Ciencias de los materiales

pj─277─cm Bolsas a base de hoja de maíz.

  • Categoría: Pandilla Juvenil (1ro. 2do. y 3ro. de nivel Secundaria)
  • Área de participación: Ciencias de los materiales
  • Asesor: MARISA CALLE MONROY
  • Equipo [ ]: Aurora Christell Gutíerrez Rodríguez() , Paola Contreras Reyes() , Diego Alberto Padilla González(2o Cozumel)

Resumen

Hoy en día la contaminación por residuos plásticos representa un gran problema a nivel mundial ya que gran parte de estos se generan en casa de manera cotidiana. Una bolsa hecha a base de hoja de maíz será biodegradable y tendrá una vida útil, mayor a las bolsas de plástico que utilizamos comúnmente. Se han presentado alternativas a estos productos, pero no se ha encontrado una solución totalmente efectiva a este problema. Las hojas de maíz son un material biodegradable y natural que no afecta al medio ambiente como las bolsas de plástico, además se consiguen muy fácilmente, son flexibles, ligeras y se degradan rápidamente. Obtuvimos una bolsa con dimensiones de 16x19x14 cm. Tiene una textura y color propios de la hoja de maíz, cuenta con un forro interno de hoja de maíz para evitar que os objetos dentro de la bolsa se atoren. Su costo estimado es de $25. El ligera y resistente lo cual la hace útil para almacenar distintos tipos de objetos. Esta bolsa puede llegar reducir el consumo de bolsas plásticas, reduciendo así los desechos producidos por estas. Según la información consultada es necesario remojar las hojas de maíz durante 15 min en agua caliente y dejarlas secar para obtener un mejor resultado. También sugiere la utilización de baba de nopal para una mejor adhesión de las hojas. Al desarrollar el proyecto nos dimos cuenta de que remojarlas no es necesario, por tanto, dejarlas secar tampoco lo es ya que se obtiene un resultado igualmente útil.

Pregunta de Investigación

¿Cómo elaborar bolsas a base de hoja de maíz?

Planteamiento del Problema

Actualmente a nivel mundial la contaminación por plásticos, especialmente bolsas han incrementado. Esto ha ocasionado daños severos en distintos ecosistemas provocando que océanos y otros espacios estén llenos de este residuo plástico. Se calcula que para el año 2050 habrá mas plástico en el océano que peces.

Desde su invención el humano ha utilizado el plástico para elaborar distintos objetos que han beneficiado a la humanidad en muchos sentidos; sin embargo esto también ha representado un problema, pues la producción y el consumo masivo de estos desechables es una de las principales causas de contaminación en el país y en el mundo.

Se han presentado alternativas a estos productos pero no se ha encontrado alguna solución a este problema. El con sumo de bolsas plásticas aumenta pues es muy común utilizarlos para distintas actividades y necesidades.

El plástico es un material inmensamente versátil, e ideal para una amplia gama de aplicaciones industriales y de consumo. En cambio, las hojas de maíz son un material natural biodegradable que no afecta al medio ambiente como lo hacen las bolsas de plástico. Además se consiguen muy fácilmente, éstas son flexibles y ligeras y se degradan rápidamente.

Antecedentes

Por qué las bolsas de plástico contaminan el medio ambiente

Las bolsas de plástico consumen grandes cantidades de energía para su fabricación, están compuestas de sustancias derivadas del petróleo, que pueden tardar en degradarse más de medio siglo. Asimismo, las bolsas serigrafiadas pueden contener residuos metálicos tóxicos.

La gran mayoría acaba siendo desechada sin control, contaminando tanto las ciudades como los ecosistemas naturales. En el mar su impacto puede ser letal para animales como tortugas, ballenas o delfines, que mueren tras ingerirlas o enredarse en ellas. Por todo ello y más, el impacto medioambiental de las bolsas de plástico es mucho peor de lo que puede parecer en un principio.

Cómo reducir las bolsas de plástico y su impacto

Estados Unidos y la Unión Europea consumen el 80% de la producción mundial, aunque su generalización en los países en vías de desarrollo está agravando el problema. En España, cada ciudadano consume de media al año 238 bolsas de plástico: más de 97.000 toneladas, según Cicloplast, que agrupa a fabricantes y distribuidores de bolsas, de las que apenas se recicla el 10%.

Por ello, algunos países están planteando diversas medidas para reducir el uso de bolsas de plástico. Una posible solución es sustituir el material de estas bolsas por otros materiales totalmente biodegradables. En España, el Ministerio de Medio Ambiente pretende en pocos años que el 70% de las bolsas posean dicha propiedad. En Francia, una Ley de 2005 sobre Política Agraria dispone que en 2010 todas las bolsas de plástico debieran ser biodegradables. Asimismo, las campañas de sensibilización en este país han conseguido que se reduzca en un 20 % la utilización de las bolsas convencionales.

Asimismo, se están creando cada vez más inventos para limpiar los océanos de plástico.

“Se necesitan 5 minutos para producir una bolsa de plástico, su vida útil es aproximadamente de 12 minutos y sin embargo tarda siglos en degradarse en el medio ambiente“(La red verde). Además por cada unidad que se produce se generan 4 gr de CO2, contribuyendo al efecto invernadero y al cambio climático.

Este residuo generalmente acaba los océanos donde tiene un efecto devastador en la fauna y la flora marina. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente(PNUMA), entre un 70 y 90% de los residuos acuáticos que se encuentran en las playas son plásticos.

El 89% de las bolsas se suelen usar una única vez antes de acabar como residuos. En Europa se consumen al año 100.000 millones de bolsas, o 200 bolsas por cada ciudadano, de las cuales sólo se recicla un 6.6% y más de 8.000 millones de bolsas de plástico acaban como basura incontrolada, muchas veces vertidas en el mar, con las consecuencias negativas  sobre el medio ambiente.

Según los estudios que manejan en Bruselas, el 94% de las aves del mar del Norte tienen restos de plástico en el estómago, en la costa de la Toscana, al otro extremo de Europa, el 73% de los residuos plásticos que recogen los barcos arrastreros son bolsas y las tortugas marinas suelen confundir las bolsas con medusas (de las cuales se alimentan).

El pleno del Parlamento Europeo respaldó el pasado abril una norma que obliga a los Estados miembros a reducir al menos un 80% el uso de bolsas de plástico ligeras de aquí al 2019 como medida de protección para el medio ambiente. Esta nueva normativa tendrá que ser transpuesta a la legislación de caca uno de los estados miembros, obligando a estos a tomar medidas para reducir el uso de bolsas de plástico al menos un 50% para 2017 y un 80% en 2019.

Los estados miembros estarán obligados a realizar determinadas acciones encaminadas a la reducción del uso de las bolsas de plástico como:

  • La fijación de precios reducidos para las bolsas biodegradables.
  • El uso de impuestos o tasas.
  • Restricciones a la colocación en el mercado, impidiendo su distribución gratuita, excepto las que se usan para envolver carne y pescado.

En España ya se han dado pasos en esta dirección disminuyendo el consumo de las bolsas de plástico en casi un 50%, pasando de 315 bolsas por persona en el 2007 a 170 bolsas por persona en 2012. Si bien esta reducción se debe en su mayoría a la puesta en marcha de un sistema de cobro de las bolsas tanto en las grandes superficies como en los pequeños supermercados de barrio, más que a una concienciación del impacto negativo que producen las bolsas de plástico sobre el entorno.

En conclusión, podemos decir que si bien se están haciendo progresos para disminuir el uso de bolsas de plástico, queda mucho trabajo de concienciación ciudadana respecto a los efectos negativos sobre el medio ambiente que tiene la utilización de bolsas de plástico . Además de la concienciación, se deben proponer al usuario otras alternativas a su utilización como por ejemplo bolsas biodegradables de fécula de patata, bolsas reutilizables de propileno reciclado, bolsas de algodón y el carro de la compra  plegable.

El problema de las bolsas de plástico es su condición de “un solo uso”, no que sean de plástico. Existe, en ocasiones, un uso abusivo e indiscriminado de las bolsas en los comercios. Esto, unido a que cada vez las bolsas son de menor espesor, se reutilizan menos, tienen menor valor para el consumidor y, con frecuencia, se abandonan en lugares inadecuados provocando un impacto estético en el paisaje. Es aconsejable reducir su consumo, realizar un consumo más responsable, sin olvidar ofrecer alternativas al consumidor adecuadas a su estilo de vida que, además, supongan el menor impacto ambiental posible comparando todas las alternativas.

Todos los estudios científicos de impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida completo apuntan a las siguientes características que deben reunir las bolsas de comercio para conformar un escenario ideal desde el punto de vista ambiental:

  • bolsas que sean reutilizables,
  • bolsas que se destinen a un segundo uso como bolsa de basura y
  • bolsas de gran espesor para que disminuya el riesgo de su abandono.

En ese escenario, las bolsas de plástico reutilizables constituyen la mejor de las soluciones desde el punto de vista ambiental tanto en términos de consumo de energía y agua como en cuanto al impacto ambiental de las emisiones de CO2 y otras.

Las bolsas biodegradables, también pueden ser parte de la solución si son reutilizables, existe la garantía de que van al destino de compost y no se confunden con las que van al circuito del reciclado.

Cómo identificar a los plásticos

Los números que aparecen dentro de las flechas en seguimiento se refieren a distintos tipos de plásticos usados para fabricar productos y recipientes de plástico.

El Código de Identificación de Plástico sigue siendo uno de los programas más exitosos y duraderos de administración de productos de la industria. El simple y eficaz sistema de numeración de “1 a 7”  identifica la composición de la resina de los envases de plástico (y otros artículos destinados a ser reciclados)

El sistema de numerado se basa en una guía voluntaria de plásticos elaborada por la Sociedad de la Industria de Plásticos (SPI) en el año 1988.

¿Qué significan los números que identifican a los plásticos?

  • PET (Polietileno tereftalato). El PET se usa en la producción de botellas para refresco, jarras de mantequilla de maní, etc. El PET puede reciclarse para obtener relleno de fibra para bolsas de dormir, fibras para alfombras, cuerdas y almohadas.
  • HDPE (Polietileno de alta densidad). El HDPE se encuentra en jarras de leche, tubos de mantequilla, botellas de detergente, botellas de aceite para motor, etc. El HDPE puede ser reciclado en macetas, botes de basura, conos de obstrucción de tráfico y botellas de detergente.
  • V (Cloruro de polivinilo). El PVC se usa en botellas de champú, botellas para aceite de cocina, artículos de servicio para comida rápida, etc. El PVC puede ser reciclado en tubos de drenaje e irrigación.
  • LDPE (Polietileno de baja densidad). El LDPE se encuentra en bolsas de supermercado, bolsas de pan, plástico para envolver, parte superior en los tubos de margarina, etc. El LDPE puede ser reciclado en nuevas bolsas de supermercado.
  • PP (Polipropileno). El PP es usado en la mayoría de recipientes para yogurt, sorbetes, botellas de miel para hotcakes, tapas de botella, etc. El PP puede ser reciclado en viguetas de plástico, cajas de baterías para autos, peldaños para registros de drenaje.
  • PS (Poliestireno). El PS se encuentra en tazas desechables para bebidas calientes, materiales de empaquetado (maní), y bandejas de carne. El PS puede ser reciclado en viguetas de plástico, cajas de cintas para casetes y macetas.
  • OTRO. Esta es normalmente una mezcla de varios plásticos, como botellas de catsup para exprimir, platos para hornos de microondas, etc. Otro (número 7) normalmente no se recicla porque es una mezcla de distintos tipos de plásticos.

Cómo se elaboran recipientes de plástico

Existen dos métodos para elaborar recipientes de plástico, moldeado por soplado y moldeado por inyección. El moldeado por soplado produce botellas con cuello (botellas de champú) mientras que el moldeado por inyección produce tubos (tubos de margarina).

No todos los artículos de plástico para el consumidor se identifican con códigos de número. Algunos productos de plástico simplemente no se ajustan al sistema numérico que identifica a los plásticos usados en recipientes para el consumidor. En realidad, existen miles de distintas variedades de resinas plásticas o mezclas de resinas que son elaboradas para satisfacer las necesidades de los productos en particular.

Algunos números y tips relacionados al plástico

  • El origen de todos los plásticos es el petróleo.
  • Cinco botellas PET rinden suficiente fibra para una camiseta extra grande o un pie cuadrado de alfombra. Unas 1,200 botellas de refresco podrían cubrir de alfombra el piso de una sala promedio.
  • La mitad de todas las alfombras de poliéster fabricadas en los Estados Unidos se hace de botellas recicladas de plástico.
  • Veinticinco botellas de dos litros son necesarias para hacer un suéter.
  • Cinco botellas PET de dos litros rinden suficiente relleno de fibra para una chaqueta para esquiar.
  • Bastan 35 botellas PET de dos litros para hacer suficiente relleno de fibra para una bolsa de dormir.
  • El plástico hace el ocho por ciento por peso de nuestra basura, pero es 24 por ciento del volumen.
  • Las botellas de plástico tardarán más de 500 años para descomponerse.

Alternativas al reciclado de bolsas de plástico

Algunas de las alternativas al uso de las bolsas de plástico y su impacto medioambiental.

  1. Bolsas de rafia: su producción y transporte (en países asiáticos), así como su tratamiento para reutilizarla, que requiere ser lavada, son costes medioambientales tanto o más importantes que los derivados del material con el que se fabrica la bolsa de polietileno. Sin medirlos y cuantificarlos no se puede estar seguro sobre que sea una mejor alternativa medioambiental.
  2. Bolsas biodegradables: los materiales biodegradables aún no están en situación de abastecer ni siquiera un escaso porcentaje de la demanda. Es muy loable que desde los centros de investigación se siga estudiando sobre su aplicabilidad, rentabilidad y fuentes de origen pero una solución se debe aplicar cuando se soporte sólidamente su sostenibilidad, nunca antes. Las bolsas biodegradables pueden tener magníficas aplicaciones dadas sus propiedades y su actual capacidad de producción, como por ejemplo las bolsas para excrementos de animales. Pero un producto de uso masivo con alta demanda a todos los niveles sociales tiene otras consideraciones que dependen mucho de la fuente del material con el que se fabrica. La patata (papa) y el maíz son recursos renovables pero no ilimitados en el tiempo y tienen un coste de oportunidad alimenticio.
  3. Bolsas de papel: igualmente su bondad medioambiental está medida por su capacidad de reciclaje que exactamente en la misma medida depende del comportamiento del usuario.

El problema de las bolsas de plástico, el impacto ambiental del plástico y su reciclado.Contaminación ambiental, reciclado

En los últimos años ha habido un aumento en el debate acerca del impacto ambiental que tiene el uso de las bolsas plásticas. Esta preocupación ha llevado a algunos gobiernos a crear leyes que restringen o incluso prohíben el uso de este tipo de bolsas. Los principales argumentos contrarios al uso de las bolsas plásticas son: el problema de la adecuada disposición final de las bolsas y el hecho de que éstas pueden durar muchos años antes de degradarse, lo cual ha generado, en algunos sectores de la sociedad, la idea de que el uso de este tipo de bolsa debe ser prohibido, pero, por otro lado, se plantea la gran interrogante: ¿cuál tipo de bolsas deberíamos utilizar en vez de las de polietileno (PE)? Algunos estados de los EE.UU. han adoptado algún tipo de prohibición o impuestos para el uso de bolsas plásticas, mientras que en Europa se estudia la posibilidad de prohibir en toda la Comunidad Europea el uso de bolsas plásticas que no sean biodegradables. En el Continente Asiático, también hay países, como China y Filipinas, que han realizado prohibiciones a las bolsas plásticas, al igual que en Latinoamérica, representada por México y Argentina, quienes ya tienen leyes que prohíben el uso de bolsas plásticas que no sean biodegradables. Sin embargo, en muchas de esas legislaciones la definición de biodegradación no sigue las normas internacionales, se confunde con la degradación por exposición ambiental o no es ni siquiera presentada. Algunos países, como Francia, Australia y el Reino Unido, han financiado estudios que determinan el impacto ambiental de las distintas opciones que se tienen para sustituir las bolsas desechables de polietileno de alta densidad (PEAD). Las conclusiones más resaltantes de estos estudios son: a) El impacto ambiental de todos los tipos de bolsas está dominado por el uso de los recursos y la etapa de producción, mientras que el transporte, uso secundario y disposición final tienen un mínimo impacto. b) Sin importar el tipo de bolsa utilizada, la clave para reducir el impacto ambiental está en reutilizar la bolsa tantas veces como sea posible, ya sea como bolsa de supermercado o cualquier otro uso secundario. 2 Análisis del Ciclo de Vida. El Análisis del Ciclo de Vida es un método estandarizado que permite comparar el impacto ambiental de la producción, uso y disposición de un producto o algún servicio prestado durante todo su ciclo de uso. Es decir, el Análisis de Ciclo de Vida identifica el uso de materiales y energía, emisiones y flujo de desperdicios del producto, servicio o proceso que produce durante la totalidad de su ciclo de uso, para determinar su desempeño en cuanto al impacto en el medio ambiente. Algunas de las etapas en el ciclo de uso de una bolsa que se consideran en un análisis de ciclo de vida son: Extracción y producción de la materia prima: bien sea la extracción de recursos naturales, como el gas o la siembra, y el proceso que luego lleva a producir la materia prima tal como: polietileno, polipropileno, papel, algodón, almidón/poliéster. Embalaje: tanto el embalaje de la materia prima como de las bolsas también son tomados en cuenta como parte del impacto ambiental. Proceso de producción de las bolsas: la energía utilizada en la transformación de la resina en bolsas es considerada en el análisis de ciclo de vida. Transporte: se considera el transporte de la materia prima hasta el transformador, del producto terminado, ya empacado, desde el transformador hacia su destino final (tomando en cuenta todos los almacenes intermedios) y el sistema de recolección de basura. Disposición final: el manejo de los desechos de las bolsas se debe considerar en este método. Existen varios métodos para el manejo de desechos entre los que están: rellenos sanitarios, incineración, reciclado mecánico y compostaje (permitir su descomposición por la acción de agentes bacterianos y microbianos presentes en el suelo).

Reciclado y reuso: se incluye dentro del ciclo de vida para modelar el impacto que tiene el uso secundario, el reciclado y la materia prima que se deja de usar al reciclar las bolsas. 3 Materiales utilizados para fabricar bolsas. Entre los materiales más utilizados para la fabricación de las bolsas se encuentran: Polietileno de alta densidad (PEAD): son las bolsas más utilizadas en los supermercados. Son livianas y con un espesor muy bajo. PEAD con aditivo pro-degradante: este tipo de bolsa incluye un aditivo que promueve una degradación acelerada del polietileno. Son las comúnmente llamadas bolsas ecológicas e incluso bolsas biodegradables; éste último término es incorrecto en este contexto. Polietileno de baja densidad (PEBD): estas bolsas son de mayor espesor y por tanto no son transparentes. Se utilizan generalmente en lugares como las ferreterías, donde el peso de los productos es mayor, o su forma requiere de una resistencia al desgarre que la bolsa de PEAD no puede proporcionar. Polipropileno (no-tejidas): esta bolsa es de un espesor mayor y por tanto con mayor resistencia, que puede ser reutilizada muchas veces. Polipropileno (tejidas): estas bolsas son tejidas y generalmente tienen algún inserto que les da forma. Estas bolsas pueden y deberían ser reutilizadas muchas veces debido a su gran resistencia. Tela de algodón: bolsa tejida de algodón que puede y debe ser reutilizada muchas veces. Papel: Bolsas usadas por algunas tiendas para transportar pocos objetos de bajo peso (el ejemplo más común es el pan). Si se humedecen pierden su resistencia y se rompen fácilmente. Biopolímeros: estas bolsas plásticas están generalmente compuestas por un polímero fabricado a partir de algún almidón extraído del maíz, la patata o el trigo, por ejemplo. Una bolsa fabricada de biopolímeros no necesariamente es biodegradable: por ejemplo, el polietileno obtenido a través de la polimerización de etileno destilado de la caña de azúcar es esencialmente el mismo polietileno obtenido de etileno destilado del gas natural asociado al petróleo, aunque su impacto ambiental sea menor. 4 Evaluación del impacto ambiental de las bolsas plásticas. El impacto ambiental producido al elaborar una bolsa toma en cuenta todas las etapas del ciclo de vida descritas en la sección 2. Para valorar adecuadamente el impacto ambiental ocasionado por la producción de las bolsas se cuantifican varias categorías de contaminación y/o contribución al calentamiento global. Las categorías comúnmente consideradas y encontradas en algunos estudios, tales como los realizados por la Agencia Ambiental del Reino Unido: “Análisis de ciclo de vida de bolsas de supermercados” (1) y “Análisis del impacto ambiental de los plásticos oxo-degradables durante su ciclo de uso” (2); y los realizados en Australia: “Bolsas plásticas para compras – Análisis de impuestos e impacto ambiental” (3) y “El impacto de las bolsas degradables en Australia” (4), son:  Potencial de calentamiento global: es una medida de cuánto gas (que produce el efecto invernadero tales como CO2, metano, óxido nitroso) de una masa dada contribuye al calentamiento global. Está medido en equivalentes de kilogramos de CO2. Agotamiento abiótico: esta categoría se refiere al consumo y, por tanto, agotamiento de los recursos no vivos, tales como: combustibles fósiles, minerales, arcillas, entre otros. Se mide en equivalentes de kilogramos de antimonio (Sb). Oxidación fotoquímica: es la medida de desechos que potencialmente crean fotoxidantes.

La formación de niebla de oxidantes fotoquímicos (smog) que se producen por la reacción de foto-oxidantes con la radiación UV origina ozono en la tropósfera. La oxidación fotoquímica se mide en equivalentes de etileno.  Eutrofización: consiste en la adición de nutrientes al suelo o al agua que ocasiona el incremento de biomasa, alterando el equilibrio ecológico, favoreciendo el crecimiento de unas formas de vida y perjudicando otras. El nitrógeno y el fósforo son dos de los nutrientes con mayor influencia en la eutrofización. La eutrofización se mide en términos de equivalentes de fosfato (PO4 3- ).  Acidificación: resulta de la deposición de ácidos, lo cual ocasiona una reducción del pH, del contenido de minerales y aumenta las concentraciones del potencial tóxico de los elementos en el suelo. Los mayores contaminantes en este rubro son: SO2, NOx, HCL y NH3. La acidificación se mide en términos de equivalentes de SO2. Toxicidad: es el grado con el cual una sustancia es capaz de producir enfermedad o dañar a un organismo expuesto. La toxicidad se mide en términos de equivalencia de di-clorobenzeno. 5 Impacto ambiental de las bolsas plásticas. En el estudio realizado en el Reino Unido, durante el los años 2006 y 2007, titulado “Análisis de ciclo de vida de bolsas de supermercados” (1), que fue financiado y promovido por la Agencia Ambiental del Gobierno de Inglaterra y Wales, ente público independiente, se consideraron las bolsas fabricadas por los materiales descritos en la sección 3, excluyendo los biopolímeros y las bolsas de polipropileno tejido. En ese estudio se realizó un Análisis del Ciclo de Vida de los distintos tipos de bolsas. Para ello, se definió la cantidad de bolsas que un británico común utiliza mensualmente en sus compras en el supermercado. Este número se calculó para cada uno de los tipos de bolsas, tomando en cuenta la capacidad de cada bolsa y el peso que resiste, así como los hábitos de compras de los británicos. En la Tabla 1 se muestran los datos básicos de cada uno de los tipos de bolsas que comúnmente se encuentran en los supermercados del Reino Unido. Tabla 1. Datos de los tipos de bolsas estudiados. Valores referidos por bolsa Tipo de bolsa Volumen (l) Peso (g) Artículos a empacar PEAD 19,1 8,12 5,88 PEAD c/prodegradante 19,1 8,27 5,88 PEBD 21,5 34,94 7,96 PP 19,8 115,83 7,30 Poliéster-Almidón 19,1 16,49 5,88 Papel 20,1 55,20 7,43 Algodón 28,7 183,11 10,59 A partir de los datos mostrados en la Tabla 1, y considerando que cada británico en promedio compra unos 483 artículos, se obtuvo el consumo mensual de bolsas por cada tipo, a través de encuestas y consultas a los diversos proveedores de productos. Para el cálculo de cada una las categorías de impacto ambiental descritos en la sección 4 se utilizaron cada una de las etapas del ciclo de vida de una bolsa descritas en la sección 2. Los resultados obtenidos en el estudio de la Agencia Ambiental de Inglaterra y Wales (1) se muestran a continuación para cada una de las categorías descritas en la sección 4. 5.1 Calentamiento global y aporte de cada etapa del ciclo de vida sobre el potencial total. En la Figura 1 se muestra el potencial de calentamiento global (PCG) de cada uno de los tipos de bolsas. Estos valores se obtuvieron considerando.

 

El totomoxtle; mucho más que forraje: materia prima hasta para la elaboración de artesanías.

De cada hoja se pueden obtener de 8 a 10 hojas de maíz.
El totomoxtle, conocido comúnmente como la cáscara u hoja que cubre la mazorca, se usa normalmente por los campesinos para dar de comer a los animales, otro de los usos más comunes es para la elaboración de los tradicionales tamales, pero se han descubierto muchos beneficios en el arte de las manualidades que se pueden obtener de esta hoja, así las personas obtienen un mejor desarrollo económico para el progreso del núcleo familiar.
Actualmente se desconoce la fecha en que realmente surgió la idea de usar hojas de maíz para crear manualidades, entre los diferentes diseños que se pueden elaborar del totomoxtle podemos mencionar algunos como arreglos con flores de toda índole, algunas figuras como cristos, payasitos, angelitos, aretes, ramos, novias, bailarines, imágenes religiosas y hasta vestidos de novia, todos con este material único.
El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) le da seguimiento a los diferentes tipos de maíz que se produce en el país; maíz grano amarillo, maíz grano azul, maíz grano blanco, maíz grano de color, maíz forrajero, maíz palomero, maíz pozolero y elote.

Para 2016 se reportó una superficie sembrada de 8.4 millones de hectáreasen total, donde tan solo el maíz grano blanco aportó 84.0%. Además, se generó un valor de la producción de 110,073 millones de pesos, entre el maíz grano blanco y amarillo aportaron 90.2%. Ahora, si se considera que de cada mazorca se aprovechan entre ocho a 10 hojas, resulta que se obtiene un material que para muchos pudiera parecer desecho; sin embargo, las y los mexicanos han sabido sacarle el máximo provecho para crear diferentes productos.
El maíz forma parte fundamental de la vida del mexicano, desde la época prehispánica este producto figuró como una gestación divina, incluso algunos grupos nahuas establecieron la equivalencia entre el cuerpo humano y la planta a la que llamaban “nuestra carne”.
El maíz está presente como alimento diario, pero el resto no se desperdicia, ya que las hojas que cubren a la mazorca —totomoxtles— se cortan en el momento de la cosecha.
Se requiere de cierto cuidado para desprenderlas y guardarlas, las hojas completas se utilizarán de manera especial para los tamales, las cuales se juntan haciendo bultos homogéneos de 20, 50 o 100 hojas para ser vendidos.
El olote servirá para los animales en tiempo de sequía y como combustible para atizarle al fogón, por lo que todas las partes de esta planta sirven, nada es desperdiciado.
Lo cierto que es que el totomoxtle siempre va a tener una utilidad, por muy pequeña que esta sea; en la actualidad es un material muy utilizado por artesanos, quienes con creatividad y sensibilidad logran piezas decorativas evitando su desperdicio y creando un ingreso para muchas familias.
Podemos encontrar esta artesanía en varios estados de la República principalmente en aquellos estados cuya principal forma de vida es la agricultura.
Algunos de los estados donde tiene mayor presencia son: Tlaxcala, Puebla, Oaxaca y Chiapas, aunque en la actualidad esta actividad se ha dispersado por casi todos los estados del país, esto a causa de la falta de empleos.
Es por esto que los artesanos han ido buscando nuevos espacios dónde vender sus productos y se han diversificado más ya que no solo se enfocan en productos típicos sino que buscan modernizarse. Un ejemplo es la creación de personajes populares con la técnica del totomoxtle, personajes como superhéroes o caricaturas de moda.
La hoja del elote no solo se utiliza para envolver tamales u otros alimentos como la carpa, la huevera o los dulces de Tabasco; son lienzos que sirven para realizar obras de arte en forma de angelitos, muñecas, coronas navideñas, vírgenes, misterios (las imágenes del nacimiento) y, en general, todo lo que la imaginación del artesano le permita crear.
En cuanto al costo o precio de estas artesanías, depende del producto, diseño y tamaño. Por ejemplo, hay canastas pequeñas de 40 pesos o un trío de charras que se ofrece hasta en 500 pesos.

Las hojas de maíz

Teniendo en cuenta que el ciclo del papel inicia en el bosque, es de vital importancia para las industrias de la celulosa y del papel, impulsar en la medida de lo posible el desarrollo forestal y la utilización racional de los recursos forestales. Es necesario complementar lo anterior con una cultura del reciclaje, con la utilización de los residuos generados con otras fibras utilizadas en la fabricación de celulosa y la producción sustentable del papel; todo ello en la búsqueda de un desarrollo con calidad y beneficios ambientales, económicos y sociales de trascendencia para las generaciones actuales y las futuras. (Conafor, 1992; Prado, 2007).

De acuerdo con la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los productos forestales no madereros (PFNM) son bienes de origen biológico, distintos de la madera, derivados del bosque, de otras áreas forestales y de los árboles fuera de los bosques. Los PFNM pueden recolectarse en forma silvestre o producirse en plantaciones forestales o sistemas agroforestales. Estos productos, en su gran mayoría de origen vegetal, son utilizados como alimentos y aditivos alimentarios (semillas comestibles, hongos, frutos, condimentos, aromatizantes), fibras, instrumentos o utensilios, resinas, gomas, y otros usados con fines medicinales, cosméticos o culturales (López, 2008).

México dispone de considerables reservas de material para la producción de celulosa a partir de fibras no maderables, tales como resinas, fibras, gomas, ceras, rizomas y otros (hongos, semillas, hojas, nopal, tallos, frutos, musgo, heno, etc.) (Semarnat, 2011; Tapia, 2008). La celulosa puede obtenerse de la planta virgen, pero también de los residuos generados por ellas. De esta forma se aprovecharía el excedente de los desechos producidos, se crearía un material con buenas aplicaciones y surgiría un nuevo mercado industrial (Semarnat, 2011; Tapia, 2008).

En el año 2011, la producción forestal no maderable en México fue de 63,9 miles de toneladas. Esta cifra es tan solo inferior en 3,8%, respecto a la producción del año anterior. La producción más alta en los últimos diez años se sitúa en 2003 con 97,6 miles de toneladas (Semarnat, 2011; Saval, 2012; Casey, 1990).

Con una combinación adecuada de fibras vegetales no maderables es posible producir pulpa celulósica de calidad. Entre las ventajas que presentan frente a las fibras maderables están un menor consumo de reactivos y de energía, además de producir menos residuos tóxicos durante su tratamiento (López, 2008).

El interés en utilizar los materiales fibrosos no maderables como los residuos agrícolas es múltiple:

  1. Sustituir, por lo menos parcialmente, la materia prima maderable para la fabricación de papel, disminuyendo por lo tanto la deforestación que da lugar a problemas ambientales graves.
  2. Disponer de residuos agrícolas, ya que la industria agrícola cuenta con grandes excedentes de las cosechas.
  3. Con el empleo de estas materias primas se podrían aumentar las producciones de pulpas y derivados, consiguiendo abastecer el consumo de fibras en México.

Pero es necesaria la caracterización de las fibras para conocer su composición química, su morfología y la cantidad que se genera. Con esto se pueden definir las tecnologías más apropiadas para su aprovechamiento y posterior tratamiento, aunado a un enfoque de responsabilidad ambiental.

El maíz es una planta herbácea anual, nativa del hemisferio norte, originaria de México desde hace unos 10 mil años y que se cultiva en todo el mundo. Representa una de las principales fuentes de alimentación para casi todas las comunidades de México. Las regiones ganaderas de Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Aguascalientes, Hidalgo, la región lagunera y otras, cada año destinan más maíz para la alimentación animal, ya sea para ensilaje o como forraje seco. Solo en Jalisco hay un estimado de 100,000 hectáreas dedicadas a usos forrajeros (Ron et al.,2006). La producción de biomasa residual que genera un cultivo de maíz (cañas, hojas de maíz, hojas de mazorca de maíz y mazorcas) fluctúa entre las 20 y 35 toneladas por hectárea y en el maíz de choclo (cañas y hojas), varía de 16 a 25 toneladas por hectárea (González, 1995; IDEA, 2007; Imba, 2011).

La caña de azúcar (Saccharum officinarum L.) es una gramínea tropical, un pasto gigante emparentado con el sorgo y el maíz. Procede del Extremo Oriente, de donde llegó a España en el siglo IX. En México apareció tras la Conquista, instalándose las primeras industrias azucareras en las partes cálidas del país, como parte de la colonización. Suministra 70% de la demanda internacional de azúcar, seguida de la remolacha. El azúcar se obtiene del jugo fresco y dulce de la caña, sus hojas y tallos se utilizan como forraje para el ganado. Hay diferentes tipos de azúcar, desde el piloncillo o panela hasta el azúcar refinado, los cuales se usan como alimento básico del hombre o como materia prima para la industria. Ésta lo transforma en alcohol etílico, ácido láctico, dextrosa y glicerina. (Rutiaga et al., 2002; Sidney, 1991; Matta, 1991). Es la principal actividad económica en 15 estados y 227 municipios de la república, donde se siembra y procesa caña de azúcar, aunque tiene presencia en 667 municipios (Aguilar et al., 2011). Los estados con mayor producción son Veracruz, seguido de Jalisco, donde se alcanzan las 6 toneladas anuales y Oaxaca (Sagarpa, 2010). Actualmente, y debido a los problemas medioambientales, se hace referencia a la caña de azúcar como fuente de biomasa para obtener energía renovable. Más de 70% de la producción de los residuos de la industria azucarera se destinan a la producción de bioetanol. El uso de la biomasa como energía representa en México 8% de la demanda de energía primaria y está centrada en el uso de leña residencial y de pequeñas industrias y en el uso de bagazo de caña en ingenios azucareros. Sin embargo, la bioenergía tiene un potencial mucho más amplio y podría convertirse en uno de los pilares del desarrollo sustentable del país. (Conafor, 2012).

Dado que las propiedades mecánicas del papel dependen no sólo de las propiedades morfológicas, sino también del contenido de lignina y celulosa, es importante conocer la proporción de estos en la materia prima fibrosa. Asimismo, la composición química indica el porcentaje de rendimiento teórico a obtener durante el proceso de transformación a pulpa, además de la cantidad de agentes químicos para su tratamiento. Además, debido a la gran cantidad de residuos que la industria agraria del maíz (aproximadamente 10 toneladas de residuos por hectárea) (Sener, 2011) y los ingenios azucareros (por cada tonelada de caña procesada se obtienen de 30 kg a 50 kg de este residuo) (Pérez et al., 2011) generan en México, se tendría una solución óptima para el problema del manejo y tratamiento de los mismos, así como para el aprovechamiento de los recursos naturales. Esto es importante puesto que estamos en una época crucial en el desarrollo futuro de la humanidad y dentro de un contexto integral sobre protección ambiental y sustentabilidad.

Objetivo

Elaborar bolsas a base de hoja de maíz.

Justificación

Hoy en día la contaminación por residuos plásticos representa un gran problema a nivel mundial ya que una gran parte de estos desechos se generan en casa de manera cotidiana.

Una bolsa hecha a base de hojas de maíz será biodegradable y tendrá una vida útil mayor a las bolsas plásticas que utilizamos diariamente.

Además esta bolsa no tendrá un impacto ambiental fuerte, ya que las hojas de maíz son biodegradables y fáciles de manipular, lo que hace que estas sean flexibles y ligeras; se podrán utilizar de manera cotidiana para actividades como ir de compras, almacenar objetos escolares, de trabajo o de casa, reduciendo así el consumo excesivo de bolsas plásticas.

Hipótesis

Si logramos elaborar bolsas a base de hoja de maíz entonces podremos presentar una alternativa biodegradable a las bolsas convencionales.

Método (materiales y procedimiento)

Materiales:

  • Hojas de maíz (dependiendo del tamaño de las bolsas)
  • Tijeras de punta fina
  • Pistola de silicón
  • Barras de silicón (las necesarias, dependiendo del tamaño de la bolsa)

Procedimiento:

  1. Cortar las hojas de maíz en tiras de aproximadamente 2 cm de ancho.
  2. Tejer las tiras.
  3. Pegar las tiras con el silicón caliente para obtener un mejor resultado y facilitar el proceso.
  4. Continuar tejiendo hasta obtener una placa de forma rectangular.
  5. Dar forma a la bolsa y pegar los lados.
  6. Añadir cierres o asas a la bolsa es opcional, así como pintarla con colorante vegetal.

Galería Método

Resultados

Obtuvimos una bolsa con dimensiones de 16*19*14 cm. Tiene una textura y color propios de la hoja de maíz. Aunque ésta puede pintarse si así se desea. Las asas miden 34 cm tomando en cuenta la punta del hombro hasta la parte superior de la bolsa. Cuenta con un forro interior de hoja d maíz para evitar que los objetos dentro de esta se atoren. Su costo estimado es de 25 pesos.

Galería Resultados

Discusión

Obtuvimos una bolsa con dimensiones de 16*19*14 cm. Tiene una textura y color propios de la hoja de maíz. Aunque ésta puede pintarse si así se desea. Las asas miden 34 cm tomando en cuenta la punta del hombro hasta la parte superior de la bolsa. Cuenta con un forro interior de hoja d maíz para evitar que los objetos dentro de esta se atoren. Su costo estimado es de 25 pesos.

Conclusiones

Actualmente la contaminación producida por bolsas plásticas representa uno de los mayores problemas en el ambiente a nivel global. Es por eso que elaborar una bolsa a base de hojas de maíz, el cual es un material biodegradable y además muy barato, le otorga un mejor uso a este pues se puede utilizar más de una vez, es fácil de elaborar, su costo no es muy elevado y tiene una fácil degradación a comparación de los productos plásticos que generalmente consumimos. Se pueden elaborar bolsas de distintos tamaños y dimensiones dependiendo de las necesidades de cada persona.

Es ligera y resistente lo cual la hace útil para almacenar distintos tipos de objetos dependiendo del modelo estas pueden tener un asa larga o corta. Esta bolsa puede ayudar a reducir el consumo de bolsas plásticas, reduciendo así los desechos provocados por esta.

Bibliografía

Biodisol, Cintaminación ambiental, disponible en http://www.biodisol.com/contaminacion-ambiental/el-problema-de-las-bolsas-de-plastico-el-impacto-ambiental-del-plastico-y-su-reciclado-contaminacion-ambiental-reciclado/ consultado el 23 de enero del 2019

Ecología verde, Impacto ambiental de las bolsas de plástico disponible en https://www.ecologiaverde.com/el-impacto-medioambiental-de-las-bolsas-de-plastico-es-enorme-4.html consultado el 12 de enero del 2019

Feel, Arte con totomoxtle, las hojas de maíz, disponible en http://revistafeel.com.mx/feel-lifestyle/arte-con-totomoxtle-las-hojas-de-maiz/ consultado el 7 de enero del 2019

Geo Innova, Bolsas de plástico vs Medio Ambiente, disponible en https://geoinnova.org/blog-territorio/bolsas-de-plastico-vs-medio-ambiente/ consultado el 12 de enero del 2019

Gob.mx, El totomoxtle; mucho más que forraje: materia prima hasta para la elaboración de artesanías, disponible en https://www.gob.mx/siap/es/articulos/el-totomoxtle-mucho-mas-que-forraje-materia-prima-hasta-para-la-elaboracion-de-artesanias?idiom=es consultado el 7 de enero del 2019

Polinter, Boletín técnico Las bolsas plásticas y su impacto ambiental disponible en http://polinter.com.ve/wp-content/uploads/2016/12/AMB-2-Las-bolsas-pla%CC%81sticas-y-su-impacto-ambiental.pdf  consultado el 7 de enero dl 2019

Scielo, disponible en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-04712012000300004 consultado el 23 de enero del 2019



pj─277─cm Bolsas a base de hoja de maíz.

Summary

Nowadays the contamination by plastic residues represents a big problem worldwide level since great part of these are generated in house of daily way. A bag made from corn husks will be biodegradable and will have a longer life than the plastic bags we commonly use. Alternatives to these products have been presented, but a totally effective solution to this problem has not been found. Corn leaves are a biodegradable and natural material that does not affect the environment like plastic bags, they are also easily obtained, they are flexible, light and they degrade quickly. We obtained a bag with dimensions of 16x19x14 cm. It has a texture and color typical of the corn leaf, it has an internal lining of corn leaves to prevent objects inside the bag from getting stuck. Its estimated cost is $ 25. It is light and resistant which makes it useful for storing different types of objects. This bag can reduce the consumption of plastic bags, reducing the waste produced by them. According to the information consulted it is necessary to soak the corn leaves for 15 minutes in hot water and let them dry to obtain a better result. It also suggests the use of prickly pear cactus for a better adhesion of the leaves. When developing the project we realized that soaking them is not necessary, therefore, letting them dry is also not necessary since an equally useful result is obtained.

Research Question

How to elaborate bags based on corn husk?

Problem approach

Currently, worldwide pollution by plastics, especially bags, has increased. This has caused severe damage in different ecosystems, causing oceans and other spaces to be full of this plastic waste. It is estimated that by 2050 there will be more plastic in the ocean than fish.

Since its invention, humans have used plastic to produce different objects that have benefited humanity in many ways. However, this has also represented a problem, since the production and mass consumption of these disposables is one of the main causes of pollution both in the country and the world.

Alternatives to these products have been presented but no solution to this problem has been found. The consumption of plastic bags increases because it is very common to use them for different activities and needs.

Plastic is an immensely versatile material, and ideal for a wide range of industrial and consumer applications. In contrast, corn leaves are a natural biodegradable material that does not affect the environment as do plastic bags. In addition, they are easily obtained, they are flexible and light and degrade quickly.

Background

Por qué las bolsas de plástico contaminan el medio ambiente

Las bolsas de plástico consumen grandes cantidades de energía para su fabricación, están compuestas de sustancias derivadas del petróleo, que pueden tardar en degradarse más de medio siglo. Asimismo, las bolsas serigrafiadas pueden contener residuos metálicos tóxicos.

La gran mayoría acaba siendo desechada sin control, contaminando tanto las ciudades como los ecosistemas naturales. En el mar su impacto puede ser letal para animales como tortugas, ballenas o delfines, que mueren tras ingerirlas o enredarse en ellas. Por todo ello y más, el impacto medioambiental de las bolsas de plástico es mucho peor de lo que puede parecer en un principio.

Cómo reducir las bolsas de plástico y su impacto

Estados Unidos y la Unión Europea consumen el 80% de la producción mundial, aunque su generalización en los países en vías de desarrollo está agravando el problema. En España, cada ciudadano consume de media al año 238 bolsas de plástico: más de 97.000 toneladas, según Cicloplast, que agrupa a fabricantes y distribuidores de bolsas, de las que apenas se recicla el 10%.

Por ello, algunos países están planteando diversas medidas para reducir el uso de bolsas de plástico. Una posible solución es sustituir el material de estas bolsas por otros materiales totalmente biodegradables. En España, el Ministerio de Medio Ambiente pretende en pocos años que el 70% de las bolsas posean dicha propiedad. En Francia, una Ley de 2005 sobre Política Agraria dispone que en 2010 todas las bolsas de plástico debieran ser biodegradables. Asimismo, las campañas de sensibilización en este país han conseguido que se reduzca en un 20 % la utilización de las bolsas convencionales.

Asimismo, se están creando cada vez más inventos para limpiar los océanos de plástico.

“Se necesitan 5 minutos para producir una bolsa de plástico, su vida útil es aproximadamente de 12 minutos y sin embargo tarda siglos en degradarse en el medio ambiente“(La red verde). Además por cada unidad que se produce se generan 4 gr de CO2, contribuyendo al efecto invernadero y al cambio climático.

Este residuo generalmente acaba los océanos donde tiene un efecto devastador en la fauna y la flora marina. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente(PNUMA), entre un 70 y 90% de los residuos acuáticos que se encuentran en las playas son plásticos.

El 89% de las bolsas se suelen usar una única vez antes de acabar como residuos. En Europa se consumen al año 100.000 millones de bolsas, o 200 bolsas por cada ciudadano, de las cuales sólo se recicla un 6.6% y más de 8.000 millones de bolsas de plástico acaban como basura incontrolada, muchas veces vertidas en el mar, con las consecuencias negativas  sobre el medio ambiente.

Según los estudios que manejan en Bruselas, el 94% de las aves del mar del Norte tienen restos de plástico en el estómago, en la costa de la Toscana, al otro extremo de Europa, el 73% de los residuos plásticos que recogen los barcos arrastreros son bolsas y las tortugas marinas suelen confundir las bolsas con medusas (de las cuales se alimentan).

El pleno del Parlamento Europeo respaldó el pasado abril una norma que obliga a los Estados miembros a reducir al menos un 80% el uso de bolsas de plástico ligeras de aquí al 2019 como medida de protección para el medio ambiente. Esta nueva normativa tendrá que ser transpuesta a la legislación de caca uno de los estados miembros, obligando a estos a tomar medidas para reducir el uso de bolsas de plástico al menos un 50% para 2017 y un 80% en 2019.

Los estados miembros estarán obligados a realizar determinadas acciones encaminadas a la reducción del uso de las bolsas de plástico como:

  • La fijación de precios reducidos para las bolsas biodegradables.
  • El uso de impuestos o tasas.
  • Restricciones a la colocación en el mercado, impidiendo su distribución gratuita, excepto las que se usan para envolver carne y pescado.

En España ya se han dado pasos en esta dirección disminuyendo el consumo de las bolsas de plástico en casi un 50%, pasando de 315 bolsas por persona en el 2007 a 170 bolsas por persona en 2012. Si bien esta reducción se debe en su mayoría a la puesta en marcha de un sistema de cobro de las bolsas tanto en las grandes superficies como en los pequeños supermercados de barrio, más que a una concienciación del impacto negativo que producen las bolsas de plástico sobre el entorno.

En conclusión, podemos decir que si bien se están haciendo progresos para disminuir el uso de bolsas de plástico, queda mucho trabajo de concienciación ciudadana respecto a los efectos negativos sobre el medio ambiente que tiene la utilización de bolsas de plástico . Además de la concienciación, se deben proponer al usuario otras alternativas a su utilización como por ejemplo bolsas biodegradables de fécula de patata, bolsas reutilizables de propileno reciclado, bolsas de algodón y el carro de la compra  plegable.

El problema de las bolsas de plástico es su condición de “un solo uso”, no que sean de plástico. Existe, en ocasiones, un uso abusivo e indiscriminado de las bolsas en los comercios. Esto, unido a que cada vez las bolsas son de menor espesor, se reutilizan menos, tienen menor valor para el consumidor y, con frecuencia, se abandonan en lugares inadecuados provocando un impacto estético en el paisaje. Es aconsejable reducir su consumo, realizar un consumo más responsable, sin olvidar ofrecer alternativas al consumidor adecuadas a su estilo de vida que, además, supongan el menor impacto ambiental posible comparando todas las alternativas.

Todos los estudios científicos de impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida completo apuntan a las siguientes características que deben reunir las bolsas de comercio para conformar un escenario ideal desde el punto de vista ambiental:

  • bolsas que sean reutilizables,
  • bolsas que se destinen a un segundo uso como bolsa de basura y
  • bolsas de gran espesor para que disminuya el riesgo de su abandono.

En ese escenario, las bolsas de plástico reutilizables constituyen la mejor de las soluciones desde el punto de vista ambiental tanto en términos de consumo de energía y agua como en cuanto al impacto ambiental de las emisiones de CO2 y otras.

Las bolsas biodegradables, también pueden ser parte de la solución si son reutilizables, existe la garantía de que van al destino de compost y no se confunden con las que van al circuito del reciclado.

Cómo identificar a los plásticos

Los números que aparecen dentro de las flechas en seguimiento se refieren a distintos tipos de plásticos usados para fabricar productos y recipientes de plástico.

El Código de Identificación de Plástico sigue siendo uno de los programas más exitosos y duraderos de administración de productos de la industria. El simple y eficaz sistema de numeración de “1 a 7”  identifica la composición de la resina de los envases de plástico (y otros artículos destinados a ser reciclados)

El sistema de numerado se basa en una guía voluntaria de plásticos elaborada por la Sociedad de la Industria de Plásticos (SPI) en el año 1988.

¿Qué significan los números que identifican a los plásticos?

  • PET (Polietileno tereftalato). El PET se usa en la producción de botellas para refresco, jarras de mantequilla de maní, etc. El PET puede reciclarse para obtener relleno de fibra para bolsas de dormir, fibras para alfombras, cuerdas y almohadas.
  • HDPE (Polietileno de alta densidad). El HDPE se encuentra en jarras de leche, tubos de mantequilla, botellas de detergente, botellas de aceite para motor, etc. El HDPE puede ser reciclado en macetas, botes de basura, conos de obstrucción de tráfico y botellas de detergente.
  • V (Cloruro de polivinilo). El PVC se usa en botellas de champú, botellas para aceite de cocina, artículos de servicio para comida rápida, etc. El PVC puede ser reciclado en tubos de drenaje e irrigación.
  • LDPE (Polietileno de baja densidad). El LDPE se encuentra en bolsas de supermercado, bolsas de pan, plástico para envolver, parte superior en los tubos de margarina, etc. El LDPE puede ser reciclado en nuevas bolsas de supermercado.
  • PP (Polipropileno). El PP es usado en la mayoría de recipientes para yogurt, sorbetes, botellas de miel para hotcakes, tapas de botella, etc. El PP puede ser reciclado en viguetas de plástico, cajas de baterías para autos, peldaños para registros de drenaje.
  • PS (Poliestireno). El PS se encuentra en tazas desechables para bebidas calientes, materiales de empaquetado (maní), y bandejas de carne. El PS puede ser reciclado en viguetas de plástico, cajas de cintas para casetes y macetas.
  • OTRO. Esta es normalmente una mezcla de varios plásticos, como botellas de catsup para exprimir, platos para hornos de microondas, etc. Otro (número 7) normalmente no se recicla porque es una mezcla de distintos tipos de plásticos.

Cómo se elaboran recipientes de plástico

Existen dos métodos para elaborar recipientes de plástico, moldeado por soplado y moldeado por inyección. El moldeado por soplado produce botellas con cuello (botellas de champú) mientras que el moldeado por inyección produce tubos (tubos de margarina).

No todos los artículos de plástico para el consumidor se identifican con códigos de número. Algunos productos de plástico simplemente no se ajustan al sistema numérico que identifica a los plásticos usados en recipientes para el consumidor. En realidad, existen miles de distintas variedades de resinas plásticas o mezclas de resinas que son elaboradas para satisfacer las necesidades de los productos en particular.

Algunos números y tips relacionados al plástico

  • El origen de todos los plásticos es el petróleo.
  • Cinco botellas PET rinden suficiente fibra para una camiseta extra grande o un pie cuadrado de alfombra. Unas 1,200 botellas de refresco podrían cubrir de alfombra el piso de una sala promedio.
  • La mitad de todas las alfombras de poliéster fabricadas en los Estados Unidos se hace de botellas recicladas de plástico.
  • Veinticinco botellas de dos litros son necesarias para hacer un suéter.
  • Cinco botellas PET de dos litros rinden suficiente relleno de fibra para una chaqueta para esquiar.
  • Bastan 35 botellas PET de dos litros para hacer suficiente relleno de fibra para una bolsa de dormir.
  • El plástico hace el ocho por ciento por peso de nuestra basura, pero es 24 por ciento del volumen.
  • Las botellas de plástico tardarán más de 500 años para descomponerse.

Alternativas al reciclado de bolsas de plástico

Algunas de las alternativas al uso de las bolsas de plástico y su impacto medioambiental.

  1. Bolsas de rafia: su producción y transporte (en países asiáticos), así como su tratamiento para reutilizarla, que requiere ser lavada, son costes medioambientales tanto o más importantes que los derivados del material con el que se fabrica la bolsa de polietileno. Sin medirlos y cuantificarlos no se puede estar seguro sobre que sea una mejor alternativa medioambiental.
  2. Bolsas biodegradables: los materiales biodegradables aún no están en situación de abastecer ni siquiera un escaso porcentaje de la demanda. Es muy loable que desde los centros de investigación se siga estudiando sobre su aplicabilidad, rentabilidad y fuentes de origen pero una solución se debe aplicar cuando se soporte sólidamente su sostenibilidad, nunca antes. Las bolsas biodegradables pueden tener magníficas aplicaciones dadas sus propiedades y su actual capacidad de producción, como por ejemplo las bolsas para excrementos de animales. Pero un producto de uso masivo con alta demanda a todos los niveles sociales tiene otras consideraciones que dependen mucho de la fuente del material con el que se fabrica. La patata (papa) y el maíz son recursos renovables pero no ilimitados en el tiempo y tienen un coste de oportunidad alimenticio.
  3. Bolsas de papel: igualmente su bondad medioambiental está medida por su capacidad de reciclaje que exactamente en la misma medida depende del comportamiento del usuario.

El problema de las bolsas de plástico, el impacto ambiental del plástico y su reciclado.Contaminación ambiental, reciclado

En los últimos años ha habido un aumento en el debate acerca del impacto ambiental que tiene el uso de las bolsas plásticas. Esta preocupación ha llevado a algunos gobiernos a crear leyes que restringen o incluso prohíben el uso de este tipo de bolsas. Los principales argumentos contrarios al uso de las bolsas plásticas son: el problema de la adecuada disposición final de las bolsas y el hecho de que éstas pueden durar muchos años antes de degradarse, lo cual ha generado, en algunos sectores de la sociedad, la idea de que el uso de este tipo de bolsa debe ser prohibido, pero, por otro lado, se plantea la gran interrogante: ¿cuál tipo de bolsas deberíamos utilizar en vez de las de polietileno (PE)? Algunos estados de los EE.UU. han adoptado algún tipo de prohibición o impuestos para el uso de bolsas plásticas, mientras que en Europa se estudia la posibilidad de prohibir en toda la Comunidad Europea el uso de bolsas plásticas que no sean biodegradables. En el Continente Asiático, también hay países, como China y Filipinas, que han realizado prohibiciones a las bolsas plásticas, al igual que en Latinoamérica, representada por México y Argentina, quienes ya tienen leyes que prohíben el uso de bolsas plásticas que no sean biodegradables. Sin embargo, en muchas de esas legislaciones la definición de biodegradación no sigue las normas internacionales, se confunde con la degradación por exposición ambiental o no es ni siquiera presentada. Algunos países, como Francia, Australia y el Reino Unido, han financiado estudios que determinan el impacto ambiental de las distintas opciones que se tienen para sustituir las bolsas desechables de polietileno de alta densidad (PEAD). Las conclusiones más resaltantes de estos estudios son: a) El impacto ambiental de todos los tipos de bolsas está dominado por el uso de los recursos y la etapa de producción, mientras que el transporte, uso secundario y disposición final tienen un mínimo impacto. b) Sin importar el tipo de bolsa utilizada, la clave para reducir el impacto ambiental está en reutilizar la bolsa tantas veces como sea posible, ya sea como bolsa de supermercado o cualquier otro uso secundario. 2 Análisis del Ciclo de Vida. El Análisis del Ciclo de Vida es un método estandarizado que permite comparar el impacto ambiental de la producción, uso y disposición de un producto o algún servicio prestado durante todo su ciclo de uso. Es decir, el Análisis de Ciclo de Vida identifica el uso de materiales y energía, emisiones y flujo de desperdicios del producto, servicio o proceso que produce durante la totalidad de su ciclo de uso, para determinar su desempeño en cuanto al impacto en el medio ambiente. Algunas de las etapas en el ciclo de uso de una bolsa que se consideran en un análisis de ciclo de vida son: Extracción y producción de la materia prima: bien sea la extracción de recursos naturales, como el gas o la siembra, y el proceso que luego lleva a producir la materia prima tal como: polietileno, polipropileno, papel, algodón, almidón/poliéster. Embalaje: tanto el embalaje de la materia prima como de las bolsas también son tomados en cuenta como parte del impacto ambiental. Proceso de producción de las bolsas: la energía utilizada en la transformación de la resina en bolsas es considerada en el análisis de ciclo de vida. Transporte: se considera el transporte de la materia prima hasta el transformador, del producto terminado, ya empacado, desde el transformador hacia su destino final (tomando en cuenta todos los almacenes intermedios) y el sistema de recolección de basura. Disposición final: el manejo de los desechos de las bolsas se debe considerar en este método. Existen varios métodos para el manejo de desechos entre los que están: rellenos sanitarios, incineración, reciclado mecánico y compostaje (permitir su descomposición por la acción de agentes bacterianos y microbianos presentes en el suelo).

Reciclado y reuso: se incluye dentro del ciclo de vida para modelar el impacto que tiene el uso secundario, el reciclado y la materia prima que se deja de usar al reciclar las bolsas. 3 Materiales utilizados para fabricar bolsas. Entre los materiales más utilizados para la fabricación de las bolsas se encuentran: Polietileno de alta densidad (PEAD): son las bolsas más utilizadas en los supermercados. Son livianas y con un espesor muy bajo. PEAD con aditivo pro-degradante: este tipo de bolsa incluye un aditivo que promueve una degradación acelerada del polietileno. Son las comúnmente llamadas bolsas ecológicas e incluso bolsas biodegradables; éste último término es incorrecto en este contexto. Polietileno de baja densidad (PEBD): estas bolsas son de mayor espesor y por tanto no son transparentes. Se utilizan generalmente en lugares como las ferreterías, donde el peso de los productos es mayor, o su forma requiere de una resistencia al desgarre que la bolsa de PEAD no puede proporcionar. Polipropileno (no-tejidas): esta bolsa es de un espesor mayor y por tanto con mayor resistencia, que puede ser reutilizada muchas veces. Polipropileno (tejidas): estas bolsas son tejidas y generalmente tienen algún inserto que les da forma. Estas bolsas pueden y deberían ser reutilizadas muchas veces debido a su gran resistencia. Tela de algodón: bolsa tejida de algodón que puede y debe ser reutilizada muchas veces. Papel: Bolsas usadas por algunas tiendas para transportar pocos objetos de bajo peso (el ejemplo más común es el pan). Si se humedecen pierden su resistencia y se rompen fácilmente. Biopolímeros: estas bolsas plásticas están generalmente compuestas por un polímero fabricado a partir de algún almidón extraído del maíz, la patata o el trigo, por ejemplo. Una bolsa fabricada de biopolímeros no necesariamente es biodegradable: por ejemplo, el polietileno obtenido a través de la polimerización de etileno destilado de la caña de azúcar es esencialmente el mismo polietileno obtenido de etileno destilado del gas natural asociado al petróleo, aunque su impacto ambiental sea menor. 4 Evaluación del impacto ambiental de las bolsas plásticas. El impacto ambiental producido al elaborar una bolsa toma en cuenta todas las etapas del ciclo de vida descritas en la sección 2. Para valorar adecuadamente el impacto ambiental ocasionado por la producción de las bolsas se cuantifican varias categorías de contaminación y/o contribución al calentamiento global. Las categorías comúnmente consideradas y encontradas en algunos estudios, tales como los realizados por la Agencia Ambiental del Reino Unido: “Análisis de ciclo de vida de bolsas de supermercados” (1) y “Análisis del impacto ambiental de los plásticos oxo-degradables durante su ciclo de uso” (2); y los realizados en Australia: “Bolsas plásticas para compras – Análisis de impuestos e impacto ambiental” (3) y “El impacto de las bolsas degradables en Australia” (4), son:  Potencial de calentamiento global: es una medida de cuánto gas (que produce el efecto invernadero tales como CO2, metano, óxido nitroso) de una masa dada contribuye al calentamiento global. Está medido en equivalentes de kilogramos de CO2. Agotamiento abiótico: esta categoría se refiere al consumo y, por tanto, agotamiento de los recursos no vivos, tales como: combustibles fósiles, minerales, arcillas, entre otros. Se mide en equivalentes de kilogramos de antimonio (Sb). Oxidación fotoquímica: es la medida de desechos que potencialmente crean fotoxidantes.

La formación de niebla de oxidantes fotoquímicos (smog) que se producen por la reacción de foto-oxidantes con la radiación UV origina ozono en la tropósfera. La oxidación fotoquímica se mide en equivalentes de etileno.  Eutrofización: consiste en la adición de nutrientes al suelo o al agua que ocasiona el incremento de biomasa, alterando el equilibrio ecológico, favoreciendo el crecimiento de unas formas de vida y perjudicando otras. El nitrógeno y el fósforo son dos de los nutrientes con mayor influencia en la eutrofización. La eutrofización se mide en términos de equivalentes de fosfato (PO4 3- ).  Acidificación: resulta de la deposición de ácidos, lo cual ocasiona una reducción del pH, del contenido de minerales y aumenta las concentraciones del potencial tóxico de los elementos en el suelo. Los mayores contaminantes en este rubro son: SO2, NOx, HCL y NH3. La acidificación se mide en términos de equivalentes de SO2. Toxicidad: es el grado con el cual una sustancia es capaz de producir enfermedad o dañar a un organismo expuesto. La toxicidad se mide en términos de equivalencia de di-clorobenzeno. 5 Impacto ambiental de las bolsas plásticas. En el estudio realizado en el Reino Unido, durante el los años 2006 y 2007, titulado “Análisis de ciclo de vida de bolsas de supermercados” (1), que fue financiado y promovido por la Agencia Ambiental del Gobierno de Inglaterra y Wales, ente público independiente, se consideraron las bolsas fabricadas por los materiales descritos en la sección 3, excluyendo los biopolímeros y las bolsas de polipropileno tejido. En ese estudio se realizó un Análisis del Ciclo de Vida de los distintos tipos de bolsas. Para ello, se definió la cantidad de bolsas que un británico común utiliza mensualmente en sus compras en el supermercado. Este número se calculó para cada uno de los tipos de bolsas, tomando en cuenta la capacidad de cada bolsa y el peso que resiste, así como los hábitos de compras de los británicos. En la Tabla 1 se muestran los datos básicos de cada uno de los tipos de bolsas que comúnmente se encuentran en los supermercados del Reino Unido. Tabla 1. Datos de los tipos de bolsas estudiados. Valores referidos por bolsa Tipo de bolsa Volumen (l) Peso (g) Artículos a empacar PEAD 19,1 8,12 5,88 PEAD c/prodegradante 19,1 8,27 5,88 PEBD 21,5 34,94 7,96 PP 19,8 115,83 7,30 Poliéster-Almidón 19,1 16,49 5,88 Papel 20,1 55,20 7,43 Algodón 28,7 183,11 10,59 A partir de los datos mostrados en la Tabla 1, y considerando que cada británico en promedio compra unos 483 artículos, se obtuvo el consumo mensual de bolsas por cada tipo, a través de encuestas y consultas a los diversos proveedores de productos. Para el cálculo de cada una las categorías de impacto ambiental descritos en la sección 4 se utilizaron cada una de las etapas del ciclo de vida de una bolsa descritas en la sección 2. Los resultados obtenidos en el estudio de la Agencia Ambiental de Inglaterra y Wales (1) se muestran a continuación para cada una de las categorías descritas en la sección 4. 5.1 Calentamiento global y aporte de cada etapa del ciclo de vida sobre el potencial total. En la Figura 1 se muestra el potencial de calentamiento global (PCG) de cada uno de los tipos de bolsas. Estos valores se obtuvieron considerando.

 

El totomoxtle; mucho más que forraje: materia prima hasta para la elaboración de artesanías.

De cada hoja se pueden obtener de 8 a 10 hojas de maíz.
El totomoxtle, conocido comúnmente como la cáscara u hoja que cubre la mazorca, se usa normalmente por los campesinos para dar de comer a los animales, otro de los usos más comunes es para la elaboración de los tradicionales tamales, pero se han descubierto muchos beneficios en el arte de las manualidades que se pueden obtener de esta hoja, así las personas obtienen un mejor desarrollo económico para el progreso del núcleo familiar.
Actualmente se desconoce la fecha en que realmente surgió la idea de usar hojas de maíz para crear manualidades, entre los diferentes diseños que se pueden elaborar del totomoxtle podemos mencionar algunos como arreglos con flores de toda índole, algunas figuras como cristos, payasitos, angelitos, aretes, ramos, novias, bailarines, imágenes religiosas y hasta vestidos de novia, todos con este material único.
El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) le da seguimiento a los diferentes tipos de maíz que se produce en el país; maíz grano amarillo, maíz grano azul, maíz grano blanco, maíz grano de color, maíz forrajero, maíz palomero, maíz pozolero y elote.

Para 2016 se reportó una superficie sembrada de 8.4 millones de hectáreasen total, donde tan solo el maíz grano blanco aportó 84.0%. Además, se generó un valor de la producción de 110,073 millones de pesos, entre el maíz grano blanco y amarillo aportaron 90.2%. Ahora, si se considera que de cada mazorca se aprovechan entre ocho a 10 hojas, resulta que se obtiene un material que para muchos pudiera parecer desecho; sin embargo, las y los mexicanos han sabido sacarle el máximo provecho para crear diferentes productos.
El maíz forma parte fundamental de la vida del mexicano, desde la época prehispánica este producto figuró como una gestación divina, incluso algunos grupos nahuas establecieron la equivalencia entre el cuerpo humano y la planta a la que llamaban “nuestra carne”.
El maíz está presente como alimento diario, pero el resto no se desperdicia, ya que las hojas que cubren a la mazorca —totomoxtles— se cortan en el momento de la cosecha.
Se requiere de cierto cuidado para desprenderlas y guardarlas, las hojas completas se utilizarán de manera especial para los tamales, las cuales se juntan haciendo bultos homogéneos de 20, 50 o 100 hojas para ser vendidos.
El olote servirá para los animales en tiempo de sequía y como combustible para atizarle al fogón, por lo que todas las partes de esta planta sirven, nada es desperdiciado.
Lo cierto que es que el totomoxtle siempre va a tener una utilidad, por muy pequeña que esta sea; en la actualidad es un material muy utilizado por artesanos, quienes con creatividad y sensibilidad logran piezas decorativas evitando su desperdicio y creando un ingreso para muchas familias.
Podemos encontrar esta artesanía en varios estados de la República principalmente en aquellos estados cuya principal forma de vida es la agricultura.
Algunos de los estados donde tiene mayor presencia son: Tlaxcala, Puebla, Oaxaca y Chiapas, aunque en la actualidad esta actividad se ha dispersado por casi todos los estados del país, esto a causa de la falta de empleos.
Es por esto que los artesanos han ido buscando nuevos espacios dónde vender sus productos y se han diversificado más ya que no solo se enfocan en productos típicos sino que buscan modernizarse. Un ejemplo es la creación de personajes populares con la técnica del totomoxtle, personajes como superhéroes o caricaturas de moda.
La hoja del elote no solo se utiliza para envolver tamales u otros alimentos como la carpa, la huevera o los dulces de Tabasco; son lienzos que sirven para realizar obras de arte en forma de angelitos, muñecas, coronas navideñas, vírgenes, misterios (las imágenes del nacimiento) y, en general, todo lo que la imaginación del artesano le permita crear.
En cuanto al costo o precio de estas artesanías, depende del producto, diseño y tamaño. Por ejemplo, hay canastas pequeñas de 40 pesos o un trío de charras que se ofrece hasta en 500 pesos.

Las hojas de maíz

Teniendo en cuenta que el ciclo del papel inicia en el bosque, es de vital importancia para las industrias de la celulosa y del papel, impulsar en la medida de lo posible el desarrollo forestal y la utilización racional de los recursos forestales. Es necesario complementar lo anterior con una cultura del reciclaje, con la utilización de los residuos generados con otras fibras utilizadas en la fabricación de celulosa y la producción sustentable del papel; todo ello en la búsqueda de un desarrollo con calidad y beneficios ambientales, económicos y sociales de trascendencia para las generaciones actuales y las futuras. (Conafor, 1992; Prado, 2007).

De acuerdo con la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los productos forestales no madereros (PFNM) son bienes de origen biológico, distintos de la madera, derivados del bosque, de otras áreas forestales y de los árboles fuera de los bosques. Los PFNM pueden recolectarse en forma silvestre o producirse en plantaciones forestales o sistemas agroforestales. Estos productos, en su gran mayoría de origen vegetal, son utilizados como alimentos y aditivos alimentarios (semillas comestibles, hongos, frutos, condimentos, aromatizantes), fibras, instrumentos o utensilios, resinas, gomas, y otros usados con fines medicinales, cosméticos o culturales (López, 2008).

México dispone de considerables reservas de material para la producción de celulosa a partir de fibras no maderables, tales como resinas, fibras, gomas, ceras, rizomas y otros (hongos, semillas, hojas, nopal, tallos, frutos, musgo, heno, etc.) (Semarnat, 2011; Tapia, 2008). La celulosa puede obtenerse de la planta virgen, pero también de los residuos generados por ellas. De esta forma se aprovecharía el excedente de los desechos producidos, se crearía un material con buenas aplicaciones y surgiría un nuevo mercado industrial (Semarnat, 2011; Tapia, 2008).

En el año 2011, la producción forestal no maderable en México fue de 63,9 miles de toneladas. Esta cifra es tan solo inferior en 3,8%, respecto a la producción del año anterior. La producción más alta en los últimos diez años se sitúa en 2003 con 97,6 miles de toneladas (Semarnat, 2011; Saval, 2012; Casey, 1990).

Con una combinación adecuada de fibras vegetales no maderables es posible producir pulpa celulósica de calidad. Entre las ventajas que presentan frente a las fibras maderables están un menor consumo de reactivos y de energía, además de producir menos residuos tóxicos durante su tratamiento (López, 2008).

El interés en utilizar los materiales fibrosos no maderables como los residuos agrícolas es múltiple:

  1. Sustituir, por lo menos parcialmente, la materia prima maderable para la fabricación de papel, disminuyendo por lo tanto la deforestación que da lugar a problemas ambientales graves.
  2. Disponer de residuos agrícolas, ya que la industria agrícola cuenta con grandes excedentes de las cosechas.
  3. Con el empleo de estas materias primas se podrían aumentar las producciones de pulpas y derivados, consiguiendo abastecer el consumo de fibras en México.

Pero es necesaria la caracterización de las fibras para conocer su composición química, su morfología y la cantidad que se genera. Con esto se pueden definir las tecnologías más apropiadas para su aprovechamiento y posterior tratamiento, aunado a un enfoque de responsabilidad ambiental.

El maíz es una planta herbácea anual, nativa del hemisferio norte, originaria de México desde hace unos 10 mil años y que se cultiva en todo el mundo. Representa una de las principales fuentes de alimentación para casi todas las comunidades de México. Las regiones ganaderas de Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Aguascalientes, Hidalgo, la región lagunera y otras, cada año destinan más maíz para la alimentación animal, ya sea para ensilaje o como forraje seco. Solo en Jalisco hay un estimado de 100,000 hectáreas dedicadas a usos forrajeros (Ron et al.,2006). La producción de biomasa residual que genera un cultivo de maíz (cañas, hojas de maíz, hojas de mazorca de maíz y mazorcas) fluctúa entre las 20 y 35 toneladas por hectárea y en el maíz de choclo (cañas y hojas), varía de 16 a 25 toneladas por hectárea (González, 1995; IDEA, 2007; Imba, 2011).

La caña de azúcar (Saccharum officinarum L.) es una gramínea tropical, un pasto gigante emparentado con el sorgo y el maíz. Procede del Extremo Oriente, de donde llegó a España en el siglo IX. En México apareció tras la Conquista, instalándose las primeras industrias azucareras en las partes cálidas del país, como parte de la colonización. Suministra 70% de la demanda internacional de azúcar, seguida de la remolacha. El azúcar se obtiene del jugo fresco y dulce de la caña, sus hojas y tallos se utilizan como forraje para el ganado. Hay diferentes tipos de azúcar, desde el piloncillo o panela hasta el azúcar refinado, los cuales se usan como alimento básico del hombre o como materia prima para la industria. Ésta lo transforma en alcohol etílico, ácido láctico, dextrosa y glicerina. (Rutiaga et al., 2002; Sidney, 1991; Matta, 1991). Es la principal actividad económica en 15 estados y 227 municipios de la república, donde se siembra y procesa caña de azúcar, aunque tiene presencia en 667 municipios (Aguilar et al., 2011). Los estados con mayor producción son Veracruz, seguido de Jalisco, donde se alcanzan las 6 toneladas anuales y Oaxaca (Sagarpa, 2010). Actualmente, y debido a los problemas medioambientales, se hace referencia a la caña de azúcar como fuente de biomasa para obtener energía renovable. Más de 70% de la producción de los residuos de la industria azucarera se destinan a la producción de bioetanol. El uso de la biomasa como energía representa en México 8% de la demanda de energía primaria y está centrada en el uso de leña residencial y de pequeñas industrias y en el uso de bagazo de caña en ingenios azucareros. Sin embargo, la bioenergía tiene un potencial mucho más amplio y podría convertirse en uno de los pilares del desarrollo sustentable del país. (Conafor, 2012).

Dado que las propiedades mecánicas del papel dependen no sólo de las propiedades morfológicas, sino también del contenido de lignina y celulosa, es importante conocer la proporción de estos en la materia prima fibrosa. Asimismo, la composición química indica el porcentaje de rendimiento teórico a obtener durante el proceso de transformación a pulpa, además de la cantidad de agentes químicos para su tratamiento. Además, debido a la gran cantidad de residuos que la industria agraria del maíz (aproximadamente 10 toneladas de residuos por hectárea) (Sener, 2011) y los ingenios azucareros (por cada tonelada de caña procesada se obtienen de 30 kg a 50 kg de este residuo) (Pérez et al., 2011) generan en México, se tendría una solución óptima para el problema del manejo y tratamiento de los mismos, así como para el aprovechamiento de los recursos naturales. Esto es importante puesto que estamos en una época crucial en el desarrollo futuro de la humanidad y dentro de un contexto integral sobre protección ambiental y sustentabilidad.

Objective

To elaborate bags based on corn husk.

Justification

Nowadays the contamination by plastic waste represents a worldwide issue since a great part of this waste is generated at home everyday.
A bag made from corn husks will be biodegradable and will have a useful long-life.
In addition, this bag will not have a strong environmental impact; corn leaves are biodegradable and easy to handle, which makes them flexible and light; it can be used on a daily basis for activities such as shopping, storing school work or home objects, thus reducing the consumption of plastic bags.

Hypothesis

If we manage to make bags based on corn husk, we can present a biodegradable alternative to conventional bags.

Method (materials and procedure)

Materials:

  • Corn leaves (depending on the size of the bags)
  • Fine-tipped scissors
  • Silicone gun
  • Silicone bars (the necessary, depending on the size of the bag)

Procedure:

  1. Cut the corn husks into strips about 2 cm.
  2. Wide strips.
  3. Press the strips with hot silicone to obtain a better result and facilitate the process.
  4. Continue weaving until you get a rectangular shaped plate.
  5. Shape the bag and stick the sides.
  6. Add closures or handles to the bag is optional, as well how to paint it with vegetable coloring.

Results

We obtained a bag with dimensions of 16 * 19 * 14 cm. It has a texture and the typical color of the corn husk. Although this can be painted if desired. The handles measure 34 cm taking into account the tip of the shoulder to the top of the bag. It has an inner cornice lining to prevent the objects inside it from getting stuck. Its estimated cost is 25 pesos.

Discussion

According to the information consulted, it is necessary to soak the leaves in hot water and let them dry for 20 minutes to obtain a better result when knitting and making the bags. It also suggests the use of prickly pear cactus for a better adhesion of the leaves. However, when developing the project we realized that soaking them is not necessary, therefore letting them dry is not necessary either, since an equally useful result is obtained. As for the prickly pear cactus this is not a good option since it does not work at the moment of pasting the leaves.

Conclusions

Nowadays the pollution produced by plastic bags represents one of the biggest problems in the global environment. That is why to make a bag based on corn leaves, which is a biodegradable material and also very cheap, gives a better use to this because it can be used more than once, it is easy to elaborate, its cost is not very high and has an easy degradation compared to the plastic products that we usually consume. You can make bags of different sizes and dimensions depending on the needs of each person.

It is light and resistant which makes it useful for storing different types of objects depending on the model these can have a long or short handle. This bag can help reduce the consumption of plastic bags, thus reducing the waste caused by them.

Bibliography

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Feel, Arte con totomoxtle, las hojas de maíz, disponible en http://revistafeel.com.mx/feel-lifestyle/arte-con-totomoxtle-las-hojas-de-maiz/ consultado el 7 de enero del 2019

Geo Innova, Bolsas de plástico vs Medio Ambiente, disponible en https://geoinnova.org/blog-territorio/bolsas-de-plastico-vs-medio-ambiente/ consultado el 12 de enero del 2019

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