Equipo [PJ - MS - 58] Victoria Luna Rodríguez, Emiliano Quiroz Sánchez, Mauricio Vilchis Medina
La sobreexposición a la luz de pantallas es una problemática creciente de salud. Investigaciones publicadas en el Journal of Human Development and Capabilities señalan que los adolescentes con uso excesivo de pantallas son más propensos a desarrollar sentimientos de agresividad, mala regulación emocional, bajo rendimiento académico y fatiga crónica. Esto resulta especialmente preocupante en alumnos de secundaria, quienes se encuentran en una etapa clave del desarrollo cognitivo y emocional. Este proyecto se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 3, 4 y 10).
El objetivo fue evaluar si establecer y respetar un horario nocturno de uso de pantalla finalizando una hora antes de dormir, genera efectos positivos en calidad del sueño, estado de ánimo, rendimiento académico y salud visual en alumnos de secundaria. El proyecto consistió en aplicar una encuesta para identificar hábitos nocturnos de uso de pantallas, clasificando a los alumnos en dos grupos: uno con hábitos definidos (grupo control) y otro sin hábitos establecidos (grupo prueba); diseñar, con el apoyo de las psicólogas escolares, un horario nocturno de uso de pantallas; aplicar encuestas de seguimiento y bienestar; y finalmente observar los cambios en el grupo de prueba durante dos semanas.
Los resultados preliminares mostraron que los alumnos del grupo de prueba que respetaron el horario presentaron una mejoría en el estado de ánimo y rendimiento académico, en comparación con aquellos quienes no lo respetaron. Lo anterior sienta las bases para diseñar más adelante una rutina nocturna integral que incluya aspectos como la alimentación y la relajación.
Overexposure to screen light is a growing public health issue. Research published in the Journal of Human Development and Capabilities indicates that adolescents with excessive screen use are more likely to develop feelings of aggression, poor emotional regulation, low academic performance, and chronic fatigue. This is especially concerning among middle school students, who are in a key stage of cognitive and emotional development. This project aligns with the Sustainable Development Goals (SDGs 3, 10, and 4)
The objective was to evaluate whether establishing and respecting a nighttime screen-use schedule that ends one hour before bedtime generates positive effects on sleep quality, mood, academic performance, and visual health in middle school students. The project consisted of applying a survey to identify nighttime screen-use habits, classifying students into two groups: one with defined habits (control group) and another without established habits (test group); designing, with the support of school psychologists, a nighttime screen-use schedule; applying follow-up and well-being surveys; and finally observing changes in the test group over a two-week period.
Preliminary results showed that students in the test group who followed the schedule experienced improvements in mood and academic performance compared to those who did not follow it. These findings provide a foundation for later designing a more comprehensive nighttime routine that could include aspects such as nutrition and relaxation.
Tlen moneki quema ipan tlachiyalistli ipan pantallas, yancuic tlajtolmej tlen Journal of Human Development and Capabilities quijtoah: telpocamej tlen quipantlaj pantallas miyac hora quipiyaj más tlacuajcualocayotl, amo cuali tlachiyalistli ipan inemilis, amo cuali ipan tlamachtilistli, huan tlaxicolli ipan cueyatl. Ipan telpocamej de secundaria, inin tlajtlajco hueyi tlachiyalistli ipan tlacuajcualocayotl huan ipan tlajtolmej. Inin proyecto quipiya tlen ODS 3, 10 huan 4.
Tlen timochihuaj: quema quipiyaj se horario ipan yohualli, tlen quimotlalij se hora antes de cochi, quema quipiya cuali ipan cochi, ipan tlacuajcualocayotl, ipan tlamachtilistli huan ipan tlachiyalistli ipan ixtiyotl. Inin proyecto quichihuaj se encuesta para quimachilij in tlachiyalistli ipan yohualli, quimotlalij ome grupo: se grupo tlen quipiya horario (grupo control) huan se grupo tlen amo quipiya horario (grupo prueba). Quichihuaj se horario ipan yohualli, quipalehuij psicólogas ipan escuela; quichihuaj encuestas ipan bienestar; huan quimachilij tlen quipiya grupo prueba ipan ome semana.
Tlen quimachilij: telpocamej ipan grupo prueba tlen quipiyaj horario quipiyaj más cuali ipan tlacuajcualocayotl huan ipan tlamachtilistli, más que tlen amo quipiyaj. Inin quimotlalij se hueyi tlamachtilistli ipan yohualli, tlen quipiya tlacualistli huan tlaneltocayotl.
El uso excesivo de dispositivos electrónicos como celulares, tabletas, computadoras y televisión se ha convertido en una de las principales causas de bajo rendimiento académico en adolescentes. De acuerdo con la UNAM, el tiempo prolongado frente a pantallas afecta la concentración y el aprovechamiento escolar, especialmente en jóvenes de 10 a 15 años. Este problema se relaciona con malos hábitos nocturnos, ya que muchos estudiantes no respetan horarios de descanso adecuados. Frente a esta situación, el presente proyecto propone establecer un horario estructurado para limitar el uso de pantallas, favoreciendo la organización de actividades académicas, deportivas y recreativas, y mejorando así el rendimiento escolar.
El uso excesivo de pantallas constituye un desafío global y nacional. La ONU ha señalado que la exposición prolongada a dispositivos digitales repercute en la salud visual y emocional de los adolescentes. En México, el INEGI reporta que más del 80% de la población posee un celular, lo que ha incrementado los diagnósticos de problemas visuales y la prevalencia de hábitos poco saludables en jóvenes.
Además, una revisión internacional publicada en JAMA Pediatrics analizó 153 estudios y concluyó que los adolescentes con mayor tiempo de exposición a pantallas presentan más síntomas depresivos, problemas de conducta y bajo rendimiento escolar. La OCDE también advierte que el uso excesivo de dispositivos digitales genera ansiedad y afecta significativamente el bienestar emocional y académico de los estudiantes.
Este proyecto es relevante porque busca promover hábitos responsables en el uso de pantallas mediante la implementación de horarios claros, lo que puede ayudar a los estudiantes a mejorar su concentración, reducir el estrés y favorecer un mejor desempeño académico.
En México, entre el 44% y el 55% de la población presenta problemas de visión, lo que se relaciona con el uso excesivo de dispositivos electrónicos. El INEGI estima que aproximadamente 98.6 millones de mexicanos poseen un celular, y cada vez más niños entre los 10 y 12 años comienzan a utilizarlo de manera constante. Esta situación plantea riesgos para la salud visual y el bienestar emocional, además de afectar la calidad del aprendizaje.
La problemática central es que el uso prolongado y sin regulación de pantallas interfiere con los hábitos de sueño, la concentración y el rendimiento académico de los adolescentes. Por ello, se requiere implementar estrategias de intervención que promuevan un uso responsable de los dispositivos y que favorezcan el bienestar integral de los estudiantes de secundaria.
¿La aplicación de una intervención en los horarios de uso de pantallas en estudiantes de secundaria promoverá un uso responsable y contribuirá a mejorar su bienestar académico y personal?
El uso del celular antes de dormir afecta la calidad del sueño en los adolescentes debido a la exposición a la luz azul, la cual disminuye la producción de melatonina. Por lo tanto, establecer un horario estructurado que limite el uso de pantallas antes de dormir puede mejorar el descanso, favorecer la concentración en clase y, en consecuencia, elevar el rendimiento académico.
Evaluar el impacto de una intervención basada en la regulación de horarios de uso de pantallas en estudiantes de secundaria, con el fin de promover hábitos responsables y mejorar su bienestar integral y desempeño escolar.
ODS 3 (Salud y bienestar): plantea garantizar condiciones de salud para todas las personas antes de 2030. Dentro de sus metas se incluyen la prevención de enfermedades y la promoción de hábitos saludables. Nuestro proyecto se vincula directamente con este objetivo, ya que busca fomentar el cuidado de la salud ocular y prevenir los efectos negativos de la exposición prolongada a las pantallas, favoreciendo así el bienestar integral de los estudiantes.
ODS 10 (Reducción de las desigualdades): busca disminuir las brechas de oportunidades y promover la inclusión sin importar edad, sexo, discapacidad u origen. En el ámbito escolar, las diferencias en las calificaciones suelen generar desigualdad y afectar la autoestima de los adolescentes. Al promover un uso responsable de las pantallas y mejorar el rendimiento académico, nuestro proyecto contribuye a reducir estas diferencias y a fortalecer la estabilidad emocional de los estudiantes.
ODS 4 (Educación de calidad): se centra en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad. La propuesta de intervención pretende que el uso de pantallas no se convierta en un obstáculo para el aprendizaje, sino que se regule de manera equilibrada. De esta forma, los estudiantes podrán desarrollar sus talentos y potencial académico, logrando una experiencia educativa más justa y enriquecedora.
El uso constante de dispositivos móviles dentro y fuera del aula se ha convertido en un fenómeno que afecta directamente el rendimiento académico de los estudiantes. Un estudio de la Universidad del Valle de México (UVM) señala que el tiempo excesivo frente a las pantallas disminuye la concentración y la capacidad de retención de memoria, lo que repercute en las calificaciones y en el aprendizaje a largo plazo.
De manera similar, investigaciones internacionales han encontrado que el uso prolongado del celular reduce el tiempo dedicado al estudio y a actividades recreativas esenciales para el desarrollo integral de los adolescentes. La American Academy of Pediatrics advierte que la exposición nocturna a pantallas afecta la calidad del sueño y, en consecuencia, el desempeño escolar. Asimismo, la UNESCO ha destacado que el uso desmedido de dispositivos digitales puede convertirse en una forma de adicción, con impactos negativos en la salud mental y en las habilidades cognitivas de los jóvenes.
Estos antecedentes muestran que la problemática del uso excesivo de pantallas no solo afecta el rendimiento académico inmediato, sino que también puede tener consecuencias en el bienestar emocional y en el desarrollo de habilidades a largo plazo, lo que justifica la necesidad de intervenciones escolares para promover hábitos responsables.
La investigación se desarrolló en tres etapas principales, con el objetivo de evaluar los hábitos de uso de pantallas en estudiantes de secundaria y aplicar una intervención que promoviera un uso responsable.
Etapa uno: recopilación de información
Se elaboró un formulario en Google Forms para obtener datos sobre hábitos cotidianos relacionados con el uso de dispositivos electrónicos y pantallas. La información recopilada permitió identificar patrones de sueño, tiempo de uso y costumbres de los estudiantes. Con base en las respuestas, se clasificaron en dos grupos:
Etapa dos: realización intervención controlada de horarios nocturnos
A partir de los datos obtenidos y de fuentes confiables, se diseñó un horario recomendado para limitar el uso de pantallas. La intervención consistió en que los estudiantes dejaran de usar el celular dos horas antes de dormir, considerando que la luz azul emitida por los dispositivos inhibe la producción de melatonina y afecta la calidad del sueño. Se estableció como referencia que los adolescentes de 12 a 16 años deben dormir entre 8 y 10 horas, por lo que se fijó como hora máxima para acostarse las 9:00 p.m. durante los días de semana.
Etapa tres: Resultados
Finalmente, se aplicaron encuestas posteriores para evaluar los cambios en los hábitos de los estudiantes. Los datos fueron graficados y comparados con los resultados iniciales. Se observó que la mayoría de los participantes se dormían alrededor de las 9:00 p.m., aunque casi todos utilizaban dispositivos en la tarde y cerca de la mitad los empleaban más de tres horas diarias. Los resultados finales mostraron modificaciones positivas en los hábitos de sueño y en el uso de pantallas, reflejando el impacto de la intervención
La práctica fue exitosa, ya que durante la prueba los estudiantes lograron seguir el horario establecido. En el grupo A, los estudiantes con hábitos más organizados cumplieron con el horario y la mayoría se acostó alrededor de las 9:00 p.m., logrando un buen descanso y sintiéndose menos cansados al día siguiente, además tuvieron mejor rendimiento académico y mayor concentración en la clase. En el grupo B, los estudiantes que no tenían un horario establecido, durmieron menos tiempo de lo recomendado y además el 86% de los alumnos entendieron los temas de manera regular. En general, la prueba permitió comprobar que controlar el uso de pantallas antes de dormir y establecer un horario de sueño mejora la calidad del descanso y la concentración, mostrando así que la intervención tuvo un efecto positivo y los objetivos de la práctica se cumplieron.
El análisis de los resultados obtenidos demuestra que tener un horario establecido beneficia a los adolescentes que lo utilizan. De los 76 alumnos encuestados, 26 no tenían un horario establecido y 50 sí tenían uno; sin embargo, de estos últimos solo 21 estudiantes lo siguen de manera constante.
En cuanto al descanso, 47 de los 76 estudiantes lograron dormir bien, lo que equivale al 60% del total. Esto indica que únicamente 9 estudiantes del grupo que no tiene horario establecido lograron descansar adecuadamente, considerando que cada grupo está conformado por 38 personas. Por lo tanto, el 40% del grupo B (el que no tiene horario) presentó cansancio debido a la falta de descanso.
En el grupo A, 8 estudiantes (21%) comprendieron mucho los temas vistos en clase y 24 alumnos (63%) señalaron que los entendieron bien. Por otro lado, 6 estudiantes (16%) indicaron que los comprendieron de manera regular.
En el grupo B, la mayoría de los alumnos, 33 estudiantes (86.8%), señalaron que entendieron los temas de manera regular. Además, 3 alumnos (7.9%) mencionaron que comprendieron poco los temas y 2 estudiantes (5.3%) indicaron que no los entendieron.
En conclusión, tener un horario fijo antes de dormir puede beneficiarnos significativamente. Sin embargo, para que el descanso sea realmente efectivo, es importante dejar de usar el celular al menos dos horas antes de acostarnos, ya que su uso puede afectar la calidad del sueño. Tenemos que tener un horario fijo, pero además hacer actividades productivas con familia o relajantes que nos ayudan a generar más cortisol lo que produce melatonina y así poder conciliar mejor el sueño y dormir mejor.