Medicina y Salud

PJ – MS – 239 Ñam Ñam la Microbiota quiere más.

Salud y Bienestar

Asesor: Enriqueta Sandoval Partida

Instituci: Centro Escolar Zamá

Pandilla Juvenil (1ro. 2do. y 3ro. de nivel Secundaria)

Tonameyotzin Vega Coronado[1° Tulúm], Darío Fuchs López[1° Tulúm], Leonardo Galán Hernandez[1° Tulúm]

Resumen

Según la Real Academia Española la microbiota es la flora microscópica que se encuentra en un organismo, en todo el cuerpo humano existen hongos, virus y bacterias, estos se alimentan de lo que nosotros consumimos  de patógenos externos y del medio ambiente en donde nos desarrollamos  ¿Qué le pasaría a nuestro cuerpo si  esta flora microscópica aumentara o disminuyera de forma considerable? La Doctora Patricia Cortes Esteban propone que la alimentación es clave en la modulación de síntomas de Autismo, TDAH eliminando alimentos con exceso de azúcar y el  equilibrio de la microbiota intestinal mejora la salud y conducta esto lo vivió con su  hija que presentaba síntomas de Autismo. La nutrióloga Cinthya Salazar que es especialista en Psico Alimentación nos explica que ciertos medicamentos y alimentos modifican la microbiota intestinal produciendo  Disbiosis, lo que puede marcar cambios en la conducta presentando   depresión, ansiedad o síntomas parecidos a los Neuro Divergentes. La Psicóloga Beatriz López nos explicó que en terapia se ha dado cuenta que si los síntomas no son identificados desde el nacimiento es posible que vengan de una alteración en la microbiota intestinal lo que hace que el cerebro se encuentre intoxicado y requiera de alimentos con carbohidratos para alimentar a los parásitos y lactobacilos en exceso. Si nosotros exponemos que los síntomas de Neuro Divergencia no siempre vienen de nacimiento y que la posibilidad de modificar la alimentación , hábitos e ingesta de Lactobacilos puede modificar el comportamiento de los pacientes llevándolos a una mejora visible.

 

Palabras clave: Microbiota, disbiosis, neurodivergente, lactobacilos, hiperactividad

Abstract

According to the Royal Spanish Academy, the microbiota is the microscopic flora found in an organism, throughout the human body  there are fungi, viruses and bacteria they feed on what we consume, external pathogens and the environment in which we develop. What would happen to our body if this microscopic flora increased or decreased considerably? Dr. Patricia Cortes Esteban proposes that food is key in the modulation of symptoms of Autism, TDAH eliminating foods with excess sugar and the balance of the intestinal microbiota improves health and behavior, this was experienced with her daughter who presented symptoms of Autism. Nutritionist Cinthya Salazar, who is a specialist in Psycho Food, explains that certain medications and foods modify the intestinal microbiota, producing Dysbiosis, which can mark changes in behavior presenting depression, anxiety or symptoms similar to Neuro Divergents. Psychologist Beatriz López explained that in therapy she has realized that if the symptoms are not identified from birth, they may come from an alteration in the intestinal microbiota which causes the brain to be intoxicated and requires carbohydrate foods to feed the parasites and lactobacilli in excess. If we state that the symptoms of Neuro Divergence do not always come from birth and that the possibility of modifying the diet habits and intake of Lactobacilli can modify the behavior of patients leading to a visible improvement.

Key words: Microbiota, dysbiosis, neurodivergence, lactobacilli, hyperactivity

Sinopsis en idioma regional

(Náhuatl)

Nopa microbiota eltok ipan itlakayo se maseuali; tlen tijkuaj ika tlen tijkuaj, tlen techkokoua uan tlen eltok ipan totlal. Tlakuali tlauel ipati pampa kiyektlalia nopa tlanextili tlen autismo uan ADHD. Kemaj tijkixtiaj tlakuali tlen kipia miak azucare, tijchiuaj se tlaseuilistli ipan nopa flora intestinal; kiyektlalia totlakayo uan tonemilis.

Dentro de cada uno de nosotros habita un universo en miniatura formado por billones de bacterias, virus y hongos conocido como microbiota intestinal. El cual no solo tiene que ver con la digestión, sino que es un actor fundamental en nuestra salud neurológica.

Asimismo, el equilibrio de este ecosistema es vital para la salud mental. Alteraciones en su composición, conocidas como disbiosis, se han relacionado con enfermedades neuro divergentes, como la depresión, la ansiedad, el alzhéimer e incluso el autismo.

A partir de este conocimiento surge nuestro interés por conocer si realmente los alimentos que consumimos alteran el equilibrio en nuestra microbiota y eso repercute en nuestra salud física y mental. Derivado de lo anterior el Objetivo general de este proyecto de investigación es “Explicar qué es y cómo funciona la microbiota en el organismo”, así como, dar a conocer que una disbiosis ocasiona un consumo excesivo de azúcares y carbohidratos afectando la salud mental y física.

Es por eso que para poder comprobar nuestra Hipótesis: “Sí se tiene una disbiosis, entonces pueden desarrollarse distintas enfermedades, incluso trastornos neuro divergentes como cambios en el estado de ánimo, ansiedad, autismo, etc.”. Nos dimos a la tarea mediante Investigación Documental de recopilar información referente a la Microbiota Intestinal bajo el argumento: “El intestino, tu segundo cerebro” o el “eje intestino-cerebro”. Encontrando que aun cuando en la actualidad existen numerosos estudios científicos acerca de la microbiota y el papel fundamental que juega en la salud física y mental del Ser Humano, aun es un tema emergente que requiere más estudios de investigación

Mediante estudios realizados por la Doctora Patricia Esteban; pudo comprobar en su hija, quien presentaba síntomas de Autismo, que realizando cambios significativos en la alimentación; disminuyendo el consumo de azúcares refinados y carbohidratos y consumiendo más verduras, frutas, carne y pescados no procesados los síntomas disminuyeron. Por otro lado, en la entrevista realizada a la Licenciada en Nutrición Cinthya Salazar, quien es experta en Psico nutrición; concluye que es indispensable que el ser humano consuma “alimentos vivos” es decir, alimentos provenientes del reino vegetal como frutas, verduras crudas y semillas además de alimentos fermentados que dan origen a más nutrientes (kéfir, búlgaros, chucrut, Kombucha, pan de masa madre, vinagre de manzana, etc.). Aunado a no consumir alimentos procesados, elaborados con químicos, azúcares y harinas refinadas. De igual forma evitar auto medicarse, ya que el consumo de “antibióticos” para atacar infecciones, disminuye considerablemente nuestra microbiota ya que no distingue entre microorganismos sanos y dañinos. De esta forma ayudaremos a nuestro cuerpo a tener una microbiota sana, en equilibrio y por ende evitamos trastornos que pueden alterar nuestra salud mental desencadenando síntomas de depresión, ansiedad, falta de sueño e incluso autismo y algunos otros padecimientos neuro divergentes. Una sana alimentación acompañada de buenos hábitos como higiene de sueño, actividad física y disminuir el uso de aparatos electrónicos; ayudará a tener una microbiota en equilibrio. Añade que cada alimento que consumimos aporta nutrientes para cada uno de nuestros órganos y que aun cuando hoy en día existen medicamentos que nos ayudan a tener una buena microbiota intestinal, así como suplementos que aportan vitaminas y minerales; no es recomendable consumirlos sin prescripción médica ya que en ocasiones lejos de ayudar a tener una buena microbiota pueden causar daño.

La psicóloga Beatriz López; explica que: “que los síntomas de Neuro Divergencia no siempre vienen de nacimiento y que la posibilidad de modificar la alimentación, hábitos e ingesta de Lactobacilos puede modificar el comportamiento de los pacientes llevándolos a una mejora visible”.

En conclusión, la alimentación determina el equilibrio en la microbiota ya que para obtener una microbiota sana es indispensable consumir alimentos de origen animal y vegetal que nos proporciones nutrientes como vitaminas y minerales que el cuerpo necesita lo que ayudará a mantener una microbiota equilibrada y por ende una buena salud mental y física.

JUSTIFICACIÓN:

En la actualidad existe un gran problema sobre el conocimiento de la importancia de mantener una  microbiota en equilibrio  sin saber que la mayoría de los padecimientos neuro divergentes; como ansiedad, depresión, TDHA e incluso Autismo, que hay en la actualidad son derivados de un desequilibrio microbiano, por esta razón nos interesó el tema y después la curiosidad de observar cómo  nuestro cuerpo reacciona (ansiedad e hiperactividad)  después de la ingesta de alimentos procesados, azucarados y con muchos carbohidratos. Además de que en clase de biología nos percatamos en el tema sobre las bacterias que en nuestro organismo, específicamente en el intestino habitan millones de microorganismos, los cuales a pesar de ser diminutos tienen una gran función en nuestro cuerpo. Aunado a lo anterior quisimos analizar y descubrir porque hay una frase que dice “El intestino es nuestro segundo cerebro” y conocer más a fondo sobre ese tema, así como analizar el funcionamiento de las bacterias y microorganismos que habitan en nuestro sistema digestivo y conocer cuales son los beneficios que obtenemos al mantener de forma equilibrada una sana  microbiota y que consecuencias nos podría causar el no tener una microbiota sana  ya sea trastornos alimenticios u otros problemas emocionales.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Actualmente la sociedad desconoce lo que es la microbiota intestinal por lo tanto no pueden identificar como el consumo excesivo de alimentos procesados altera nuestra microbiota causando a nuestro organismo diferentes enfermedades, como trastornos gastrointestinales, enfermedades metabólicas, cardiovasculares.

HIPÓTESIS

Si se tiene una disbiosis, entonces pueden desarrollarse distintas enfermedades, incluso trastornos neuro divergentes como cambios en el estado de ánimo, ansiedad, autismo, etc.

OBJETIVO GENERAL:

Explicar qué es y cómo funciona la microbiota en el organismo.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

 

  • Dar a conocer que una disbiosis ocasiona un consumo excesivo de azúcares y carbohidratos afectando la salud mental y física.

 

  • Comprobar que la disbiosis ocasiona síntomas de neuro divergencia.

OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE  (ODS)

 

Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades .

Investigación documental:

Para la realización de este proyecto, fue de suma importancia realizar investigación cualitativa, recopilando y seleccionando información de libros especializados que abordan el tema en un lenguaje práctico y entendible para los niños. Por lo que acudimos a Bibliotecas Públicas en busca de libros. De igual forma, también se realizó investigación en fuentes digitales de internet, donde tuvimos la oportunidad además de obtener información escrita, de poder observar y escuchar videos donde verbalmente explican más detalladamente y con más claridad e incluso con algunos experimentos sobre la Microbiota, los Prebióticos y Probióticos, así como la relación que tiene el intestino con nuestro cerebro.

De esa manera acudimos a la Biblioteca de Villa de las Flores en Coacalco, Estado de México, así como a la Feria Internacional del libro en el Palacio de Minería de la Ciudad de México, CDMX.

Investigación experimental:

Para complementar el proyecto de investigación, mediante la Investigación Experimental, recurrimos a la OBSERVACIÓN donde en el recreo escolar durante una semana estuvimos observando el lunch de los compañeros así como lo que compran en la cafetería y pudimos observar que aun cuando hay muchos compañeros que llevan un lunch saludable como frutas, verduras y cereales preparados en casa, también predominan  alimentos procesados como pizzas, tacos, nuggets de pollo, salchichas, papas fritas;  así como jugos y golosinas.

Se observó a través del microscopio en el laboratorio escolar algunos alimentos ricos en probióticos, como el Kefir, bulgaros de leche, “yakult”, ampolletas “sinuberase”; con el objetivo de identificar la cantidad de probióticos que se encuentran en ellos.

Se hizo uso también de la técnica de la ENTREVISTA ESTRUCTURADA, dirigida a la  Nutriologa Cinthya Salazar, quien cuenta con una especialidad en Psico Alimentación. Así como una ENTREVISTA ABIERTA a la Psicóloga Beatriz Lopez, especialista en Neuro Divergencia; quien actualmente dirige un estudio clínico acerca de cómo influye la microbiota en la salud mental.

LA MICROBIOTA INTESTINAL

La microbiota intestinal humana es un ecosistema muy dinámico y de alta complejidad, compuesta por cerca de 100 trillones de células microbianas con aproximadamente 9.9 millones de genes en su totalidad. En los últimos años, se ha estudiado ampliamente y se ha visto su intervención activa en forma importante con diversos procesos fisiológicos, al alterar su composición, diversidad y metabolismo se influye en el desarrollo y curso de diversas patologías intestinales y extraintestinales.

En 1992, Bocci acuñó el término «órgano humano descuidado» para describir la importancia y el papel de la microbiota gastrointestinal. Posteriormente observó que el lipopolisacárido de las paredes celulares de las bacterias Gram negativas podría prevenir enfermedades infecciosas y neoplasias en el huésped mediante la activación del sistema inmunitario En 1998, Michael Gershon publicó un libro de divulgación científica titulado El segundo cerebro , en el que el autor desarrolla un descubrimiento científico considerado revolucionario para su época: que las células nerviosas del intestino tienen una influencia independiente, no controlada por el cerebro, sobre las funciones del intestino.

Los métodos de intervención comenzaron a crearse o redescubrirse a principios del siglo XX. En 1910, IO Wilson inició la administración rectal del trasplante de microbiota fecal. Las heces humanas se utilizaron eficazmente como tratamiento para la infección por Clostridium difficile en 1958 y 1981. El tema del trasplante de microbiota vaginal de la madre al feto nacido por cesárea es un área de investigación emergente

El siglo XX se asocia con otro término nuevo, “probióticos”, acuñado por Ferdinand Vergin en 1954 y definido por Daniel Lilly y Rosalie Stillwell en 1965. La definición definitiva fue aprobada por la Organización Mundial de la Salud en 2001.

A finales del siglo XX, Joshua Ledenberg popularizó el término «microbiota», lo que contribuyó a justificar la investigación en este campo. Sin embargo, fue en el siglo XXI cuando se conceptualizó realmente el término «microbioma humano». En 2007, se inició el programa HMP. El objetivo principal del HMP era identificar la composición del microbioma humano y la función de cada tipo de microorganismo. Las técnicas de secuenciación del genoma completo permitieron su desarrollo. El proyecto fue un éxito: se identificaron más de 200 especies bacterianas y se vincularon con su función en el organismo humano, algunas de las cuales eran desconocidas antes del proyecto. En 2008, la Comisión Europea puso en marcha un nuevo consorcio internacional, conocido como MetaHIT. El objetivo de este proyecto es identificar los genomas de la microbiota intestinal y crear métodos para analizar la microbiota intestinal de un individuo; ambas herramientas determinan las especies o tipos de microorganismos y las herramientas bioinformáticas permiten el análisis y el almacenamiento de datos. MetaHIT se centra en el papel de la microbiota en la enfermedad inflamatoria intestinal y la obesidad

El microbioma parece ser un nuevo objetivo terapéutico prometedor, especialmente en el contexto del descubrimiento de bacterias probióticas que sirven como un método de tratamiento potencial para los síntomas neuropsiquiátricos. Estos tipos de bacterias se llaman “psicobióticos” e incluyen muchas especies. Estos microorganismos proporcionan al paciente neurotransmisores y otras sustancias que influyen en el sistema nervioso central. Investigaciones previas han demostrado su impacto positivo en pacientes con depresión, ansiedad, estrés, trastornos del sueño, autismo, enfermedad de Parkinson y enfermedad de Alzheimer.

Anderson, Cryan y Dinan sugieren que los psicobióticos podrían ser una solución a las epidemias de depresión en las sociedades occidentales modernas La historia de la microbiota y el eje intestino-cerebro es compleja y está plagada de giros inesperados. El concepto de microbioma resulta complejo y ambiguo. Los cambios en los enfoques y las tendencias clínicas y científicas del eje intestino-cerebro han dado lugar a numerosos descubrimientos inesperados, por un lado, y, en ocasiones, a vueltas en círculo, por otro. La investigación sobre la microbiota aún está en desarrollo y se trata de un campo científico de rápido crecimiento, lo que puede resultar a la vez prometedor e interesante. Teniendo en cuenta tanto los resultados somáticos como los de laboratorio, así como la esfera psicológica del paciente, el enfoque holístico actual parece prometedor para futuros proyectos de investigación y ofrece la esperanza de comprender mejor la influencia de la microbiota intestinal en el sistema nervioso central.

La historia de la microbiota y el eje intestino-cerebro es compleja y está plagada de giros inesperados. El concepto de microbioma resulta complejo y ambiguo. Los cambios en los enfoques y las tendencias clínicas y científicas del eje intestino-cerebro han dado lugar a numerosos descubrimientos inesperados, por un lado, y, en ocasiones, a vueltas en círculo, por otro. La investigación sobre la microbiota aún está en desarrollo y se trata de un campo científico de rápido crecimiento, lo que puede resultar a la vez prometedor e interesante.

“LA MICROBIOTA”

(Cómo Mejorar la Microbiota Intestinal: Guía Completa, 2025)

 ¿Qué debo tomar para mejorar la microbiota intestinal?

Para mejorar tu microbiota intestinal, es recomendable consumir:

Probióticos: Estos son microorganismos vivos que favorecen la salud intestinal. Puedes encontrarlos en alimentos como el yogur, el kéfir, el chucrut y otros fermentados o, en suplementos específicos.

Prebióticos: son fibras vegetales que alimentan a las baterías beneficiosas. Están presentes en alimentos como: la cebolla, el ajo, los plátanos, los espárragos y la avena.

Agua: la hidratación es clave para mantener un tránsito intestinal saludable y favorecer el equilibrio del microbiota.

Té de hierbas: infusiones como el té verde, la manzanilla o el jengibre pueden ayudar a reducir la inflamación y favorecer un ambiente intestinal saludable.

Sí buscas restaurar tu microbiota intestinal, es esencial incorporar alimentos ricos en fibras y nutrientes que favorezcan su equilibrio. Algunos de ellos podrían ser:

–            Frutas y verduras ricas en fibra: manzana, pera, zanahoria, espinaca, alcachofas, entre otras.

– Legumbres y cereales integrales: lentejas, garbanzos, avena, quinoa y arroz integral.

–    Alimentos fermentados: kimichi, kéfir, yogurt natural y el miso; que aportan bacterias   beneficiosas.

–      Frutos secos y semillas: almendras, nueces, semillas de chía y lino que aportan fibra y grasas saludables.

¿Cómo sanar tu microbiota intestinal?

Si has notado molestias digestivas, hinchazón o cambios en tu salud general, es posible que necesites sanar tu microbiota. Para lograrlo:

  • Reduce el consumo de antibióticos si no son necesarios, ya que alteran el equilibrio bacteriano.
  • Lleva una dieta balanceada con alimentos naturales y ricos en fibra.
  • Incorpora probióticos y prebióticos en tu alimentación diaria.
  • Gestiona el estrés, ya que el sistema nervioso y el intestino están estrechamente conectados.
  • Duerme bien, ya que el descanso adecuado favorece el equilibrio de la microbiota.
  • Realiza ejercicio regularmente, lo que contribuye a un sistema digestivo más saludable.

¿Cómo saber si mi microbiota está mal?

El equilibrio de la microbiota intestinal puede alterarse por diversos factores. Por ejemplo, un uso excesivo de antibióticos puede eliminar tanto las bacterias dañinas como las beneficiosas.

También, una dieta pobre en fibra y rica en ultra procesados, así como un consumo elevado de azúcares y grasas saturadas puede reducir la diversidad bacteriana.

Cabe destacar que el estrés puede alterar la comunicación entre el cerebro y el intestino, afectando el equilibrio de la microbiota. Además, la falta de sueño puede perjudicar su composición y aumentar la inflamación intestinal. Del mismo modo, el sedentarismo puede reducir la diversidad microbiana, mientras que el consumo excesivo de alcohol y tabaco disminuye la presencia de bacterias beneficiosas en el intestino. Algunas señales de un desequilibrio en la microbiota intestinal pueden incluir:

  • Síntomas digestivos: Hinchazón, gases frecuentes, estreñimiento o diarrea recurrente.
  • Problemas de la piel: Acné, eccema o sensibilidad cutánea.
  • Fatiga y bajo estado de ánimo: Un intestino desequilibrado puede afectar la producción de neurotransmisores como la serotonina.
  • Intolerancias alimentarias: Sensibilidad creciente a ciertos alimentos, especialmente lácteos o gluten.
  • Sistema inmunológico débil: Enfermarse con frecuencia puede ser una señal de desequilibrio en la microbiota.

¿QUÉ ES LA MICROBIOTA?

(DIRECCIÓN DE LOS CENDI Y JARDÍN DE NIÑOS, 2025)

Nuestro organismo es anfitrión de todo un ecosistema formado por billones de microorganismos que viven sobre y dentro de nuestro cuerpo que interactúan constantemente entre sí al que hoy en día se le denomina Microbiota, la cual se localiza en distintas partes del cuerpo, en particular hablaremos sobre la Microbiota que se encuentra en el aparato digestivo específicamente en el intestino.

La Microbiota intestinal tiene un papel tan significativo en el funcionamiento del organismo que recientemente se le comenzó a reconocer como todo un órgano del cuerpo humano. Los microorganismos que la conforman, en especial las bacterias, realizan una diversidad de funciones metabólicas que en buena medida determinan el grado en el que aprovechamos lo que comemos y bebemos.

La Microbiota se comienza a formar en el feto desde el útero materno e irá cambiando y acompañándonos durante toda la vida. Está determinada por múltiples factores como la herencia, el sexo biológico, si nacimos por parto o cesárea, el tipo de lactancia, la forma en la que tuvimos alimentación complementaria, las enfermedades padecidas, los tratamientos médicos, si vivimos con mascotas, si viajamos frecuentemente y a dónde, los alimentos que comemos y nuestras actividades diarias. Digamos que es parte de nuestra historia personal y por lo tanto es poco probable encontrar una igual a otra.

La leche materna por ejemplo, es rica en prebióticos que alimentan al Bifidobacterium infantis, cepa bacteriana específica responsable del desarrollo cerebral, la producción de ácido fólico y el desarrollo de la barrera intestinal.

Además de su función protectora, la Microbiota tiene un papel fundamental en la nutrición, ya que: Regula el tránsito intestinal. Sintetiza aminoácidos esenciales como la lisina y treonina. Sintetiza la vitamina K y la B12. Sintetiza ácidos grasos poliinsaturados como el ácido linoléico conjugado. Favorece la digestión de la lactosa. Permite el aprovechamiento de la fibra dietética. Facilita la absorción de minerales como el magnesio, el calcio y el hierro.

Y por si fuera poco, la Microbiota puede influir incluso en el estado de ánimo y el comportamiento ya que sintetiza neurotransmisores como la serotonina.

Cuando el equilibrio entre la microbiota y los patógenos se rompe (disbiosis) se puede favorecer el desarrollo de diversas enfermedades tanto infecciosas como enfermedades crónicas e inflamatorias como algunos tipos de cáncer, diabetes u obesidad. Para evitarlo debemos cuidar y apoyar a nuestra microbiota con ayuda del consumo de PREBIÓTICOS Y PROBIÓTICOS.

MICROBIOTA, ESTRÉS Y ANSIEDAD: ¿QUÉ TIENEN EN COMÚN?

(Armero, 2022)

Microbiota, estrés y ansiedad están mucho más relacionados de lo que puede parecer en un primer momento. De entrada, uno podría pensar que un alto nivel de estrés o ansiedad no tiene nada que ver con el equilibrio de la microbiota. Sin embargo, sí hay una conexión, y además es directa.

Desde principios del siglo XXI, se está estudiando a gran escala tanto la microbiota como su composición genética, el microbioma. La razón principal es que se ha descubierto que la microbiota tiene un papel fundamental en el desarrollo de las enfermedades modernas.

Así, un desequilibrio en la microbiota intestinal mantenido en el tiempo, conocido como disbiosis intestinal, predispone a las personas a desarrollar múltiples enfermedades. En este artículo analizamos los motivos.

Estudios de esta última década explican cómo la microbiota produce algunos de los neurotransmisores más importantes para el funcionamiento cerebral. Entre ellos el cortisol, la norepinefrina, la serotonina, la dopamina, el GABA y la acetilcolina. Estos neurotransmisores juegan un papel fundamental en nuestro comportamiento.

La vía de comunicación entre la microbiota intestinal y el sistema nervioso central es el eje intestino-cerebro. A través de este eje, la microbiota intestinal transmite información al sistema nervioso central. En caso de disbiosis intestinal, la señal que se transmite genera múltiples reacciones en el cuerpo, entre ellas un estado proinflamatorio, un aumento del estrés oxidativo y una mayor degeneración celular.

Numerosos autores consideran que la disbiosis intestinal influye en el desarrollo de trastornos como la ansiedad, el estrés o la depresión. Por este motivo se está investigando cómo a través de la recuperación del equilibrio intestinal se pueden reducir los síntomas asociados a estas enfermedades.

LA MICROBIOTA HUMANA, ¿QUÉ ES Y PARA QUÉ ESTÁ?

La microbiota intestinal: composición y función

(Reinheimer, 2024)

La microbiota humana es el conjunto de microorganismos comensales que colonizan nuestro cuerpo, incluyendo bacterias, arqueas y eucariotas unicelulares. La población microbiana más numerosa de nuestro organismo se encuentra en el intestino, particularmente en el colon que es la zona más densamente poblada, donde alcanza un contenido de aproximadamente 1014 células microbianas (Hooper y Gordon, 2001). No obstante, es importante señalar que la comunidad microbiana intestinal está compuesta por cientos de especies diferentes que varían en prevalencia y abundancia a lo largo del tracto gastrointestinal, con una población más escasa en zonas de condiciones ambientales muy restrictivas, como el estómago (103-105 células microbianas por gramo de contenido) y mayores densidades microbianas en zonas más favorables como el colon (1011-1012 células microbianas/g de contenido). Estos microorganismos desempeñan papeles esenciales en la fisiología humana, incluyendo actividades metabólicas e inmunológicas (Rutayisire y col., 2016). Al conjunto de genes que porta la microbiota se le conoce como «metagenoma». Estos genes codifican múltiples funciones, algunas de las cuales influyen de manera significativa sobre la salud del hospedador. Pese a que los términos «microbiota» y «microbioma» se han utilizado indistintamente, el primero se refiere a los taxones microbianos presentes en un ecosistema mientras que el segundo incluye también el entero espectro de moléculas producido por los microorganismos, incluyendo elementos estructurales (proteínas, polisacáridos), metabolitos (toxinas, etc) y elementos genéticos móviles (fagos, virus y DNA libre).

Microbiota intestinal en la infancia.

El establecimiento de la microbiota intestinal es un proceso muy dinámico que se verá influenciado por numerosos factores presentes en la etapa perinatal 25 (Milani y col., 2017) y la infancia (figura 1). La primera exposición masiva a bacterias ocurre al nacimiento, cuando el recién nacido entra en contacto con la microbiota materna y ambiental ya a través del canal del parto. El inóculo que recibirá el niño al inicio de la vida viene ya determinado por diferentes factores, incluyendo la edad gestacional, el tipo de parto (parto vaginal o cesárea), la existencia de tratamientos antibióticos, o las condiciones ambientales de higiene, entre otros. Una vez establecida la microbiota inicial, como se discutirá posteriormente, la comunidad microbiana continúa evolucionando en función del tipo de lactancia, la presencia de hermanos y/o mascotas, el entorno de vida (rural o urbano), la introducción de la alimentación complementaria, etc. (Rodriguez y col., 2015; Rutayisire y col., 2016,). Tras el nacimiento, el neonato es rápidamente colonizado por microorganismos pioneros, principalmente Ente robacteriaceae y bacterias lácticas, como algunos representantes de los géneros Lactobacillus o Streptococcus. Estos colonizadores iniciales son posteriormente desplazados por bacterias anaerobias, como los géneros Bifidobacterium y Bac teroides (Milani y col., 2017). Esta microbiota intestinal neonatal temprana se va a caracterizar por una baja diversidad bacteriana y una dominancia de bacterias pertenecientes a los filos Pseudomonadota y Actinomycetota. En bebés alimentados con leche materna el género Bifidobacterium, especialmente la especie Bifidobacterium longum, será dominante (Saturio y col., 2021). Esta microbiota se desarrolla durante el primer año, con los filos Bacillota y Bacteroidota convirtiéndose paulatinamente en los dominantes tras el destete y la introducción de la alimentación sólida (Backhed y col., 2015). Hacia el final del primer año de vida, los neonatos poseen un perfil microbiano individualmente distintivo que converge hacia la microbiota característica de un adulto alrededor de los 2-5 años de edad (Milani y col., 2017).

La lactancia materna favorece el desarrollo de una microbiota intestinal más equilibrada y estable en los bebés (Thompson y col., 2015), lo que a su vez contribuye a una mejor tolerancia intestinal y una respuesta inmunológica más efectiva. Estos beneficios son importantes para promover la salud y el bienestar del bebé a corto y largo plazo y supone que los niños alimentados con leche materna tienen menos probabilidades de sufrir problemas digestivos, como cólicos o diarrea. La lactancia materna también contribuye al desarrollo de una respuesta inmunológica más efectiva. La leche materna contiene inmunoglobulinas, como la inmunoglobulina A secretora (IgA), que proporcionan inmunidad pasiva al lactante y lo protegen contra infecciones en el tracto gastrointestinal. La leche materna también contiene otros factores inmunológicos, como la lactoferrina, la lisozima y las citoquinas, que tienen propiedades antimicrobianas y contribuyen a la defensa inmunológica del lactante

Efecto de la microbiota intestinal sobre la inmunidad respiratoria

Los efectos beneficiosos de la microbiota intestinal en la inmunidad local y en la resistencia a patógenos gastrointestinales han sido ampliamente documentados. Recientemente se ha reportado un papel importante de la microbiota intestinal en el mantenimiento homeostático de la inmunidad respira toria, así como en las respuestas inducidas por el ataque de microorganismos patógenos (Ichinohe y col., 2011; Abt y col., 2012; Bradley y col., 2019; Villena y col., 2020; Villena y col., 2021; Erttmann y col., 2022). La mayoría de los estudios demostraron un impacto significativo de la microbiota intestinal en los mecanismos de defensa antivirales innatos de la mucosa respiratoria a través de su influencia en: a) las células epiteliales respiratorias, b) las DCs respiratorias y c) los macrófagos pulmonares. Los reportes mostraron que la microbiota intestinal, a través de su influencia sobre la inmunidad innata, también modifica las respuestas inmunes adaptativas tanto humoral como celular en la mucosa respiratoria.

La influencia de la microbiota intestinal en la respuesta inmunitaria antiviral mediada por células epiteliales respiratorias se demostró mediante experimentos con quimeras de médula ósea, que identificaron las células epiteliales respiratorias como claves en la inmunidad antiviral temprana y su interacción con las células inmunitarias como importantes para la resistencia antiviral tardía (Bradley y col., 2019). Se demostró que la microbiota intestinal influye en la expresión superficial del receptor de los IFNs de tipo I (IFNAR) en las células epiteliales respiratorias, las cuales son capaces de responder más eficientemente al ataque de los virus respiratorios con mayor producción de IFN-α, IFN-β y factores antivirales.

MICROBIOTA INTESTINAL: ALIADA FUNDAMENTAL DEL ORGANISMO HUMANO

(Raúl Garza-Velasco, 2021)

La microbiota intestinal desempeña relevantes funciones mediante las cuales contribuye directa o indirectamente a la estabilidad del organismo humano; actualmente su papel es incuestionable en la modulación del sistema inmune, la regulación del sistema nervioso, la síntesis de vitaminas, la defensa del intestino y el movimiento peristáltico.

El desequilibrio de la microbiota intestinal se traduce en la generación o agravamiento de diversas enfermedades crónicas, entre las que destacan la obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad inflamatoria del intestino, síndrome metabólico, depresión y ansiedad.

Gracias a la metagenómica, se ha logrado demostrar que la microbiota intestinal es varias veces más abundante de lo que se pensaba, ya que también está conformada por numerosas especies que no se consideraban, dado que éstas son incapaces de desarrollar bajo las condiciones comunes de laboratorio. Asimismo, se ha comprobado que el humano contiene a más agentes bacterianos intestinales que células “propias” en todo el organismo, lo que de suyo supone una participación determinante de los microorganismos en el mantenimiento de nuestra homeostasia y bienestar.

MICROBIOTA INTESTINAL EN LA SALUD Y LA ENFERMEDAD

(Icaza-Chávez, 2013)

La microbiota intestinal es la comunidad de microorganismos vivos residentes en el tubo digestivo. Muchos grupos de investigadores a nivel mundial trabajan descifrando el genoma de la microbiota. Las técnicas modernas de estudio de la microbiota nos han acercado al conocimiento de un número importante de bacterias que no son cultivables, y de la relación entre los microorganismos que nos habitan y nuestra homeostasis. La microbiota es indispensable para el correcto crecimiento corporal, el desarrollo de la inmunidad y la nutrición. Las alteraciones en la microbiota podrían explicar, por lo menos en parte, algunas epidemias de la humanidad como el asma y la obesidad. La disbiosis se ha asociado a una serie de trastornos gastrointestinales que incluyen el hígado graso no alcohólico, la enfermedad celíaca y el síndrome de intestino irritable. En el presente trabajo trataremos sobre la nomenclatura, las técnicas de estudio modernas, las funciones de la microbiota intestinal y la relación que tiene con la salud y la enfermedad.

El ecosistema microbiano del intestino (microbiota intestinal) incluye muchas especies nativas que colonizan permanentemente el tracto gastrointestinal, y una serie variable de microorganismos que solo lo hacen de manera transitoria. Al conjunto formado por los microorganismos, sus genes y sus metabolitos se le denomina microbioma.

El microbioma humano se refiere a la población total de microorganismos con sus genes y metabolitos que colonizan el cuerpo humano, incluyendo el tracto gastrointestinal, y genitourinario, la cavidad oral, la nasofaringe, el tracto respiratorio y la piel. El Proyecto del Microbioma Humano ha identificado aproximadamente al 30% de la microbiota intestinal, y junto con el proyecto Metagenómica del Tracto Intestinal Humano en Europa, y muchos otros grupos, trabaja activamente para identificar todos los genes de la microbiota.

A las alteraciones de la microbiota intestinal y la respuesta adversa del hospedero a estos cambios se le ha denominado disbiosis. La disbiosis se ha asociado con afecciones tan disímiles como el asma, las enfermedades inflamatorias crónicas, la obesidad y la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA).

El estudio del microbioma ha presentado varios retos en el pasado: no todos los microorganismos son fáciles de cultivar. Sin embargo, las técnicas modernas de estudio del material genético han revolucionado nuestro conocimiento del microbioma.

Algunos componentes de la microbiota requieren condiciones especiales para su cultivo, por lo que tradicionalmente no eran detectados o no se conocían. Por ejemplo, la microbiota colónica tiene aproximadamente de 800 a 1.000 especies por individuo, pero el 62% de ellas no se conocían y el 80% de las bacterias identificadas por la metagenómica se consideran no cultivables.

La microbiota intestinal tiene enzimas que transforman a los polisacáridos complejos de la dieta, que el intestino humano no puede digerir ni absorber, en monosacáridos y ácidos grasos de cadena corta (AGCC), principalmente acético, propiónico y butírico. Los 2 primeros se absorben a la circulación portal y el tercero es empleado por los colonocitos como fuente de energía. Los AGCC pueden ser transportados al hígado para ser usados en la síntesis lipídica; de hecho, se estima que las calorías derivadas de esta digestión bacteriana constituyen alrededor del 10% de toda la energía que absorbemos. La cantidad de AGCC en el colon y en la sangre son importantes para la inmunorregulación del hospedero. Algunos estudios reportan efectos positivos de los AGCC en pacientes con alteraciones inflamatorias del intestino, de hecho, dichos individuos tienen concentraciones mucho menores de AGCC. Además, parece ser que la microbiota es capaz de modular los genes que afectan la disposición de la energía en los adipocitos. Los microbios y los vertebrados evolucionaron juntos a través de miles de años, y el funcionamiento normal del sistema digestivo e inmunológico depende de la presencia de la microbiota simbiótica.

Algunos de los múltiples mecanismos metabólicos que asocian la microbiota con la obesidad y con sus trastornos relacionados, como la diabetes y el hígado graso, son los siguientes:

  • La fermentación bacteriana de los polisacáridos de la dieta, que no pueden ser digeridos por el hospedero, con la consecuente producción de monosacáridos y AGCC. Los AGCC son sustratos de los colonocitos y precursores del colesterol y los ácidos grasos, son sustratos de la gluconeogénesis en el hígado, todo lo cual optimiza el aprovechamiento de la energía de la dieta.
  • Los AGCC se unen a receptores específicos de células intestinales endocrinas (GRP43 y GRP41) que incrementan el péptido YY, el cual retarda el tránsito intestinal, aumentando la absorción de nutrientes, e incrementan los niveles de leptina, una hormona orexigénica.
  • La regulación microbiana de algunos genes del hospedero que promueven el depósito de lípidos en los adipocitos.
  • La disminución de la expresión intestinal del factor adiposo inducido por el ayuno (FIAF), también conocido como factor tipo IV parecido a la angiopoyetina, que es un inhibidor circulante de la lipasa lipoproteica, que favorece la captura de los ácidos grasos y la expansión del tejido adiposo. El FIAF también induce al coactivador 1 del receptor activado gamma de proliferación de peroxisomas, que regula la expresión de las enzimas encargadas de la oxidación de los ácidos grasos. De hecho, los ratones LG que carecen de los 2 alelos de FIAF tienen la misma cantidad de grasa corporal que los ratones convencionales, por lo que se piensa que FIAF puede ser un mediador de la regulación microbiana de las reservas periféricas de grasa.
  • Los ratones obesos tienen un incremento de las arqueas metanogénicas, lo que se asocia con una presión parcial de hidrógeno menor, que optimiza la velocidad de fermentación bacteriana.
  • El incremento hepático de la captura de monosacáridos de la circulación portal activa factores transcripcionales clave como ChREBP, que regulan la lipogénesis.
  • La microbiota incrementa la vascularización inducida por inflamación y el flujo sanguíneo de la mucosa, lo que aumenta la absorción de nutrientes.
  • La microbiota intestinal es capaz de promover un estado de inflamación sistémica de bajo grado, resistencia a la insulina e incrementar el riesgo cardiovascular a través de mecanismos que incluyen la exposición a productos bacterianos, en particular, los LPS derivados de las bacterias gramnegativas. A esto se le ha llamado endotoxemia metabólica. Clemente-Postigo et al. demostraron recientemente una asociación entre los niveles de triglicéridos posprandiales y la elevación de endotoxinas bacterianas después de una dieta alta en grasa. Los cambios en la microbiota intestinal, el aumento de la permeabilidad intestinal y la endotoxemia posiblemente juegan un papel en el desarrollo de un estado inflamatorio crónico de bajo grado en el hospedero que contribuye al desarrollo de la obesidad y de enfermedades metabólicas crónicas, como el hígado graso no alcohólico (HGNA).
  • En años recientes, se ha restado importancia al IMC como predictor del síndrome metabólico y ha ganado fuerza el concepto de que la grasa visceral es la responsable de este problema. La grasa visceral secreta cerca de 250 proteínas, como el factor de crecimiento visceral, la IL-6, el inhibidor del activador de plasminógeno, el TNF-α y la proteína C reactiva, todos implicados en la inflamación. Esto hace pensar que la obesidad, con sus consecuencias metabólicas y enfermedades acompañantes, podría tener un importante componente microbiano, con probables implicaciones terapéuticas.

 

 

  1. INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL
  • Observación en el laboratorio escolar a través del microscopio.

Materiales:

Microscopio

Cubreobjeto y portaobjetos

Yogurt

Búlgaros

Kéfir

Pastillas de probióticos

Yakult

Sinuberase

 

Procedimiento:

Se colocó en un portaobjetos con su respectivo cubreobjetos cada una de las muestras para observar la cantidad de probióticos que tienen y poder identificar la clase de microorganismos presente en cada una de ellas.

 

Es importante mantener una microbiota equilibrada a través del consumo de alimentos “vivos” es decir que sean los más naturales posible como frutas, verduras, carne, pescado; etc.  Además de alimentos fermentados y ricos en fibra. De igual manera desarrollar hábitos como practicar deporte, dormir adecuadamente y estar en contacto con la naturaleza, ayuda a que tengamos una microbiota sana.

El desequilibrio en la microbiota, llamado Disbiosis, ocasiona múltiples enfermedades como trastornos gastrointestinales, como enfermedades metabólicas y cardiovasculares, Además resalta la relación “intestino-cerebro” ya que en los casos de trastornos psico neuro psiquiátricos, como cambios en el estado de ánimo, ansiedad, TDAH e incluso autismo cuando estos no se presentan desde el nacimiento, se ha comprobado que al cambiar la dieta rica en alimentos procesados, azúcares y carbohidratos a una dieta balanceada y rica en fibra y probióticos los pacientes con estos padecimientos presentan una notable mejoría.

Al observar las 6 muestras en el microscopio, de distintos alimentos nos dimos cuenta de la gran cantidad de microorganismos que pueden aportar a  nuestro cuerpo dándonos  una razón más para llevar una buena alimentación.

Mantener una alimentación equilibrada no solo influye en el crecimiento de niños y adolescentes, también  en la prevención de enfermedades físicas, además  en la salud psicológica ya que muchas veces desconocemos el origen de las enfermedades neuro divergentes cuando estas no presentan síntomas desde el nacimiento. Asimismo, concluimos que  el consumo de probióticos puede traer muchos beneficios a la salud.

Indiscutiblemente, la alimentación determina el equilibrio en la microbiota ya que para obtener una microbiota sana es indispensable consumir alimentos de origen animal y vegetal que nos proporciones nutrientes como vitaminas y minerales que el cuerpo necesita lo que ayudará a mantener una microbiota equilibrada y por ende una buena salud mental y física.

Entonces podemos concluir que:

1. Tu microbiota quiere más porque dependiendo del estado en el que se encuentre será el alimento que te solicite consumir.

2. Con nuestro proyecto nos dimos cuenta de que el cerebro y nuestro intestino están íntimamente relacionados, incluso la mayor parte de serotonina está en el intestino y por ello algunas emociones las sentimos en el estómago.

3. Cuando no hay un balance nutricional y una absorción adecuada, tendremos como resultado una disbiosis intestinal y podemos estar frente a síntomas muy parecidos con una condición neurodivergente.

4. De acuerdo con nuestro análisis, el sinuberase y el Kefir son las muestras que tienen más microorganismos por lo que su consumo ayuda a equilibrar nuestra microbiota.

5. Nuestra microbiota puede estar más fortalecida consumiendo alimentos sanos, ricos en fibras, vitaminas y minerales, es decir con prebióticos y probióticos. Obteniendo como resultado un balance en la salud mental.

Armero, M. (1 de Agosto de 2022). Microbiota, estrés y ansiedad: ¿qué tienen en común? Obtenido de La mente es maravillosa: https://lamenteesmaravillosa.com/microbiota-estres-y-ansiedad-que-tienen-en-comun/

Cómo Mejorar la Microbiota Intestinal: Guía Completa. (21 de Febrero de 2025). Obtenido de Escuela Clnica y de Ciencias de la Salud: https://escuelaclinica.lat/como-mejorar-la-microbiota-intestinal-guia-completa/

DIRECCIÓN DE LOS CENDI Y JARDÍN DE NIÑOS, C. D. (2025). MICROBIOTA INTESTINAL, ¿Qué hace por nuestra salud? Obtenido de https://www.personal.unam.mx/Docs/Cendi/microbiota-intestinal.pdf

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