insectos comestibles en México
En relación con los ecosistemas donde se encuentran los insectos comestibles, se puede describir con respecto a la vegetación y uso del suelo. Éstos van desde los pastizales hasta los bosques templados y tropicales de México, donde existen y son recolectados, pero también ocurren en tierras dedicadas a la agricultura y al pastoreo. Así, se los encuentra en el matorral xerófilo, en bosque húmedo de montaña, en bosque semis eco, en bosque tropical, en planicies costeras o no, en manglares y en diversos ecosistemas acuáticos (ríos, lagos, lagunas, bordos, presas, jagüeyes, arroyos). Esto abarca diferentes tipos de climas; en el apéndice 14.3 se muestran algunos ejemplos de ellos. De las 42 ecorregiones mundiales conocidas (WWF, 1999), en México, en el aspecto del consumo de insectos comestibles, éstas comprenden el 54.7% de ellas.
Consumo de insectos comestibles
Los insectos poseen una buena ‘palatabilidad’ y dan una sensación de bienestar al consumirlos, además se evitan enfermedades a través de los antibióticos que existen en su cutícula (Goodman 1989). Sus características organolépticas, como sabor, textura, olor y color, son atractivas, pues en general su textura es crujiente y no tienen olor, con excepción de los jumiles. Cuando se consumen los estados inmaduros de los insectos holometábolos, las larvas o pupas generalmente son blancas o ligeramente amarillentas y la mayoría de las especies son ingeridas así. Sus sabores son muy variables, semejándose a muchos de los sabores conocidos y aceptados por todo el mundo occidentalizado, el cual incluso varía dependiendo del aderezo que se les ponga, por lo tanto sus sabores no son desconocidos para nosotros. Algunos no poseen un sabor peculiar y toman aquel de los ingredientes con los que se los preparan (ajo, cebolla, pápalo, limón u otro), del aceite en el que se frían o bien del tipo de las especies lipídicas que posean en sus grasas. Los insectos acuáticos tienen sabor a pescado cuando están frescos y a polvo de camarón cuando están secos.

Los insectos poseen una gran riqueza proteínica y vitamínica, tienen buenas cantidades minerales como sodio, potasio, fósforo y calcio y en algunos casos son ricos en grasas. Los chapulines contienen entre el 70 y 77% de proteínas, en comparación con la 174 cande de res que tiene entre 50-57%, y 14 de 40 especies de insectos estudiadas la superaron (Viesca-González, 2009)
Los insectos como alimento del futuro
En virtud de esto, podemos concluir que los insectos comestibles aportan cantidades significativas de vitaminas que contribuyen al balanceo de la dieta, tienen digestibilidad y pueden consumirse en menores cantidades por su alta digestibilidad.
Los Insectos como una fuente de proteínas en el futuro pues se han abarcado los estudios de la similitud y diferencia de las técnicas de reconocimiento, registro, recolección, preparación, mercadeo y preservación de las diversas especies de insectos comestibles a través de muchas etnias del mundo.
Hay estudios que han comprendido su biología, ecología y etología de aquellas especies con mayor demanda y/o mayor valor nutritivo como los escamoles, gusano blanco, gusano amarillo, grillos, chicatanas, chapulines y gusano del nopal.
Barras energéticas
Todos conocemos lo que son las barritas energéticas y seguro que la gran mayoría de nosotros ha echado mano de ellas en más de una ocasión.

El aporte energético de las barritas
El principal cometido de las barritas energéticas es el de aumentar la densidad calórica del organismo en momentos en los que necesitamos una energía extra o en aquellos en los que es necesario sustituir una comida por falta de tiempo para llevarla a cabo. Hay que tener en cuenta que su aporte calórico es de 3 a 5 kilocalorías por gramo de producto, lo que significa que una barrita completa puede aportarnos una media de 150 calorías, aunque dependerá del peso de la barrita. Entre los nutrientes que nos aportan principalmente destacamos los hidratos de carbono, las grasas, las proteínas y las vitaminas y minerales que se encuentran en menor cantidad.

Existen dos tipos de barritas: las que contienen hidratos simples y las que contienen hidratos complejos

Dentro de las barritas podemos encontrar las que contienen hidratos simples. Es decir, son aquellas que aportan azúcares simples y que el cuerpo asimila rápidamente. En este caso la energía que nos suministran es instantánea. Se usarían en este caso para momentos en los que necesitamos un aporte extra de energía, como antes de comenzar una actividad intensa en la que la demanda por parte del organismo será alta.

Por otro lado, tenemos las barritas que contienen hidratos de carbono complejos. Este tipo hará que el organismo tarde mucho más en asimilarlos y aprovecharlos, por lo que nos mantendrá durante más tiempo con energía. Este tipo de barritas será mucho más útil a la hora de evitar que aparezca el hambre entre comidas. Una buena manera de sustituir una comida intermedia.

Aporte de grasas y vitaminas

No hay que olvidar que las barritas nos aportan también grasas que pueden ser de diferentes tipos y es algo en lo que debemos reparar. Muchas de ellas llevan aceite de palma que no es nada recomendable. Por ello que nos van a aportar. No debemos olvidar su aporte vitamínico, principalmente es de vitamina C y B, que nos ayudarán a la hora de optimizar el aprovechamiento de la energía que nos brindan.

El uso de las barritas ricas en hidratos de carbono

Una vez explicado todo esto debemos diferenciar entre dos tipos muy definidos de barritas. En primer lugar, nos vamos a detener en las barritas de hidratos de carbono. En este caso podemos elegir, por las que nos aportan energía instantánea o en las que nos la aportan energía lenta. En ambos casos el ingrediente principal es rico en hidratos de carbono.
En cuanto a la composición de estas barritas de hidratos podemos encontrar ingredientes como la avena, el muesli, maíz, trigo… En definitiva, su composición es a base de cereales. La diferencia está en si son de origen integral (que nos ofrecen un aporte de energía lento) o están refinados (que realizan un aporte de energía inmediato).

El uso de barritas ricas en proteínas

Por otro lado, tenemos a nuestra disposición las barritas proteicas. Sigue siendo un tipo de alimento con alto contenido de hidratos de carbono, pero la proporción de proteínas es más elevada, ya que oscila entre el 5% y el 20% de su composición.

En la elaboración de estas barritas se suelen usar otros ingredientes como la soja, las frutas secas o los frutos secos, Todos ellos nos aportarán energía y proteínas de origen vegetal y fáciles de asimilar por el organismo.

Objetivo

Dar a conocer que los chapulines son un alimento nutritivo que podría funcionar como alimento alterno en un futuro no tan lejano.

Justificación

Saber si los grillos o chapulines pueden funcionar como un alimento nutritivo y ver con que se puede combinar para crear la barra.

Hipótesis

Si la carne cada vez es más costosa producirla para alimentar a tanta población entonces la barra energética de chapulines puede ser un alimento en un futuro

Método (materiales y procedimiento)

Consulte por medio electrónicos información nutricional y comestible de los insectos, así como de las barras energéticas para saber la combinación de nutrientes que debe contener una barra energética combinada de proteínas y de hidratos de carbono.

Ingredientes:
160 g de avena
70 g de miel
80 g de chapulines
50 g de margarina o mantequilla
1 pizca de sal
Papel encerado para hornear
Un bol para mezclar los ingredientes
Una cuchara para mezclar
Un recipiente rectangular o cuadrangular
Preparación
Ponemos en el bol la avena junto con la margarina, se puede fundir la margarina o mantequilla en el microondas, se añade la miel, la sal y los chapulines se bate con la cuchara constantemente hasta que todo quede completamente bien integrado.
Mezclamos y extendemos en un recipiente rectangular o cuadrado que forramos con papel encerado, tratamos de alisar la mezcla, marcamos los cortes de las barras, se hornea unos 15 minutos a 180° para darle consistencia.

Galería Método

Resultados

Consultando la información vía electrónica, elaboré una barra energética.

Galería Resultados

Discusión

Conclusiones

En base a la información consultada se concluye que el grillo o chapulin puede ser la proteína ideal no solo como alimento como en el futuro, puede empezar ya a explorarse y combinarse con mas alimentos ya que la investigación nos ha aportado lo que contiene, en cantidades minerales como sodio, potasio, fósforo y calcio y en algunos casos son ricos en grasas, que los chapulines contienen entre el 70 y 77% de proteínas, en comparación con la 174 cande de res que tiene entre 50-57%. Al combinarse con hidratos de carbono como la avena, estamos dando una alternativa de un alimento con alto contenido en proteína.

Bibliografía

file:///C:/Users/veron/Downloads/Artropodos%20IV_4.pdf
http://www.entomologia.socmexent.org/revista/2012/AGR/172-178.pdf
https://www.vitonica.com/recetas-saludables/receta-facil-barritas-energeticas-de-datiles-y-avena
http://www.evaluacion.azc.uam.mx/assets/entomofagia_en_mexico.pdf
https://www.researchgate.net/publication/242781065_La_Entomofagia_en_Mexico_Algunos_aspectos_culturales
https://www.guiadesuplementos.mx/barritas-energeticas/

Summary

Research Question

¿Could we eat chapulines with another food in order to stop eating meat?

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography