Ciencias Sociales y Humanidades

PP – 202 – SH El patrimonio cultural en los alrededores del Centro Escolar Zamá

  • Categoría: Pandilla Petit, (preescolar y 1ro. y 2do. año de primaria)
  • Área de participación: Ciencias Sociales y Humanidades
  • Asesor: Gabriela Nicanor de la Cruz
  • Autor: Quetzalli Ceron Matamoros ()

Resumen

El presente trabajo de investigación pretende mostrar, con evidencia física, principalmente cerámica, que hace muchos años en el espacio donde se ubica la escuela Zamá, hubo presencia de teotihuacanos y mexicas, y que casi nadie sabe de esta gran riqueza arqueológica.

Pregunta de Investigación

¿Qué antecedentes prehispánicos hay en la Escuela Zamá y sus alrededores?

Planteamiento del Problema

En los alrededores de la Escuela Zamá hubo habitantes prehispánicos, como los teotihuacanos y los mexicas, pero se desconoce esa información. Es importante conocer nuestra cultura y saber en dónde habitamos.

Antecedentes

Los nómadas cazadores empezaron a ocupar el Valle de México hace quince mil años antes de la era cristiana y hacia el año 1500 A.C., ya habían progresado lo suficiente para establecer pequeñas comunidades permanentes de cien o doscientos habitantes, a las que puede darse el nombre de rancherías. Las rancherías más antiguas que se conocen son las de El Arbolillo y Zacatengo, que estaban cerca de la actual Villa de Guadalupe, y la de Tlatilco, que quedaba en las cercanías de Tacuba.

No se han encontrado restos de las primeras habitaciones, pero como en el rumbo no hay cuencas ni refugios naturales, se cree que la gente vivía en chozas, las que probablemente se hacían con palos enterrados en el suelo, recubiertos de lodo y con techo de paga de dos aguas.

El Valle de México ofrece todavía paisajes que entusiasman a los poetas, y cuando se fundaron El Arbolillo, Tlatilco y Zacatenco, su belleza debe haber sido mayor. Las orillas del lago estaban cubiertas de lirios, juncos, carrizos y gran variedad de yerbas acuáticas, y a medida que se ascendía por las montañas aparecían las cactáceas, los encinos, los ahuehuetes, los pinos y los juníperos, formando bosques tupidísimos.

Gran número de ríos arrojaban sus aguas al lago: Hondo, Tlalnepantla, Cuauhtitlán, Tacubaya, Teotihuacán, etc. Como guardianes, el valle tenía las testas nevadas del Popocatépetl y el Ixtaccíhuatl, el primero de los cuales solía arrojar de vez en cuando fumarolas y producir pavorosos pero inofensivos ruidos subterráneos.

Los habitantes de las rancherías estaban desnudos. Aparentemente, se habían olvidado de la costumbre de cubrirse. Nunca se han encontrado restos de vestidos ni pieles que pudiesen haber abrigado a estos habitantes.

Es indudable que los alfareros representaban lo  que veían, de modo que las figurillas era el modo en que veían a los habitantes de esos entonces.

Las figurillas son el mejor documento de que se dispone para hacer conjeturas sobre la vida cotidiana de aquellos tiempos. También revelan mucho acerca de las técnicas. Las primeras figurillas estaban modeladas a mano, en masas sólidas y con sus detalles a base de pellizcos. También las vasijas y los cántaros contemporáneos son de fabricación muy burda.

La cerámica aparece en el Valle de México hacia el año 1350 AC,  o sea con un atraso de mil años respecto a la fecha en que ya era conocida en el Valle de Tehuacán.

En sociedades como las del Preclásico del Valle de México lo común era que  la fuerza de trabajo estuviese constituida por hombres, mujeres y niños, sin excepción ni privilegio. Todos los brazos útiles eran indispensables para producir los materiales de existencia y subsistencia. Seguramente la mujer intervenía al lado de los varones en  las faenas agrícola y aún en el arreglo de la tierra. Y debía atender, igualmente, las tareas de la choza, el cuidado de los hijos y la preparación de la comida, para unirse a los hombres en sus ratos libres y ayudarles a modelar en barro ollas, cántaros, platos y cucharas, jarros, cazuelas y estatuillas, si es que efectivamente no era la única alfarera.

Ecatepec de Morelos

Ecatepec, palabra de origen náhuatl que significa, cerro del Viento.

Está formado por una ciudad y ocho pueblos, la ciudad es lo que fue el pueblo de San Cristóbal, y fue elevado al rango de ciudad en el año 1980.

Los ocho pueblos con nombres prehispánicos, se combinaron con la lengua castellana quedando como los que conocemos ahora:

 

Sus límites territoriales actualmente son, siguiendo el sentido de las manecillas del reloj: los municipios de Coacalco, Tecamac, Acolman, Atenco, Texcoco, Netzahualcóyotl, Ciudad de México y Tlalnepantla.

Con los descubrimientos arqueológicos y paleontológicos registrados en la región, donde fue localizado un mamut en los terrenos del pueblo de Guadalupe Victoria (los Potreros del Rey), este mamut se exhibe actualmente en el museo Casa de Morelos. Esto nos indica un poblamiento por cazadores recolectores, desde hace 12 o 15 mil años. Estos datos se refrendan por la figurillas encontradas en el pueblo de San Isidro Atlauhtenco fechadas hacia el año de 1300 AC., que coincide con la época de florecimiento de Cuicuilco y de Tlatilco.

Sometidos e influenciados por culturas como la teotihuacana y la tolteca, fueron concentrándose poblados con una civilización más cohesionada ideológica y culturalmente que utilizaban nuevas tecnologías de cultivo, teniendo que pagar tributo a Teotihuacán con la llamada ruta de la sal que iba de Xalostoc, Coatitla, Tulpetlac, Ecatepec, Coacalco y Teotihuacán.

En el sentido religioso, la influencia más clara es el culto a su deidad más poderosa Ehécatl Quetzalcóatl,  siendo Ehécatl una de las diversas manifestaciones de esta le ofrendaron su cerro llamando Cerro del Viento.

En busca de la tierra prometida, los aztecas provenientes del norte, en su largo peregrinar, pasan por territorio ecatepequense.

Primero se establecieron en el pueblo de Acalhuacan (lugar de canoas), donde permanecieron 4 años, luego se trasladaros a Ecatepec donde estuvieron otros 4 años, en Tulpetlac, habitaron durante 8 años y en Coatitlan (actualmente Santa Clara Coatitla) su estancia fue de 20 años en ese tiempo fueron a Chalco a traer planta de maguey para sembrarla, esperando ese tiempo ya que su maduración tarda de 7 a 10 años.

El imperio de los aztecas extendió su dinástica para gobernar el territorio, aunque los ecatepequenses conservaron cierta autonomía.

El último gobernante de Ecatepec fue Huanintzin o Panintzin (nieto de Ahuizotl, antiguo Tlatoani mexica), que junto con Cuauhtémoc, peleó contra los españoles hasta caer prisionero.

Otro lugar importante donde se localizan vestigios prehispánicos es la Sierra de Guadalupe que es una formación montañosa que se localiza al norte de la Ciudad de México.

Es una especie de herradura que forma parte de los municipios de Tlalnepantla, Ecatepec de Morelos y Coacalco, está formado por varios conos volcánicos apagados.

Forman parte de esta cadena montañosa, cerros de gran importancia para la Ciudad de México, como los gachupines, El Guerrero, El Chiquigüite, El Picacho, El Fraile, El Jaral, El Tenayo, El Petlacal, Cerro Gordo, Cerro Zacatenco, Cerro del Tepeyac y el Cerro de Ehécatl que da nombre al municipio.

La Sierra de Guadalupe toma su nombre precisamente de su relación con las apariciones de la Virgen de Guadalupe. El cerro del Tepeyac había sido en la época prehispánica un centro de culto a la deidad Tonantzín. A partir de la época colonial, se convirtió en el santuario mariano más importante de América Latina.

La arqueología en Sierra de Guadalupe

 Andar por la Sierra de Guadalupe no sólo como excursionista, caminante, corredor o en un día de campo con la familia, sobre todo en tiempo de lluvias, es no sólo poder contemplar una maravilla de la naturaleza y un esplendor de ambiente vivificador y reconfortante inmerso en una de las ciudades más grandes del mundo, sino detenerse en el tiempo con los vestigios arqueológicos a punto de desaparecer por el salvaje crecimiento urbano.

Caminante durante casi cincuenta años como arqueóloga investigadora en Sierra de Guadalupe, la maestra María de la Asunción García Samper, quien un tiempo hizo mancuerna en el rescate con Cristina Payán, compila en su más reciente obra Sierra de Guadalupe Tonantzin Cuautlicue, los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos ochenta años, que de haberse preservado hubieran convertido a la zona en una especie de Malinalco.

Las regiones prehispánicas más cercanas al centro político y cultural de Mesoamérica fueron las más atacadas y depredadas por los conquistadores y Sierra de Guadalupe, que fue centro de veneración, observatorio del universo y mirador militar, no pudo ser la excepción. Menos hoy en que por el explosivo crecimiento urbano ha estado en la mira de las inmobiliarias a las que no importa preservar tradiciones y medio ambiente.

 

Datos informativos

 En el 1350 DC, los grupos establecidos como tepanecas, iniciaron su expansión controlando primero los pueblos de la misma filiación étnica, como Tlacopan (Tacuba) y Coyoacán, y posteriormente, con la ayuda de mercenarios conocidos con los nombres de mexica-tenochcas y mexica-tlatelolcas, conquistaron ciudades importantes como Culhuacán y Texcoco. El origen de los tepanecas todavía no ha sido aclarado. Se cree que fueron grupos provenientes de la zona matlatzinca de los valles toluqueños, de donde emigraron al valle de México y establecieron su capital en Azcapotzalco, población de antiguos teotihuacanos.

La cerámica

La cerámica nace de la necesidad de almacenar, transportar, transformar y consumir alimentos; necesaria para las actividades domésticas y para funciones funerarias. Con el tiempo se convirtió en un vehículo artístico de expresión.

La decoración de la cerámica es muy variada, y abarca técnicas de modelado, pastillaje, incisión y excisión, impresión; destaca el uso decorativo de la pintura en negro y rojo.

Cerámica localizada en superficie. Las fotos fueron tomadas en el lugar sin tocar la cerámica, que estaba distribuida en grandes cantidades, tanto en la cima de los montículos como en los campos cercanos a los mismos. Se tratan de los montículos nombrados el tiburón.

Para realizar una comparación de estos montículos que existían tanto en Santa Clara Coatitla, San Pedro Xalostoc y Tolpetlac y que desaparecieron con la desecación del lago de Texcoco y por la construcción de la Fabrica Sosa Texcoco y el Caracol, se realizó trabajo de campo en San Cristóbal Nexquipayac Texcoco, muy cerca del municipio de Ecatepec.

 

Evidencia de visita a biblioteca

 

 

Objetivo

Investigar los orígenes prehispánicos del lugar donde se encuentra la Escuela Zamá y sus alrededores.

Justificación

Cada día vamos a la Escuela Zamá a aprender, hacer ejercicio y convivir socialmente, pero no sabemos qué hace casi 500 años, personas como nosotros vivieron es ese mismo lugar. Tenían sus casas, mercados y canales de agua. Yo he encontrado evidencia de su paso por la Escuela y me gustaría mostrar a la comunidad Zamá su riqueza prehispánica.

Hipótesis

Este proyecto de investigación pretende demostrar que en los alrededores de la Escuela Zamá habitaron pobladores prehispánicos y que existe evidencia palpable de su paso por este territorio.

Método (materiales y procedimiento)

El trabajo de investigación se inició buscando bibliografía con respecto a los antiguos habitantes de esta parte de la Ciudad.  También, visitar algunas zonas arqueológicas que permitieran hacer un tipo de comparativo con lo que he encontrado aquí en la escuela.

Se realizó visita a la galería del Genoma Mesoamericano, visitando principalmente las salas de exhibición de “Culturas prehispánicas” y “Esculturas prehispánicas-obras maestras”; en las cuales se observaron los detalles de las estatuillas y cerámicas expuestas.

Los materiales

  1.  Herramientas de jardinería: palas y rastrillo.
  2. Hilo de cáñamo.
  3. Números y letras para trazado de área de búsqueda.
  4. Brochas para limpiar las piezas

Comprobación de antigüedad

Una forma de saber si los restos de cerámica son antiguos o recientes es observando su textura y la parte interior de cada resto. Si en ella se observa una parte negra  es la “oxidación” de la pieza, entre más negra más tiempo ha estado expuesta a la naturaleza y mayor es su tiempo de antigüedad.

Este dato es importante para que al momento de hacer el trabajo de levantamiento de evidencia arqueológica, se distinga, de primera vista, piezas antiguas de piezas talladas recientemente. Con esta información se procedió a realizar trabajo de campo como se muestra a continuación.

Trabajo de campo en la escuela y sus alrededores

 Desde hace tiempo había observado algunos residuos de cerámica, principalmente, tirada en los alrededores de la escuela Zamá. El primer trabajo de campo se realiza en los terrenos de la parte posterior de la escuela, un terreno baldío donde las tuzas, animales subterráneos que salen y remueven la tierra, en ocasiones sacan a la luz algunos residuos de cerámica.

Se revisó el campo y se definió un área de trazado como lo hacen los arqueólogos.

Algunas piezas se encuentran a flor de tierra como las que se muestran a continuación. Contadas son las piezas que tienen color,  tienen un relieve o formaron parte de la orilla de un plato o una vasija por la forma que presentan.

En algunas partes hubo necesidad de escavar para buscar más piezas. Las encontradas bajo la tierra se limpiaron con la brocha para quitar los residuos y verificar su autenticidad o si tenían algún distintivo.

Cabe hacer mención que este tipo de residuos podrían haber sido de habitantes precisamente en esos lugares o bien, con la lluvia ser arrastrados hacia abajo de la Sierra de Guadalupe y es donde encontramos este tipo de material, que dicho en los antecedentes de este trabajo de investigación, fue una necesidad de uso de los pescadores que habitaban cerca del lago para comer o beber agua.

La opinión de una arqueóloga con respecto a este trabajo de investigación

Para reforzar este proyecto se buscó la opinión de una experta en el tema, la Arqueóloga y Pedagoga Glenda Cabrera Aquino, Gestora del patrimonio cultural,  en el Museo de Antropología, se le mostraron algunas de las piezas encontradas, de las cuales indica y afirma que son vestigios originales de teotihuacanos, mexicas y tepanecas.

Indica también la experta que en la zona alrededor de Zamá (Tecamac), se han encontrado restos de mamut y de camellos, que datan de fechas anteriores a las culturas prehispánicas mencionadas anteriormente. Los restos mencionados son del Pleistoceno que comienza hace 2,59 millones de años y finaliza aproximadamente en el 10.000 a. C.

Galería Método

Resultados

  • Las piezas encontradas son llamadas “tepalcates” de la época prehispánica o quizá anterior. Pueden clasificarse en soportes, partes de cuerpos, bordes y asas de cerámica.
  • Las culturas ubicadas con el tipo de tepalcates encontrados son de los mexicas y los tepanecas, personas que habitaron en los alrededores de Zamá. También se observa presencia teotihuacana.
  • Se observan vasijas del tipo coyotlatelco. Hay un tipo de cerámica con decoración del tipo denominada Azteca 3, posiblemente resultado de un intercambio comercial en el Lago de Texcoco, donde en la parte de Coacalco hubo una distribución de sal.

Evidencia recuperada atrás de la escuela Zamá

Evidencia recuperada dentro de la escuela Zamá

 

Evidencia recuperada en las cercanías del parque Ehécatl

 

Galería Resultados

Discusión

  • Se logró contrastar los resultados de esta investigación con los de Concepción Samper, arqueóloga que ha realizado trabajos más a detalle de esta zona de Cocacalco y Ecatepec.
  • Los resultados concuerdan con la teoría expuesta por Concepción Samper.
  • Se obtuvo como resultado que no solo teotihuacanos y mexicas habitaron en las cercanías de Zamá, sino también los tepanecas cuya presencia fue notoria, sin embargo, es poco mencionada a diferencia de las dos culturas referidas anteriormente.
  • Al encontrar este tipo de tepalcates, es importante preservarlos para que arqueólogos tengan mayores elementos de investigación y determinar el pasado de estas culturas prehispánicas. Se debe avisar a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Conclusiones

  • Con el levantamiento de vestigios prehispánicos se tiene evidencia palpable de los periodos preclásico, clásico y probablemente post-clásico por los tipos de tepalcates decorados y no, encontrados.
  • Se distingue la diferencia de la cerámica prehispánica de la actual.
  • En los alrededores de la escuela Zamá, hubo un asentamiento prehispánico, los tepanecas, aparte de la presencia de teotihuacanos y mexicas, según los vestigios recabados  y verificados por una experta en el tema.
  • La arqueóloga Cabrera define este proyecto como un trabajo de investigación interesante, para que desde temprana edad se conozca el pasado de nuestro país y desarrollar una cultura de cuidado, preservación y difusión de la misma.

Bibliografía

  • Duverger Christian. (2000). Mesoamérica. Arte y antropología (1ª edición). Francia. Américo Artes Editores. (pp. 362-373).
  • Ayala Anguiano Armando. (1966). Los primeros mexicanos. (1ª edición). México. Publicaciones AAA, S.A. (pp. 33-43).
  • Molina Iglesia Luis Enrique. (2012). Enciclopedia de México. (Tomo 1. Prehispánico) (1 ª edición). México. Reymo. (pp. 78-79).
  • Valdés Sánchez Eleazar René. (2013). Ecatepec en el tiempo. México. H. Ayuntamiento de Ecatepec.
  • Zendejas Orozco Víctor M. (2018). El mamut en Coacalco y la arqueología en Sierra de Guadalupe. Recuperado de http://www.digitalmex.mx/opinion/story/7558/el-mamut-en-coacalco-y-la-arqueologia-en-sierra-de-guadalupe


PP – 202 – SH El patrimonio cultural en los alrededores del Centro Escolar Zamá

Summary

I was surprised about why doesn´t anyone know about the cultures that lived here at school.

Research Question

What pre-Hispanic background is there in the Zamá School and its surroundings?

Problem approach

In the surroundings of the Zamá School there were pre-Hispanic inhabitants, such as the Teotihuacan and the Mexica, but that information is unknown. It is important to know our culture and know where we live.

Background

Nomads hunters began to occupy the Valley of Mexico twelve or fifteen millennia from the beginning of the Christian era and by 1500 BC had already made enough progress to establish small permanent communities of one hundred or two hundred inhabitants, to which the name can be given of ranches. The oldest ranches known are those of El Arbolillo and Zacatengo, which were near the current Villa de Guadalupe, and Tlatilco, which was in the vicinity of Tacuba.

No remains of the first rooms have been found, but as there are no natural basins or shelters in the course, it is believed that people lived in huts, which were probably made of sticks buried in the ground, covered with mud and with a roof. pay two waters.

The Valley of Mexico still offers landscapes that enthuse the poets, and when El Arbolillo, Tlatilco and Zacatenco were founded, their beauty must have been greater. The banks of the lake were covered with lilies, reeds, reeds and a great variety of aquatic weeds, and as you climbed the mountains appeared cacti, oaks, ahuehuetes, pines and juniper trees, forming very dense forests.

A large number of rivers threw their waters into the lake: Hondo, Tlalnepantla, Cuauhtitlán, Tacubaya, Teotihuacán, etc. As guardians, the valley had the snowy heads of Popocatépetl and Ixtaccíhuatl, the first of which used to throw fumaroles from time to time and produce dreadful but harmless underground noises.
The inhabitants of the rancherias were naked. Apparently, they had forgotten the habit of covering themselves. No remains of clothing or furs have ever been found that could have sheltered these inhabitants.

Undoubtedly, the potters represented what they saw, so that the figurines were the way they saw the inhabitants of those times.

The figurines are the best document available to make conjectures about the daily life of those times. They also reveal a lot about the techniques. The first figurines were modeled by hand, in solid masses and with pinching details. Also the vases and the contemporary pitchers are of very crude manufacture.

The ceramics appear in the Valley of Mexico around 1350 BC, that is, with a delay of one thousand years compared to the date when it was already known in the Valley of Tehuacán.


In societies such as the Preclassic of the Valley of Mexico it was common for the labor force to be made up of men, women and children, without exception or privilege. All the useful arms were indispensable to produce the materials of existence and subsistence. Surely the woman intervened next to the men in the agricultural tasks and even in the settlement of the land. And he had to attend, as well, the tasks of the hut, the care of the children and the preparation of the food, to join the men in their free time and help them to mold in clay pots, pitchers, plates and spoons, jars, pots and statuettes, if indeed she was not the only potter.

Ecatepec of Morelos

Ecatepec, word of Nahuatl origin that means, hill of the Wind.

It is formed by a city and eight towns, the city is what was the town of San Cristóbal, and was elevated to the rank of city in the year 1980.

The eight towns with prehispanic names, were combined with the Castilian language remaining as we know now:

The ranch of San Isidro Atlauhtenco requests and requests support through its local reporter to the Academy of History and Culture Ecatepec AC, to carry out the necessary procedures and thus be able to rise in category, in the year of 2003. Another ranchería that rises to the category of town is San Andrés de la Cañada in 2006, being this the youngest town of Ecatepec.

Its territorial limits are currently, following the clockwise direction: the municipalities of Coacalco, Tecamac, Acolman, Atenco, Texcoco, Netzahualcoyotl, Mexico City and Tlalnepantla.

With the archaeological and paleontological discoveries registered in the region, where a mammoth was located in the lands of the town of Guadalupe Victoria (the Potreros del Rey), this mammoth is currently on display at the Casa de Morelos Museum. This indicates a settlement by hunter-gatherers, for 12 or 15 thousand years. These data are confirmed by the figurines found in the town of San Isidro Atlauhtenco dated to the year 1300 BC, which coincides with the flowering season of Cuicuilco and Tlatilco.

Subjected and influenced by cultures such as the Teotihuacan and the Toltec, they were concentrating villages with a more ideologically and culturally cohesive civilization that used new cultivation technologies, having to pay tribute to Teotihuacán with the so-called salt route that went from Xalostoc, Coatitla, Tulpetlac, Ecatepec, Coacalco and Teotihuacán.

In the religious sense, the clearest influence is the cult of its most powerful deity Ehécatl Quetzalcóatl, being Ehécatl one of the diverse manifestations of this one offered his hill calling Hill of the Wind.

In search of the promised land, the Aztecs from the north, on their long pilgrimage, pass through Ecatepec territory.

First they settled in the town of Acalhuacan (place of canoes), where they stayed for 4 years, then moved to Ecatepec where they stayed for another 4 years, in Tulpetlac, they lived for 8 years and in Coatitlan (now Santa Clara Coatitla) their stay was of 20 years in that time they went to Chalco to bring maguey plant to plant it, waiting for that time since its maturation takes from 7 to 10 years.

The empire of the Aztecs extended its dynastic to govern the territory, although the Ecatepequens retained some autonomy.

The last ruler of Ecatepec was Huanintzin or Panintzin (grandson of Ahuizotl, former Tlatoani mexica), who, together with Cuauhtémoc, fought against the Spaniards until he became a prisoner.

Another important place where pre-Hispanic vestiges are located is the Sierra de Guadalupe which is a mountainous formation that is located north of Mexico City.

It is a kind of horseshoe that is part of the municipalities of Tlalnepantla, Ecatepec de Morelos and Coacalco, it is formed by several extinct volcanic cones. They are part of this mountainous chain, hills of great importance for Mexico City, such as the gachupines, El Guerrero, El Chiquigüite, El Picacho, El Fraile, El Jaral, El Tenayo, El Petlacal, Cerro Gordo, Cerro Zacatenco, Cerro del Tepeyac and the Hill of Ehécatl that gives name to the municipality.

The Sierra de Guadalupe takes its name precisely from its relationship with the apparitions of the Virgin of Guadalupe. The hill of Tepeyac had been in the pre-Hispanic era a cult center for the Tonantzín deity. From the colonial era, it became the most important Marian sanctuary in Latin America.

Archeology in Sierra de Guadalupe

Walking through the Sierra de Guadalupe not only as a hiker, walker, runner or on a field day with the family, especially in rainy weather, is not only able to contemplate a wonder of nature and a splendor of vivifying and comforting environment immersed in one of the largest cities in the world, but stop in time with the archaeological remains about to disappear by the wild urban growth.

Walker for almost fifty years as a research archaeologist in Sierra de Guadalupe, teacher Maria de la Asuncion García Samper, who once did a dumbbell in the rescue with Cristina Payán, compiles in her most recent work Sierra de Guadalupe Tonantzin Cuautlicue, the archaeological finds more important of the last eighty years, that if they had been preserved would have turned the area into a kind of Malinalco.

The pre-Hispanic regions closest to the political and cultural center of Mesoamerica were the most attacked and depredated by the conquerors and Sierra de Guadalupe, which was a center of veneration, observatory of the universe and military lookout, could not be the exception. Less today, because of the explosive urban growth, it has been in the sights of real estate companies that do not care about preserving traditions and the environment.

Informative data

In 1350 AD, the groups established as Tepanecs began their expansion by first controlling the peoples of the same ethnic origin, such as Tlacopan (Tacuba) and Coyoacán, and later, with the help of mercenaries known as Mexica-Tenochcas and Mexica. -tlatelolcas, conquered important cities such as Culhuacán and Texcoco. The origin of the Tepanecas has not yet been clarified. It is believed that they were groups from the Matlatzinca area of ​​the Toluqueño valleys, from where they migrated to the Valley of Mexico and established their capital in Azcapotzalco, a population of ancient Teotihuacan.

The ceramic

Ceramic is born from the need to store, transport, transform and consume food; necessary for domestic activities and for funerary functions. Over time it became an artistic vehicle of expression.

The decoration of the ceramics is very varied, and includes techniques of modeling, pastillaje, incision and excision, printing; highlights the decorative use of black and red paint.

Ceramic located on the surface. The photos were taken in the place without touching the pottery, which was distributed in large quantities, both on the top of the mounds and in the fields near them. They are about the mounds named the shark.

To make a comparison of these mounds that existed both in Santa Clara Coatitla, San Pedro Xalostoc and Tolpetlac and that disappeared with the desiccation of Lake Texcoco and the construction of the Sosa Texcoco and Caracol Factory, fieldwork was carried out in San Cristóbal Nexquipayac Texcoco, very close to the municipality of Ecatepec.

Objective

To investigate the prehispanic originis of the place where the Zama school is and its surroundings.

Justification

Every day we go to the Zamá School to learn, exercise and socially coexist, but we do not know what it was almost 500 years ago, people like us lived in that same place. They had their houses, markets and water channels. I have found evidence of his time at the School and I would like to show the Zama community its prehispanic wealth.

Hypothesis

This research project aims to demonstrate that pre-Hispanic settlers inhabited the surroundings of the Zamá School and that there is palpable evidence of their passage through this territory.

Method (materials and procedure)

The research work began looking for bibliography with respect to the ancient inhabitants of this part of the City. Also, to visit some archaeological zones that allowed to make a comparative type with what I have found here in the school. A visit was made to the gallery of the Mesoamerican Genome, visiting mainly the exhibition halls of “Prehispanic Cultures” and “Prehispanic Sculptures-works teachers “; in which the details of the statuettes and ceramics exposed were observed.

The materials

  1. Gardening tools: shovels and rake
  2. Hemp thread
  3. Numbers and letters for tracing search area
  4. Brushes to clean the pieces

Seniority check

One way to know if the remains of ceramics are old or recent is to observe their texture and the interior part of each rest. If a black part is observed in it, it is the “oxidation” of the piece, the blacker the longer it has been exposed to nature and the greater its time of aging.

This data is important so that at the moment of doing the work of lifting archaeological evidence, we can distinguish, at first sight, old pieces of recently carved pieces. With this information we proceeded to carry out field work as shown below.

Field work in the school and its surroundings

For some time I had observed some ceramic waste, mainly, thrown around the school Zamá. The first field work is carried out on the grounds of the back of the school, a vacant lot where the gophers, subterranean animals that come out and remove the earth, sometimes bring out some ceramic residues.

The field was revised and a layout area was defined as the archeologists do.

Some pieces are found on the surface of the earth, like the ones shown below. Counted are the pieces that have color, have a relief or formed part of the edge of a plate or a vessel by the shape they present.

In some parts there was a need to dig to find more pieces. Those found under the ground were cleaned with the brush to remove the residues and verify their authenticity or if they had any distinctive.

It is worth mentioning that this type of waste could have been from inhabitants precisely in those places or, with the rain being dragged down the Sierra de Guadalupe and is where we find this type of material, which said in the background of this work of research, it was a necessity to use the fishermen who lived near the lake to eat or drink water.

The opinion of an archaeologist regarding this research work

To reinforce this project, the opinion of an expert on the subject was sought, the Archaeologist and Pedagogue Glenda Cabrera Aquino, Cultural Heritage Manager, at the Museum of Anthropology, she was shown some of the pieces found, of which she indicates and affirms that they are original vestiges of Teotihuacanos, Mexicas and Tepanecas.

The expert also indicates that in the area around Zamá (Tecamac), remains of mammoth and camels have been found, dating from dates before the pre-Hispanic cultures mentioned above. The remains mentioned are from the Pleistocene that begins 2.59 million years ago and ends approximately in 10,000 BC. C.

Results

• The pieces found are called “tepalcates” from the pre-Hispanic period or perhaps earlier. They can be classified into supports, body parts, edges and ceramic handles.

• The cultures located with the type of tepalcates found are of the Mexicas and the Tepanecas, people who lived in the surroundings of Zama. Teotihuacan presence is also observed.

• Coyotlatelco type vessels are observed. There is a type of pottery with decoration of the type called Aztec 3, possibly the result of a commercial exchange in Lake Texcoco, where in the Coacalco part there was a distribution of salt.

Discussion

• It was possible to contrast the results of this research with those of Concepción Samper, an archaeologist who has done more detailed work in this area of ​​Cocacalco and Ecatepec.

• The results agree with the theory presented by Concepción Samper.

• It was obtained as a result that not only Teotihuacan and Mexica lived near Zama, but also Tepanecas whose presence was notorious, however, is little mentioned unlike the two cultures referred to above.

Conclusions

• With the removal of pre-Hispanic vestiges there is palpable evidence of the pre-classic, classical and probably post-classical periods due to the types of decorated and not found sherds.

• The difference between the prehispanic ceramics and the present one is different.

• In the surroundings of the Zamá school, there was a pre-Hispanic settlement, the Tepanecas, apart from the presence of Teotihuacan and Mexica, according to the remains collected and verified by an expert on the subject.

• The archeologist Cabrera defines this project as an interesting research work, so that from an early age we know the past of our country and develop a culture of care, preservation and dissemination of it.

Bibliography

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