Mamíferos terrestres que volvieron al mar.


Categoría: Pandilla Kids (3ro., 4to., 5to. y 6to. Año de primaria)
Área de participación: Biología

Asesor: ALMA ORTIZ HERNANDEZ

Autor: Lorena Tiare Guridi Nava ()

Grado:

Resumen

¿Alguna vez has observado mamíferos marinos? ¿Sabías que estos animales se dividen en dos grandes grupos llamados cetáceos y sirenios? ¿Te has puesto a pensar porque muchos de ellos presentan las mismas características físicas que los mamíferos terrestres?

Todos sabemos que la vida en nuestro planeta surgió en el mar y eventualmente salió de éste para poblar la Tierra. Sin embargo, luego de millones de años algunos grupos de mamíferos terrestres decidieron volver a los océanos en donde a través de diferentes etapas evolutivas lograron adaptarse a su nuevo medio acuático y hay algunas teorías científicas que afirman que hasta un grupo de seres humanos tomaron e mismo rumbo.

Este tema permite conocer los cambios que ocurrieron en los mamíferos marinos para analizar finalmente la controversial teoría del simio acuático.

Pregunta de Investigación

¿Por qué algunos animales se fueron del mar y volvieron a él?

Planteamiento del Problema

En nuestro planeta existen alrededor de cuatro mil especies de mamíferos. Dentro de estas especies, encontramos a un grupo de animales que evolucionaron y regresaron al mar.

El desarrollo de esta investigación pretende explicar cómo los mamíferos marinos evolucionaron hace unos 60 millones de años.

Antecedentes

Los mamíferos marinos son un grupo variado de aproximadamente 130 especies de mamíferos que se han adaptado a la vida en el mar o dependen de él para su alimentación. El término mamífero marino no designa a un conjunto taxonómico preciso.

En este grupo se incluyen los cetáceos (ballenasdelfines y marsopas),los sirenios (manatíes y dugongos), los pinnípedos (focas verdaderasotarios ymorsas) y algunas nutrias (la nutria marina y el gato de mar).

Los mamíferos marinos se dividen en dos grandes grupos que son los cetáceos, que pasan toda su vida en el mar y los sirénidos que son mamíferos que habitan tanto en el mar como en la tierra, en el mar se alimentan y en tierra descansan.

El oso polar, aunque no es un animal acuático, también se suele agrupar con los mamíferos marinos debido a que vive en los hielos marinos durante todo o la mayor parte del año y a su alto grado de adaptación a la vida en el mar.

Los mamíferos marinos adquirieron distintos rasgos para adaptarse a la vida en el mar, como un tamaño generalmente mayor, forma corporal hidrodinámica, modificaron apéndices y experimentaron adaptaciones termo regulatorias.

Las diferentes especies, sin embargo, se adaptaron a la vida marítima en distintos grados. Los más adaptados son los cetáceos y los sirenios, cuyo ciclo de vida discurre totalmente en el agua, mientras que los demás grupos pasan al menos algún tiempo en tierra.

A pesar de que los mamíferos marinos son una mega fauna carismática y que cuenta con el apoyo de grupos ecologistas, muchas poblaciones son vulnerables o están en peligro de extinción debido a una larga historia de explotación comercial para obtener grasa, aceite, carne, marfil y piel. La mayor parte de las especies de mamíferos marinos se encuentran protegidas frente a la explotación comercial.

Los mamíferos constituyen un grupo de animales con una combinación de características particulares como sangre caliente, pelaje, respiración pulmonar y, por supuesto,  amamantamiento.

Los mamíferos marinos presentan las mismas características que los terrestres, pero se han adaptado a las condiciones necesarias para vivir gran parte de su vida en el océano.

 La Evolución de los Cetáceos

Las evidencias fósiles indican que los cetáceos se originaron hace más de 50 millones de años durante el Eoceno. Muchas de las especies más primitivas se extinguieron sin llegar a nuestros días. Ciertas características anatómicas de los cetáceos son excelentes muestras de la completa adaptación de estos animales a la vida acuática.

El término “cetáceos” (del Griego ketos, ballena) se refiere al grupo de mamíferos marinos más diverso. En la actualidad se reconocen dos grandes grupos de cetáceos: los Misticetos o cetáceos con barbas (las verdaderas ballenas), y los Odontocetos o cetáceos con dientes (delfines, marsopas, el cachalote). Se conocen 11 especies de ballenas barbadas, mientras que los odontocetos son más numerosos, pues existen unas 76 especies.

Los mamíferos terrestres evolutivamente más emparentados con las ballenas son los actuales ungulados, es decir, animales tan familiares para nosotros como los caballos, ciervos, cerdos e hipopótamos. El detalle de las relaciones evolutivas entre estos grupos animales, así como también dentro del mismo grupo de los cetáceos, es aún fuente de debate científico.

Ciertas características anatómicas de los cetáceos son excelentes muestras de la completa adaptación de estos animales a la vida acuática. Por ejemplo, su cuerpo recibe aislación térmica gracias a una gruesa capa de grasa debajo de la piel lisa y delicada que favorece la hidrodinamía, careciendo del pelaje típico de los mamíferos para protegerse del frío.

Las extremidades posteriores han desaparecido por completo de la anatomía exterior de las especies actuales, aunque hay vestigios de los huesos de la cintura pélvica embebidos en la musculatura corporal y sin conexión con la columna vertebral. Esta reducción de las patas traseras y la cintura fue un proceso evolutivo gradual.

Historias y leyendas

Leyenda, historia, arte y literatura han formado parte del vínculo hombre-mamífero marino y los primeros reportes datan de años anteriores a nuestra era, con los primeros esbozos gráficos de ballenas, marsopas y delfines que fueron plasmados en mosaicos, esculturas, dibujos, pinturas y monedas, dejando fe de la ancestral presencia.

En los primeros años de la era actual se contemplaban a los mamíferos marinos y se valoraban como “criaturas sagradas” de almas humanas reencarnadas que representaban la gran fuerza y el poder del mar, este fue el caso, de los delfines y las ballenas del Mar Mediterráneo.

Uno de los primeros relatos, fue el del joven que, noche tras noche, se dirigía al Lago Lucrinio intentando atraer, con un pedazo de pan ofrecido amablemente a un delfín que llamó “Simo”. En agradecimiento el muchacho era trasladado por el delfín a una región vecina, Puteoli, para asistir a la escuela. Un día el joven enfermó y murió y en breve tiempo el delfín, inmerso en terrible tristeza, también murió de pena siendo hallado un día, en las orillas del gran lago. Una historia de gran amor, en la que impera el poder destructor del mar, fue la del niño que montaba sobre el dorso de un delfín en Iassos.

Incluido en la literatura griega, se encuentra el relato de la creación fluyendo del útero de un delfín, a partir de la etimología de la palabra “delphis” que en griego significa matriz o útero.

Estudios realizados

La ciencia, el hallazgo y estudio de los fósiles, también han brindado valiosa información acerca del proceso evolutivo de los mamíferos marinos y todo indica que, hace más de 70 millones de años, en el antiguo mar de Tethys del primitivo planeta Tierra, vivieron los animales que dieron origen a este grupo, por cierto, nada parecidos a los actuales.

Las diferentes etapas evolutivas por las que pasaron para lograr adaptarse a su nuevo medio (acuático) no están dilucidadas por completo, aunque sí se conoce que no representan un grupo monofilético, es decir, sus integrantes surgieron de ancestros terrestres totalmente diferentes.

Hipótesis del simio acuático

Orangután

La hipótesis del simio acuático o teoría del simio acuático como es frecuentemente llamada, es una hipótesis que trata de indicar y mantener que los antecesores inmediatos de los humanos  y otros homínidos vivieron por un tiempo significativo en un ambiente semiacuático sobre la costa africana (entendiendo por semiacuático la alternancia de periodos en tierra y periodos en el agua para huir de depredadores o buscar crustáceos). Indicando que este hipotético hecho habría influido en su evolución, debido a que en este ambiente habrían tenido que obtener la mayoría de sus alimentos de la zona costera y lagunas poco profundas tierra adentro, antes de que sus descendientes homínidos regresaran a una existencia más puramente terrestre.

Esta es una posición que actualmente no es sostenida por la biología, ni la antropología (disciplina especializada en el tema); y más bien permanece viva principalmente en la literatura comercial y no científica.

Historia

Cuando se formuló la hipótesis del simio acuático, el punto de vista convencional y el mayoritario de la evolución humana, era que los primeros homínidos evolucionaron primeros  en las sabanas africanas (Esta teoría de las sabanas africanas posteriormente evolucionaría en una teoría científica que actualmente postula que los homínidos evolucionaron en la selva o en un ambiente semiselvático, presentando un origen terrestre sin influencias semi-acuáticas en su evolución).

Max Westenhofer en el año 1942, en el The Road to Man (Der Eigenweg des Menschen) sería quién originalmente sugirió la hipótesis del simio acuático. Sin embargo esta fue dada más a conocer en 1960, por el biólogo marino Sir Alister Hardy (1896-1985), cuando aún no existía toda la información recopilada actualmente sobre la evolución humana; la cual llevaría a postular su origen selvático.

Posteriormente, la escritora feminista Elaine Morgan reviviría la hipótesis de una forma considerada actualmente pseudocientífica; al desarrollar y promocionar la AAH en su primer libro sobre el tema, The Descent of Woman (La Descendencia de la Mujer), en 1972. Posteriormente escribiría otros libros que seguirían esta temática: The Aquatic Ape(El Simio Acuático) en 1982, The Scars of Evolution  (Las Cicatrices de la Evolución) en 1990, y The Aquatic Ape Hypothesis (La Hipótesis del Simio Acuático) en 1997.

Descripción de la teoría

La hipótesis del simio acuático propone los siguientes argumentos principales:

Desnudez: De los cientos de especies de primates, los humanos somos la única especie en la cual el pelo corporal no cubre la casi totalidad del cuerpo. Los únicos ambientes conocidos que dan lugar a mamíferos así “desnudos” son el acuático y el subterráneo. Otros mamíferos sin pelo corporal son, o totalmente subterráneos (rata topo sin pelo), o nadan (ballenadelfínmorsa y manatí), o vadean (hipopótamocerdo y tapir), o buscan el lodo y el agua con regularidad (rinoceronte y elefante).

Bipedismo: Los humanos somos los únicos mamíferos bípedos existentes. Aunque esto nos provee con la habilidad para utilizar herramientas mientras caminamos o corremos, también tiene como consecuencia directa los siguientes problemas: problemas de la espalda y espina dorsalváriceshemorroideshernias y problemas al dar a luz.

Ya que la evolución trabaja sólo a pasos pequeños, es difícil (para los partidarios de la hipótesis del simio acuático) imaginar cómo el bipedismo pudo haber evolucionado en la sabana: la masa del tronco hace que este modo de locomoción sea inherentemente inestable. El agua, en cambio, sostiene al cuerpo en tal posición.

Respiración: Con la excepción de los humanos, los mamíferos terrestres carecen de control consciente y voluntario sobre la respiración. El control de los humanos sobre suaparato respiratorio es similar al de los mamíferos acuáticos que inhalan tanto aire como necesitan para zambullirse, para luego retornar a la superficie por más.

Grasa: Los humanos tenemos diez veces más grasa corporal que la que es normal para un animal terrestre de nuestro tamaño. Somos, por mucho, los más obesos de los primates. Mientras que los mamíferos terrestres que hibernan poseen una capa de grasa estacional, los humanos, como los mamíferos acuáticos, retenemos nuestra grasa durante todo el año.

Las lágrimas y la sudoración excesiva: estos procesos biológicos son consideradas como ulterior evidencia en favor de la hipótesis. Los proponentes de la hipótesis también mencionan la porción de piel entre el dedo pulgar y el índice humanos, la cual parece no tener valor aparente en tierra.

Partos acuáticos: en muchos hospitales hay bañeras preparadas para el momento del parto, ya que el agua no entraña problemas para el bebé, y la madre sufre menos dentro del agua. El parto además es más rápido. No se sabe bien por qué pasa esto, pero esta característica humana podría ser una herencia de un simio que pasara parte del tiempo en el agua.

Fósiles: Una dificultad al evaluar esta hipótesis es que los lugares que sugiere como posibles fuentes de fósiles relevantes se encuentran en su mayoría bajo el nivel del maren la época presente, sugiriendo que de hallarse fósiles que apoyaran esta teoría habría de buscarlos en las costas africanas de hace un millón de años.

Facilidad para la natación: Esta hipótesis, dicen sus defensores, explica la razón de que nos movamos tan fácilmente en el agua -aún incluso en los primeros meses de vida-, mientras que nuestros más próximos parientes, los chimpancés, lo hacen torpemente, ahogándose al poco tiempo.

Supuestos argumentos en contra de la “hipótesis terrestre”.

Desnudez: La explicación terrestre usual (conocida como la “hipótesis termo regulatoria“) es que esto sucedió para perder calor – los humanos sudamos más por unidad de área que cualquier otro mamífero, y los proponentes de esta idea proponen que esto nos hace particularmente efectivos al intentar permanecer activos durante el calor del día africano. Una capa de pelo reduciría la efectividad de esto (el sudar humano puede ser visto como un análogo de los comportamientos acuáfilos de los animales mencionados anteriormente).

Los problemas con esta explicación son que el pelo corporal es necesario para protegerse de la radiación solar directa y el calor extremo, además del frío; que la sudoración humana es altamente desperdiciadora de agua y sales, lo cual es una clara desventaja en la sabana; y que el hecho de que la piel esté expuesta no es, después de todo, esencial para que la sudoración sea efectiva.

Adicionalmente, cualquier hipótesis de esta naturaleza tiene que explicar el patrón de pelo corporal que sí tenemos, además del porqué las mujeres y niños tienen menos pelo corporal que los hombres. Respecto al primer punto, ¿por qué habríamos de haber retenido el pelo de la cabeza si el supuesto propósito de una piel desnuda es el mantenerse fresco? En favor de la AAH, se puede notar que la parte superior y posterior de la cabeza son las áreas menos en contacto con el agua según el patrón humano de natación, y además son también las únicas áreas cubiertas con un pelaje denso tanto en los individuos maduros como en los infantes. Sólo la cabeza, que emergería a la superficie, conservó su pelo protector para resguardarse de los rayos solares.

Esta teoría aclararía una curiosa circunstancia de los restos de vello que conservamos en el cuerpo. Un examen atento revela que la dirección de los finos pelitos de nuestro cuerpo difiere extrañamente de la que presentan los otros monos. En nosotros apuntan diagonalmente hacia atrás y hacia dentro. Siguen, pues, la dirección de la corriente de agua que pasa por encima del cuerpo del nadador e indican que, si la capa de vello se modificó antes de desaparecer, lo hizo exactamente de la manera más conveniente para reducir la resistencia durante la natación.

Sobre el segundo punto, es posible sugerir un escenario AAH en el cual los machos maduros hayan pasado más tiempo cerca de la costa, mientras que las madres con sus bebés permanecían aguas más profundas fuera del alcance de los predadores; es difícil para la hipótesis de la regulación térmica el acomodar un caso en el que las hembras y los infantes fueran más activos que los machos y, por lo tanto, en mayor necesidad de enfriamiento por sudoración, bajo el calor del día.

Existe la teoría de que algunos homínidos llevaban una vida semiacuática.

Las razones para justificar la teoría del simio acuático son múltiples, entre ellas:

El hecho de que somos la única especie de primate en la cual el pelo no cubre la totalidad del cuerpo, una condición que se da sólo en ambientes acuáticos o subterráneos.

Los humanos somos los únicos mamíferos bípedos. Esta condición no podría haberse dado fácilmente en la sabana africana, donde evolucionaron los primeros hombres, pero sí en el agua, que mantiene al cuerpo en esta posición.

La respiración en el humano es distinta que en otros mamíferos, ya que tenemos la capacidad de controlarla voluntariamente. Tal como las criaturas marinas, podemos inhalar tanto aire como necesitemos para zambullirnos en el agua, y luego volver a la superficie por más.

Al igual que los mamíferos acuáticos, pero a diferencia de los terrestres, los humanos tenemos un exceso de grasa corporal que retenemos durante todo el año.

Tanto las lágrimas, como la sudoración excesiva, y también la porción de piel que se encuentra entre el dedo pulgar y el índice sugieren, para los devotos de la teoría, antepasados marinos.

Por último, nuestra facilidad para la natación, mientras que otros mamíferos se mueven torpemente en el agua, sugiere que parte de nuestra evolución ocurrió de manera acuática.

Las sirenas tendrían un lenguaje desarrollado y complejo como el humano.

Los detractores de la teoría la descartan indicando que, por ejemplo, existen muchos mamíferos acuáticos con pelo, como las nutrias y los castores. Por otro lado, ningún mamífero acuático es bípedo y, lo más importante de todo, no se han hallado restos fósiles que puedan comprobar que existiese una especie de monos acuáticos o “sirenas” en ningún momento de la historia.

Sin embargo, en los últimos años, diversas investigaciones sugirieron que sí podrían existir en el agua criaturas con un lenguaje tan complejo como el humano, lo cual hizo renacer la hipótesis de la sirena.

Según nuevos estudios, algunos homínidos podrían haberse adentrado en el agua, transformando sus dos piernas en una cola que les permitiera nadar con más facilidad.

Objetivo

Investigar cómo algunos mamíferos terrestres evolucionaron y volvieron al mar.

 

Justificación

En esta investigación se pretende explicar cómo algunos mamíferos marinos evolucionaron a partir de mamíferos ungulados primitivos.

Este proyecto se desarrolla con la intención de que los niños entiendan por qué hay mamíferos en el ecosistema marino.

Hipótesis

Se cree que algunos mamíferos terrestres regresaron al mar porque ahí tenían más posibilidad de tener una vida más segura y reproducirse mejor, entre ellos un grupo de homínidos llamados “simios acuáticos” que darían origen a las míticas sirenas.

Método (materiales y procedimiento)

Se realizó una visita a las instalaciones del museo de Historia Natural en donde se tuvo la oportunidad de entrevistar al Biólogo Oscar Hernández Ramírez quien nos explicó las principales características de los animales marinos y nos dio muestras de la adaptación de varios de ellos.

Fue muy interesante conocer sobre el único marsupial acuático que vive en bancos y barrancas, emergiendo después de atrapar algunos peces, crustáceos y otros animales acuáticos. Habita arroyos y en lagos desde México y el Caribe hasta el noreste de la Argentina y el noreste del Uruguay.

Durante la entrevista se pudo entender que las especies que no se adaptan a su medio ambiente, desaparecen tal y como lo explicó Carlos Darwin en su teoría sobre la evolución de las especies.

El biólogo nos explicó que existe la posibilidad de que algunos homínidos hayan logrado adaptarse completamente al medio marino pero también manifestó que mientras no haya pruebas fehacientes de éste hecho no se puede considerar un suceso científico y por ello sigue siendo sólo un mito.

Galería Método

Resultados

En este estudio sobre los mamíferos terrestres que volvieron al mar resulta necesario conocer cómo es que se produjo este hecho evolutivo y cómo cada ser vivo tuvo que adaptarse a su propio hábitat para poder sobrevivir.

Galería Resultados

Discusión

Conclusiones

Con base en la investigación realizada en el museo de Historia Natural, a la entrevista realizada al Biólogo y a los planteamientos encontrados en la investigación bibliográfica se concluye que a pesar de que la vida surgió en el mar y eventualmente salió de él, algunos animales se volvieron semiacuáticos y posteriormente acuáticos en su totalidad. La existencia de seres humanoides habitando en el océano sigue siendo un mito pues no hay hechos sólidos que respalden la presencia de sirenas en los mares terrestres.

Este tema puede interesar a los estudiantes que cursan la escuela primaria para que puedan comprender cómo es necesario que los seres vivos se acoplen a su medio ambiente. Esta investigación también puede contribuir para que los niños entiendan que ningún mito puede ser aceptado en tanto no haya posibilidad de estudiarlos a fondo y que existan pruebas irrefutables de su existencia.

Bibliografía

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http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Animales/Biologia_La_Evolucion_de_los_Cetaceos http://10ejemplos.com/10-ejemplos-de-mamiferos-marinos

http://www.marybio.org/es/C-GW-ef_MM.html

http://www.greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Oceanos-y-costas/Las-ballenas/Santuario-mexicano-para-ballenas1/Mamiferos-marinos-en-aguas-mexicanas/

http://html.rincondelvago.com/agua-salada-y-sangre-caliente_historias-de-mamiferos-marinos_luis-cappozzo.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3tesis_del_simio_acu%C3%A1tico  http://www.latam.discovery.com/enigma/sirenas/6-razones-que-justifican-la-posible-existencia-de-sirenas/

http://www.ecured.cu/index.php/Mam%C3%ADferos_marinos



Mamíferos terrestres que volvieron al mar.


Mamíferos terrestres que volvieron al mar.

Summary

Research Question

Problem approach

Background

Objective

Justification

Hypothesis

Method (materials and procedure)

Results

Discussion

Conclusions

Bibliography